No es que hayamos llevado a cabo ningún
estudio concienzudo, ni mucho menos, ni que los datos disponibles permitan
profundizar mucho, pero no cabe duda que, a modo más bien de
curiosidad, se observa cómo la evolución en la generación
de residuos va marcando muy claramente determinados eventos significativos
en la vida de un municipio.
Si analizamos, por ejemplo, la evolución
de la generación de residuos en Santa Cruz de Tenerife -municipio-
por meses desde el año 2000 veremos cómo se producen al
menos tres picos significativos. El primero lo encontramos en el mes
de abril de 2002 que coincide con los efectos de las tristemente famosas
inundaciones del 31 de marzo. El segundo pico lo encontramos en septiembre
del 2004 que, probablemente, tenga que ver con los efectos de una ola
de calor que se produjo a finales del mes de agosto y con alguna tromba
de agua que cayó a finales de ese mes de septiembre. Y el tercero,
como no, coincide con el mes de diciembre del año pasado por
los efectos de la tormenta tropical Delta.
Los datos disponibles son mensuales,
por lo que sólo esos grandes fenómenos son los que se
reflejan con bastante claridad, pero estos datos no permiten ver otro
tipo de eventos menos significativos porque según caigan los
días de fiesta en el mes, los fines de semana, etc. se inflan
los datos de un mes con respeto a otro y al contrario.
Es muy llamativo, por otro lado, cómo
el volumen de residuos que llega al vertedero de Arico se ha estabilizado
desde el año 2002, rompiéndose una tendencia de crecimiento
disparatado desde hacía 20 años, cuando comenzó
a funcionar el PIRS. Es la primera vez que esto ocurre y la tendencia
se ha mantenido hasta el 2005, con un ligero aumento ocasionado sin
duda por los efectos de la tormenta Delta que se hicieron notar en el
mes de diciembre del de este pasado año.
Esta evolución se debe, según
el Cabildo, a que a partir del 2002 se ha comenzado a controlar la tipología
de residuos que llegan el vertedero, como obliga la legislación
comunitaria, con lo que muchos de los residuos que llegan son rechazados
obligando a sus propietarios a desviar estos materiales hacia otro tipo
de tratamientos. Pero esto, de momento, es pura especulación
porque datos hay más bien pocos. Al menos disponibles.