No es que abunden precisamente, en el casco antiguo
de La Laguna, los parques infantiles. Acaso el único entretenimiento
que tenían los niños en esta zona eran los patos de la
plaza de la Catedral -que hace unos días amanecieron todos muertos
sin que nadie se aclare cómo pudo ocurrir- y el parque infantil
que se encontraba detrás del Mercado Municipal.
Pues bien, ni corta ni perezosa, la
alcaldesa de La Laguna, Ana María Oramas, ha tenido a bien cederle
a Dragados este parque infantil para que sitúe allí las
casetas de la obra de los nuevos juzgados de La Laguna, que se llevan
a cabo en el solar colindante. Y no es, seguramente, que la señora
alcaldesa tenga que pedirle permiso a nadie para cargarse un parque
infantil en beneficio de una jodida constructora, pero tampoco es que
resulte sencillo explicarle a un niño pequeño que, cuando
llegaba a la altura del Mercado echaba a correr hacia el parque, cuando
uno iba a comprar la verdura, el porqué se lo han cargado tan
descaradamente para poner unas casetas de obra.
Lo más jodido del caso, para
los que tenemos niños en edad de esto, es que los jodidos niños
siguen dando la carrera hasta llegar a la esquina del parque, después
de varias semanas porque, en su inocencia, creen que el tema se va a
solucionar en un plis-plas. Si supiesen que tal y cómo
avanzas aquí todas las obras públicas -menos el tranvía-,
en el caso de que ahí algún día vuelva a haber
un parque, cuando terminen la obra y coloquen de nuevo el parque seguramente
ni ellos estarán en edad ya de tirarse por el tobogán
ni nosotros, quién sabe, estemos ya por aquí para contarlo.
No sabemos, de todas formas, la interpretación
que nuestros pequeños hacen de esta situación, que pude
durar años, pero algunos padres pensamos que aquí lo que
hay es un compadreo inconmensurable con los bienes públicos que
se ponen al servicio de los que menos ayuda necesitan. ¿Por qué
Dragados no alquila un trozo de terreno de los aparcamientos que están
al otro lado de la calle, de propiedad privada, para poner las putas
casetas y se tienen que cargar el parque en el que echábamos
un rato bueno con nuestros pequeños en el único espacio
con el que cuenta el casco antiguo de la ciudad que es Patrimonio de
la Humanidad? Más que patrimonio de la humanidad esto parece
patrimonio de unos cuanto sinvergüenzas sin escrúpulos ni
hacia nuestros enanos. Lo que hay que ver.

El antes

El después

Los beneficiarios de un espacio infantil,
gente muy necesitada, como se ve.