Hace unos días nuestro consejero
de Medio Ambiente en el Cabildo de Tenerife, Wladimiro Rodríguez
Brito, publicaba -en su habitual homilía dominical en El Día-
un artículo referente al "sabor agridulce" que le producía
los resultados de la recogida selectiva de envases en Tenerife el pasado
año 2005.
Felicitaba don Wladimiro a Arico y a
los ariqueros por sus esperanzadores resultados, cosa que compartimos
como ya hemos hecho otros años.
Pero no quiso entrar en la otra cara de la moneda, los municipios que
ni se preocupan ni, a tenor de la evolución 2003-2005, parece
tengan intención alguna de preocuparse en el futuro. Invitaba,
eso sí don Wladimiro, a los ciudadanos que quisieran consultar
los datos para sacar su propias conclusiones. Y nosotros como además
de ser ciudadanos -de momento- nos preocupa un poquito el tema, pues
los hemos pedido.
Y, lamentándolo muchísimo,
no podemos compartir el "sabor agridulce" del consejero sino
que, bien al contrario, creemos que nos encontramos metidos en un follón
impresionante. El único municipio que cumple razonablemente es
Arico, que por su población y su distribución geográfica
no estaría ni obligado a acometer esta recogida selectiva, frente
a otros que han aumentado esta recogida de una manera ridícula,
si tenemos en cuenta las campañas publicitarias y que partimos
de unos niveles ridículos. Pero es más, municipios que
se destacaban como Tegueste, no sólo no han aumentado los kilos
por habitante sino que ha disminuido. Lo mismo que ha ocurrido en Arafo,
Güímar, Los Realejos o El Rosario. Otros prácticamente
se han estancado -cuando esto no ha hecho nada más que empezar-
como Arona, Granadilla, La Laguna o Santa Cruz.
Asombroso y escandaloso, a estas alturas,
resultan los casos de Icod de los Vinos, La Orotava, Garachico o Adeje,
que no han aportado ni un sólo kilo de envases separados en origen
a la planta de clasificación que se encuentra en Arico, pese
a su peso poblacional. Hay unos cuantos municipio más en esta
situación, pero se trata de municipios más pequeños
y de menos recursos que no se pueden comparar con el caso, por ejemplo,
del que es uno de los municipios más ricos de España,
como es Adeje, totalmente insolidario hacia esta problemática.
A ese alcalde, curiosamente, ha puesto el PSOE a orientar la política
de este partido en la isla ¡Si te coge!
A mucha gente, al parecer, le está
pasando lo que a nuestra viceconsejera de Medio Ambiente, doña
Milagros Luis Brito, que dice que no
separa envases porque le queda lejos el contenedor y, al parecer,
se encuentra algo mayor para caminar un rato. Sin embargo uno ha visto
personas mayores, ancianos incluso, haciendo auténticas excursiones
para depositar sus residuos separadamente y es que ellos aprendieron
a separar desde pequeñitos. Otra cosa es que, como ocurre habitualmente,
sea muy difícil encontrar contenedores porque no hay y, en ocasiones,
es peor para la concienciación ciudadana los lugares donde hay
contenedores que donde no, porque no se preocupan en vaciarlos con la
debida periodicidad lo que hace que habitualmente estén rebosando,
por lo que desanima al poco personal motivado. No ponen, ni nadie sabe,
cuándo son los días de recogida, no hay un teléfono
de información o en muchos sitios, como
en La Laguna, tiraron unos cuantos contenedores de esos por las
calles y no se ha visto uno nuevo desde las pasadas elecciones ¡Hace
tres años!
En fin, don Wladimiro, que nos alegramos
mucho de que usted haya impulsado
un movimiento desde los Cabildos para que el Gobierno y Ecoembes
se mojen en este desastre sin sentido, que esto tiene que cambiar radicalmente
o lo mejor sería meter todos esos contenedores amarillos en una
trituradora porque no merece la pena organizar una recogida para esos
resultados. Y es que lo más preocupante es la tendencia al estancamiento,
cuando no a la reducción, en los kg/hab/año por municipios.
Un auténtico desastre.
Don Wladimiro dice que no nombra los
municipios que no hacen la tarea para evitar polémicas. A nosotros
-el que piense lo contrario se equivoca- tampoco nos gusta para nada
la polémica, pero creemos que mensualmente, o por lo menos cada
seis meses, se deberían hacer públicos los resultados
de cada municipio y es que estar informados de lo que pasa nos parece
la mejor herramienta para saber exactamente a lo que nos enfrentamos.
Es por eso que nos hemos tomado la molestia de hacer una gráfica
que publicamos más abajo.
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Arico: cuestión de compromiso
Wladimiro Rodríguez Brito *
En una lectura del pasado año sobre los residuos urbanos y
el reciclado de los mismos, en el caso particular de los envases, es
decir, de todo lo que depositamos en los contenedores amarillos que
se encuentran en las calles de nuestros pueblos y ciudades, nos queda
un sabor agridulce, con una gran disparidad de resultados de unos municipios
a otros. A tenor de estos datos es necesario que entre todos intentemos
dar un giro a la actual situación. Necesitamos y reclamamos un
mayor compromiso para aumentar de manera significativa la recogida de
materiales reciclables, en especial, de los envases.
