La semana pasada acudíamos al juzgado a donde nos habían citado para ratificarnos en la denuncia que presentamos en su día contra Unelco-Endesa por el acto, a nuestro modo de ver criminal, de no haber sustituido unas torres podridas que la misma empresa -y el Gobierno- reconocían en 1996 que podían poner en peligro la vida de las personas.
Casi cuatro meses después de que esas torres podridas estuviesen a punto de provocar una tragedia, la prepotencia multinacional eléctrica -que Aznar en su día medio regaló a un compañero de pupitre en el colegio- ha comenzado a retirarlas cuando aún no ha terminado de sustituir las torres podridas que aún quedan en pie.
Desconocemos si el juzgado de Güímar, donde presentamos la denuncia, habrá tomado medidas cautelares o habrá autorizado que esas pruebas sean retiradas de la zona, porque de su análisis depende probablemente el esclarecimiento de un delito tipificado en el código penal, a nuestro modesto entender. No sabemos, tampoco, si políticos como Javier Abreu, que en su día aseguraron que en algunas líneas se había aumentado la sección de los cables sin rectificar y reforzar los soportes, habrán acudido, como procede, al juzgado a presentar la correspondiente denuncia como hicimos nosotros. Y es que lo alucinante del caso es ver cómo estos políticos que tenemos se dediquen a animarnos a los ciudadanos particulares a acudir a los tribunales cuando ellos se hacen los locos, de una forma tan descarada, cuando las denuncias les pueden perjudicar en sus intereses. Y es que no tienen vergüenza ni la conocen.










Carta de Unelco-Endesa donde se dicen mentiras como que el límite de seguridad de las torres es de 120 km/h, olvidándose de que a esa cifra la legislación obliga a que se le aplique un coeficiente de seguridad. Y no sólo eso, sino que en ningún sitio, de los afectados por la caída de torres, los vientos medios superaron los 100 km/h. Se agarran como un clavo ardiendo a los registros de rachas máximas; cuando una racha máxima de 140 km/h de dos o tres segundos no tiene porqué tirar ni una mata de plátanos. Tenerife, original como siempre, será el primer lugar del mundo en el que se justifique que se caigan más de 60 torres de alta tensión -y muchas más de media- sin que la zona sea declarada como catastrófica por las autoridades. Y es que somos únicos.
30-11-05 Unelco-Endesa "pierde" entre Arico, Fasnia y Güímar unas veinte torres de alta tensión
