Este lunes han dado comienzo las labores
de sellado de la segunda celda del vertedero de Arico, un año
después de su clausura. Esta celda comenzó a recibir residuos
en febrero del año 2003 y se clausuró en marzo del 2005,
albergando una cantidad próxima al millón y medio de toneladas
de residuos de todo tipo.
Estas labores de sellado, a la que están
obligados estos vertederos por normativa comunitaria, permitien controlar
las emanaciones de gases y la generación de lixiviados al limitar
la filtración del agua de lluvia, se prolongarán durante
algo más de tres meses -si todo transcurre según lo previsto-
y ayudarán a mitigar el problema de olores que han comenzado
de nuevo a denunciar los vecinos de la zona desde hace unos meses.
Hay que recordar que el método
de sellado de estas instalaciones fue motivo de un fuerte
debate en su día, cuando se planificó el sellado del
la primera celda, que funcionó entre 1985 y el 2003, toda vez
que el Cabildo planteó un sistema mediante tierras tratadas mientras,
desde los colectivos ciudadanos, se enfrentó una muy dura batalla
para que se introdujesen láminas artificiales que, finalmente,
fueron aceptadas por el Cabildo y que, por el momento, han demostrado
su eficacia en el sellado de esta primera celda, desde la que prácticamente
no se detectan emanaciones incontroladas de metano. Aunque lamentablemente,
después de los años, estos gases que deberían estar
siendo aprovechados para la generación de energía eléctrica,
aún hoy en día se están quemando simplemente en
una antorcha.
De esta forma también el sellado
que se ha iniciado este lunes para la segunda celda mantiene este método
que incluye la regulación del terreno con aporte de tosca, lámina
de geocompuesto impermeabilizante, geodrenen para protección
de la lámina inferior y que favorece el correcto drenaje así
como tierras para el soporte de cubierta vegetal.
Esa, seguramente, ha de ser la única
buena noticia que podemos darle este día, y es que lo que produce
verdadero terror es ver cómo evolucionan los vertidos en la tercera
celda a la que, a este ritmo, apenas le debe quedar poco más
de un año de vida. Después de la tercera ya hay que pensar
en la cuarta y la quinta previstas ya, pero si no paramos disparate,
mediante políticas agresivas de reducción y reciclaje,
en diez años iremos por la séptima o la octava. Un verdadero
disparate si no sale adelante ya un plan que nos permita romper esta
dinámica suicida.

Primeras labores de regularización
del terreno sobre la superficie de la
segunda celda del vertedero de Arico

Vista general de la segunda celda

Aspecto terrorífico de la tercera celda
que en poco más de un año
nos la vamos a cepillar también

La línea roja marca, aproximadamente,
la altura que alcanzará la tercera celda
En este enlace puedes ver
cómo se selló la primera celda:
14-03-04 Cómo
se está sellando el vertedero de Arico