No es que haya desatado, como hubiera
ocurrido en cualquier lugar del mundo medianamente civilizado, polémica
alguna -excepto
algún comunicado de Ben Magec- la llegada de cuatro orcas
al Loro Parque, en el Puerto de la Cruz, procedente de Estados Unidos
donde hay unos tipos que, al parecer, las crían en cautividad.
No sabemos si fue el impacto de la película
Salvad a Willy o el qué, pero el caso es que la costumbre
de mantener ballenas dentro de una piscina para llevar a cabo espectáculos
públicos se ha ido perdiendo progresivamente a lo largo del mundo.
Muchos espectáculos de este tipo han cerrado por ahí,
seguramente porque no parece muy razonable, por mucha cría en
cautividad que nos cuenten, que animales de estas características
permanezcan encerrados en una piscina de cuarenta o cincuenta metros.
Muy razonable, ciertamente, no parece. Otra cosa es que hayamos miles
de personas dispuestos a pasarnos media hora allí viendo un animal
que no hemos visto nunca, sin plantearnos absolutamente nada más.
Y es que si te planteas algo más
seguramente iríamos a encadenarnos en la puerta. Nadie sabe,
al menos ellos no lo han explicado, el motivo por el que el Orca Ocean
del Loro Parque ha cerrado unos días después de haberse
puesto a funcionar con un éxito, al parecer, extraordinario.
Este fin de semana muchas personas se han quedado con tres palmos de
narices, sin poder ver el espectáculo que, al parecer, lleva
unos días cerrado. Ni la
web del Loro Parque ni nadie chista. Claro que seguramente si chistan
muchos no iríamos hasta allí, para caer como pardillos.
Un empleado de Loro Parque le explicaba
a un niño -que había acudido ilusionado a ver las orcas-
que no se podían ver porque "se han portado mal y están
arrestadas". Pero la versión que oficialmente dan los trabajadores
es que las piscinas tenían defectos y las están reparando.
En todo caso se les ve nerviosos cuando se les pregunta por el tema,
alguien pareciera que les ha metido el temor en el cuerpo, y no contestan
con la naturalidad con la que se contesta en esta tierra cuando de defectos
de construcción se trata. Y es que aquí lo que todavía
no hemos visto nunca es una obra que no tenga defectos de construcción.
Hasta el Auditorio vamos a tener que hacerlo prácticamente de
nuevo a poco de estrenarlo. El que lo haya estrenado, porque una cosa
es ver orcas y otra cosa meterse en ese cuchitril.
"Orcas cautivas sí o no"
seguramente ya no sea el debate. Ahí están -aunque tristonas
y haciendo gesto de mordisquear las paredes- y ahora ya no vale pensar
en liberarlas, como a Willy, ni en devolverlas a otra piscina en Estados
Unidos. Acaso el debate, sobre si era conveniente traerlas o no o si
tener a esos animales en esas condiciones va en contra de la legislación
canaria -como plantea Ben Magec-, debió producirse en su momento.
Ahora ya es tarde y lo que cabría esperar es que Loro Parque
las explote bien, a gusto, pero que también las tenga en las
mejores condiciones posibles que siempre serán unas lamentables
y misirables condiciones, dadas las circunstancias.
Pero también sería bueno
que Loro Parque fuese absolutamente transparente en este asunto, que
explique en qué condiciones se encuentran los animales y las
razones del cierre, que no creemos que sea que las "orcas se han
portado mal". Más mal "se portan" los que se dedican
a hacer negocio criando y manteniendo en cautividad a animales de estas
características y andan todos sueltos por ahí, a la vista
de todo el mundo. Y seguramente también nos deberían encerrar,
aunque sea media hora, a todos los pringados que, como nosotros, hemos
ido allí a ver las jodidas orcas. Claro que siempre podremos
excusarnos diciendo que si los niños esto o los niños
lo otro. ¡Cómo somos!

LLegada de las orcas a Tenerife el pasado
14 de febrero

Si visita las orcas estos días en el
Loro Parque sólo podrá ver una maqueta,
han serrado por reformas, como el Auditorio

En la taquillas la empresa te da la noticia
para que luego no les reclames

Zona del espectáculo de orcas en obras

Los cuidadores las observan desconsoladamente

La hora de la comida. Poca, porque hay que
aprender


Los animales se arriman a los muros de las
piscinas nuevas haciendo el gesto de
estarlas mordisqueando, la verdad es que las paredes están deterioradas.

Las orcas mordisquean los muros de las piscinas