Foro contra la Incineración

Tenerife
                           
El hotel
                           
04 - 04 - 06

 

JAIME PÉREZ-LLOMBET

Dado el amplio catálogo de aberraciones urbanísticas que tenemos varadas en el litoral, no estaría de más que la ministra de Medio Ambiente nos diga con qué criterio ha elegido el hotel de El Médano para jugar a ecologista.

Por lo que se ve, la mano derecha de Narbona no se habla con la izquierda; de ahí que con una bendiga la construcción de un puerto industrial y con la otra decida destruir un hotel que no es un hotel cualquiera, sino una instalación con un valor arquitectónico que desconoce la ministra que tanto lee sobre el lince ibérico, un hotel racionalista en un planeta de balaustrada y otras escayolas, una realidad que a diferencia de tantas edificaciones fantasmales del litoral da trabajo a más de treinta personas. Definitivamente, no estaría de más que la ministra nos cuente si ella o algún responsable de su departamento lo consultó con alguien; si antes o después de tomar tamaña decisión se les ha pasado por la cabeza preguntarle a la gente de El Médano, o a los usuarios de la playa, o a los trabajadores, o al Cabildo -no preguntaron, no-.

Eso de que los empleados estén tomándose un cortadito, le echen distraídamente un vistazo al periódico y se den de narices con que van a demolerles su puesto de trabajo huele a que arramblar con la instalación fue una decisión ministerial, incomprensiblemente ministerial, tan ministerial que el mismísimo alcalde dijo no saber nada de nada; y ya es extraño, porque el alcalde suele saber mucho de mucho, sabe tanto de tantas cosas que siendo el más acalorado defensor del puerto no se desmayó cuando declaró que quitar el hotel ayudaría a recuperar el litoral (el alcalde y su humor australiano). Vaya puntería, ministra. Puesta a elegir a voleo, de milagro no metió en la lista de demoliciones al Auditorio (al fin y al cabo, también está sobre el mar).

Siendo una realidad innegable que el hotel no debió hacerse ahí, no lo es menos que dar ejemplo con un hotel racionalista no es una prioridad -jamás he escuchado a un solo vecino pedir que lo quiten-. Si Narbona se diera una vuelta por el litoral caería en lo que no ha caído, y es que hay casos infinitamente más bochornosos. No sé cómo les irá a los animales y plantas con ese Ministerio; pero, a juzgar por cómo se las ha gastado la ministra con los trabajadores del hotel, se ve que la arquitectura y las personas no son lo suyo.

Fuente: Diario de Avisos, 04-04-06


Qué pretende la Ministra anunciando por sorpresa el derribo de un hotel como
éste en Tenerife. No sería más lógico que si va a demoler construcciones ilegales
en la costa hiciera una lista de todas ellas y, cuando las tuviera todas si algún
día es capaz de hacer el recuento interminable- las metiera todas en un bombo, como en la lotería de Navidad, y sortease el orden de derribo de todas ellas. Eso suponiendo que esto sea un estado de derecho y de que las leyes sean iguales para todos, para los grandes y para los más pequeños, que de todas formas es mucho
suponer a estas alturas ¡Chiquita fantasmada! ¡Si todas esas playas van
a desaparecer con el puto puerto que la Ministra no quería antes de
las elecciones y después cambió de opinión cuando tocó poder!

 

 
                           
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