En la parte positiva de la balanza se encuentra Arico, el municipio
tinerfeño en el que sus ciudadanos se han destacado más
y mejor en la protección del medio ambiente a través de
la separación de sus residuos. A pesar de tratarse del segundo
municipio más extenso de la isla y de contar con un poblamiento
disperso y, por ende, con evidentes dificultades para la recogida selectiva
en origen, los datos son harto elocuentes. Sus vecinos y vecinas se
encuentran a la cabeza de Tenerife en la recogida de envases, hasta
9 kilos/habitante/año. Tengamos en cuenta que la media insular
se sitúa cercana a los 2 kilos/habitante/año y que dobla
al segundo municipio en esta clasificación medioambiental, Tegueste.
Este ejemplo de los ariqueros debe calar en el resto de la isla y es
fruto de un trabajo conjunto entre el equipo de gobierno de su Ayuntamiento,
especialmente sensibilizado con la cuestión desde hace muchos
años, y la concienciación de todos y de cada uno de sus
ciudadanos. Representa, en definitiva, la línea a seguir por
los demás municipios y la demostración de que cuando hay
interés y compromiso por parte de las autoridades municipales
la población responde siempre a favor de su medioambiente. Esta
es, sin lugar a dudas, la mejor de las conclusiones que podemos extraer
de esta lectura estadística.
Sin embargo, por otra parte, debemos tener en cuenta que estamos aún
muy lejos del objetivo de los 30 kilos al que aspiramos,
y que existen municipios en Tenerife que no alcanzan ni siquiera el
kilo por habitante y año. No vamos a nombrarlos para
no entrar en polémicas políticas estériles.
Sin embargo, los datos son públicos y están a disposición
de todo el mundo para que se compruebe y se premie con el reconocimiento
a los pueblos y ciudades de esta isla que sí se han esforzado
por contribuir a la defensa del medio ambiente desde la actitud y la
conciencia individual. Y, por otro lado, que los municipios que no han
cumplido con unos mínimos de recogida se apliquen de verdad y
se pongan manos a la obra para remediar esta importante laguna.
Si la isla hubiera mantenido la media de Arico hubiéramos sido
capaces de recoger hasta 9.000 Tms3, en cambio apenas hemos llegado
a las 1.700 Tms3 que con los stocks, acumulados de años anteriores,
han elevado la cifra a 3.500 Tms3 tratadas este año. Hay que
precisar que un metro cúbico de envases tiene un peso aproximado
entre los 80 y los 100 kilos. En todo caso, estas cifras resultan insuficientes
para mantener a pleno rendimiento la planta de envases del Complejo
Medioambiental de Arico, puesta en marcha ahora hace un año.
Con la media de Arico hubiéramos podido sostener dos plantas
completas a pleno rendimiento. Si encima tenemos en cuenta que más
de 30.000 Tms de envases se tiran indiscriminadamente con el resto de
residuos sin separación al vertedero, la conclusión es
aún más desconsoladora. Con esa cantidad podríamos
tener operativa una red de plantas a escala insular, en el sur, en el
norte, en el área metropolitana, en las zonas turísticas,
creando un centenar de puestos de trabajo cualificados y rentabilizando
un recurso que de otra manera se convierte en un problema que se acumula
y se entierra en un hoyo. Un tema aparte que nos preocupa especialmente
es que aún quedan municipios que no han colocado a disposición
de sus vecinos contenedores para este tipo de residuos. Este problema
debe ser resuelto con urgencia si de verdad nos preocupa el medio ambiente
y la concienciación de nuestros ciudadanos.
Este es el marco de referencia y aún nos queda mucho que hacer,
tanto a las instituciones públicas como a las empresas o a la
ciudadanía en su más amplio espectro. Se requieren más
contenedores y optimizar los sistemas de recogida, pero todo esto resulta
inútil si no existe un compromiso y una actitud positiva de la
población en la recogida selectiva diaria y cotidiana. Los contenedores
amarillos, los azules y los grises no están en nuestras calles
simplemente para adornarlas o para aliviar nuestras conciencias, resultan
fundamentales para proteger el medio ambiente y, desde el niño
de 3 años hasta el abuelo de 99, todos podemos colaborar en ello.
Hagámoslo.
Por último, sólo nos resta recordar que es tarea de la
Administración pública poner los medios y la información
para facilitar a los hombres y mujeres de esta tierra que actúen
a favor de su medio ambiente. Es vital y por eso reclamamos un mayor
interés y compromiso de los ayuntamientos en este sentido, siguiendo
el ejemplo de Arico. Esta felicitación también es, por
si alguien aún no lo ha notado, un toque de atención al
resto.
* Consejero de Medio Ambiente del Cabildo Insular de Tenerife