Lunes, 7 de marzo de 2006
Este domingo el pirata de alcalde sociolisto
que gobierna el municipio de Granadilla ha lanzado unas indescriptibles
amenazas a la Unión Europea por haber decidido estudiar la posible
ilegalidad de la tramitación del proyecto del Crimen de Granadilla,
pelotazo sin precedentes que patrocina este señor para que unos
cuantos piratas, como él, se pongan de oro -más todavía-
a costa del dinero público y a costa de cargarse el puerto de
Santa Cruz y las mejores playas naturales de la isla, incluidos los
sebadales declarados de interés comunitario.
Este impresentable político ha
pasado de pagar un carísimo lobby
en Bruselas, con dinero de todos los ciudadanos
-incluidos los del grupo municipal de Coalición Canaria en Granadilla
que ha
denunciado también la mamandurria que se esconde detrás
de este Crimen- a pedir a todo el mundo que impida que Europa, que va
a poner los cuartos, estudie sencillamente la legalidad del proyecto
principalmente analizando si es posible la ampliación del puerto
de Santa Cruz. Si tan seguros están de que eso es imposible,
como han dicho siempre ¿por qué tanta histeria y tantas
amenazas? ¿No es obligación de los responsables públicos
el velar por el cumplimiento de las leyes? ¿Valen las amenazas
y los insultos cuando de saltarse la legislación comunitaria
se trata?
No tienen vergüenza ni la conocen.
Ese puerto, tal y cómo lo han planteado, es radicalmente ilegal
porque parte de una serie de premisas completamente falsas, como han
demostrado nada más y nada menos que los cuatro anteriores presidentes
de la Autoridad Portuaria, que además son del PSOE, al presentar
un proyecto de ampliación del puerto de Santa Cruz que convertiría
a éste en uno de los mejores puertos del Atlántico.
Es posible, sin embargo, que la presión
política que el pirata de Granadilla propone para incumplir la
legislación comunitaria surta efecto. Ahora bien, después
de la Comisión Europea están los tribunales de justicia
comunitarios y, en último extremo, están los miles de
ciudadanos que no están dispuestos a que se carguen el puerto
de Santa Cruz para que los mismos de siempre se pongan morados con la
jodida especulación con los millones de metros cuadrados que
han acaparado para quitarle los ojos a las empresas que después
se quieran instalar allí. Ya hoy en día es imposible comprar
un metro cuadrado para muchas pequeñas empresas que les gustaría
instalarse allí, pero es imposible porque los tiburones no sueltan
un puto metro cuadrado esperando al gran pelotazo.
Millones de pesetas, de dinero público,
se ha gastado el alcalde de Granadilla en pagar un amenazador panfleto,
a página completa, en la prensa de Tenerife. El dinero público,
como siempre, utilizado para agradecer a estos periódicos la
manera en que se dedican a criminalizar a todo el que pide que se cumplan
las leyes y que se amplíe el puerto de Santa Cruz. Nadie se explica
porqué tiene que pagar publicidad este alcalde para lanzar estas
amenazas a la Unión Europea cuando todos los periódicos
le hubiesen publicado gratis todas sus mentiras. Acaso es porque es
de bien nacido el ser bien agradecido, sobre todo cuando el agradecimiento
no lo paga de su cartera, sino de los impuestos que pagan todos los
vecinos de Granadilla, los que están con el puerto y los miles
que aborrecen ese incalificable crimen ambiental.