Este miércoles la policía
municipal de Santa Cruz por sorpresa, como siempre, ha vuelto a llevar
a cabo una "redada" a traición, con fines recaudatorios,
en la Avenida de José Manuel Guimerá. En la amplia rambla
central de esa avenida aparcan diariamente unos doscientos coches, en
las mismas narices de la Presidencia del Gobierno de Canarias, actividad
de la que viven unos cuatro o cinco aparca coches que ejercen allí
todos los días de trabajo del año, siendo esta situación
consentida tradicionalmente por el Ayuntamiento.
Pero he aquí que cada dos meses, aproximadamente,
el Ayuntamiento, que jamás multa a nadie, ni ha puesto pilonas,
ni ha colocado una señal -al contrario, hay una marcas en el
suelo destinadas a los puestos del rastro que hacen pensar que están
señalizados los aparcamientos- lleva a cabo un gran despliegue,
con varias grúas y agentes y, por sorpresa y sin previo aviso,
comienza a multar a todo el mundo al tiempo que las grúas trabajan
a destajo.
Pareciera ser que el concejal de tráfico,
cuando tiene que redondear las cuentas de las multas, elige estas trampas
fáciles, que consienten desde épocas inmemoriales sin
intención alguna de corregir una situación que al otro
día permiten sin problemas. Es más, mientras se afanan
en multar, lo más rápido posible a todo el mundo hasta
el punto de que da la impresión de que ya vienen con las sanciones
rellenadas para sólo tener que poner la matrícula, el
modelo y la marca del coche, la calle Mejías que en teoría
tiene dos carriles de doble sentido y una sola línea de aparcamientos
se encuentra, durante toda la mañana, con tres líneas
de aparcamiento, una sobre una línea amarilla, la otra en segunda
fila de ésta así como, la legal, al otro lado y, en medio,
un estrecho paso para los coches, que tienen que recular cuando se encuentran
de frente y que, el Altísimo no lo quiera, en caso de que se
produzca un incidente tipo incendio en uno de los edificios de la zona
haría inviable la actuación rápida de los bomberos.
A poco que desvíen la mirada
los agentes que se afanan en multar a los coches en la rambla, donde
en realidad no molestan porque está asfaltada y es suficientemente
amplia, verían lo que ocurre en esta calle. En realidad lo ven
y lo saben, pero las instrucciones que tienen estos trabajadores está
claro que no son las de ordenar el tráfico ni hacer cumplir con
la Ley. Hay otras razones, desconocidas, que mueven muchas de las actuaciones
de la policía municipal de Santa Cruz. Delante del acuartelamiento
de la Guardia Civil en Ofra, por ejemplo, la gente tiene que bajarse
con el carrito de los niños de la acera por los coches desde
hace lustros y nadie hace nada. ¡Tremenda forma de dirigir un
cuerpo policial y de mantener una ciudad medianamente ordenada!

En menos de una hora dejaron la rambla central
completamente limpia de coches.
¿Cuántos miles de euros se mamaron estos tíos en
un rato?

A esa avenida da esta calle, donde está
prohibido aparcar al lado derecho
dado que el tráfico es en doble sentido. Dios quiera que nunca
tenga que entrar
aquí un coche de bomberos ante una emergencia. Esta situación
la
observan perfectamente los policías a diario, no sólo
aquí, sino en todas
las calles de los alrededores, pero no les interesa educar a la gente
a no actuar así, sino multar masivamente al personal muy esporádicamente
porque económicamente es más rentable. Será por
eso, porque de
otra forma no hay forma de explicar este disparate.