A principios de mayo del 2004, antes
de que comenzaran las obras del tranvía, nos congratulábamos
de que el Cabildo, por fin, acometiera aunque sólo fuera un pequeño
tramo de carril para guaguas en Tenerife ¡El primero en la historia!
Una cosita sencillita, de poco presupuesto y que nos hacía albergar
esperanzas de que una nueva mentalidad hacia la necesidad de favorecer
el transporte público frente al coche privado había triunfado¡al
fin! en ese Cabildo que nos ha tocado padecer.
Nada más lejos de la realidad,
la obra -que se inició con entusiasmo trabajando incluso día
y noche- comenzó a retrasarse y, de los seis meses previstos,
nos hemos plantado en los dos años para terminar -a medias- la
primera fase de ese pequeño trozo de apenas kilómetro
y medio. En menos tiempo han sido capaces de poner
a caminar al tranvía, con túneles, raíles y
catenarias a lo largo de unos cuatro kilómetros, además
de levantar y montar un lío impresionante en los 12 o 14 kilómetros
del recorrido.
Y no es que tenga nada que ver una cosa
y la otra, verdaderamente no tendría nada que ver si no fuera
porque las dos obras tienen que ver con lo mismo, con la movilidad y
con el transporte público. Algo esencial en cualquier territorio
pero mucho más en una isla fuertemente presionada como es esta.
Por eso la obra de este pequeño tramo de carril para guaguas,
que ni nos vamos a meter a criticar las múltiples deficiencias
que le encontramos de lo "desesperados" que estamos ya porque
se acometan obras de este tipo, viene a poner de manifiesto la lamentable
actitud de desprecio del Cabildo de Tenerife a lo que es el transporte
público en guagua. Su única obsesión consiste en
poner el marcha el tranvía un mes antes de las elecciones del
año que viene, en plena campaña electoral. Lo demás
se las trae al pairo.
Nos vendieron un
intercambiador que lleva diez años cerrado, la estación
de guaguas de La Laguna es una ratonera, la gente se juega literalmente
la vida para para esperar y para llegar a muchas paradas de guaguas,
no permiten que la gente entre en la guagua por cualquier puerta -como
van a hacer con el tranvía- con lo que se forman unas colas horrorosas
para acceder, meten a las guaguas por todas las trampas habidas y por
haber con las obras del tranvía... ¿Alguien da más?
En fin, que da la impresión de que si hubiese un servicio eficaz
de guaguas el efecto electoralista del tranvía se vería
atenuado y eso, lógicamente, como que no interesa.
El 16 de mayo del 2004 nos
congratulábamos desde esta web del inicio de las obras del
carril de guaguas a la entrada de Santa Cruz y, evidentemente, nos seguimos
congratulando aunque sea dos años después, cuando la obra
estaba prevista para seis meses. Lamentable, pero es la realidad que
nos ha tocado vivir con una gente que, por otro lado, no está
ahí por la gracia divina, sino porque hemos sido unos irresponsables
con el futuro de esta tierra al seguirles votando cuando les conocemos
perfectamente y sabemos de lo que van y a lo que van. Ellos y los que
deberían estar haciendo oposición y que, en la mayoría
de los casos, lo
que hacen es el indio.
El
carril bus de entrada a Santa Cruz por la autopista TF-5 se abre el
martes