Una de las políticas más
llamativas que está llevando a cabo el Cabildo de Tenerife en
materia de carteras tiene que ver con la instalación de quitamiedos
metálicos en los bordes, arcenes, de las dos autopistas de la
isla. De esos peligrosos quitamiedos que cortan como guillotinas y sin
protección alguna.
Todo el mundo sabe, o al que le interesa
algo el tema, que este tipo de "protecciones" está
muy cuestionada en todo el mundo. Esencialmente son trampas mortales,
directamente, para motoristas. Está comprobado que a 25 km/h
las consecuencias de los impactos para los motoristas son gravísimas,
a velocidades mayores los impactos pueden llegar a seccionas literalmente
en dos a una persona, como saben muy bien los guardias civiles de tráficos
que
lo han sufrido en sus propias carnes.
El tema de los motoristas es escandaloso
y en muchas partes, incluso de España, no se instala un solo
metro de quitamiedos nuevo que no lleve incorporado, al menos, un protector
inferior que impide que los motoristas se "cuelen" por debajo
de la valla y mueran reventados en el caso de dar con el perfil que
sostiene la valla. En todo caso ya no es normal ver estos hierros al
descubierto, sin protección, en ninguna obra nueva en los lugares
donde la gente se toma en serio la seguridad.
Pero la introducción indiscriminada
de guardarrailes en los arcenes de las autopistas de Tenerife está
teniendo otra consecuencia mucho más peligrosa en el día
a día, que no es otra que la de que se están cargando
literalmente los arcenes. Cualquier camión, guagua o pequeño
furgón -en muchos sitios hasta vehículos pequeños-
se quedan literalmente dentro de las autopistas cuando sufren el más
mínimo incidente, de las decenas de pequeños incidentes
que diariamente se producen. Todos hemos visto cómo, en determinadas
zonas, la gente se ve en la necesidad de cambiar una rueda dentro de
la autopista, ¡una auténtica locura!
Y parece que todos hemos olvidado, evidentemente
no las víctimas, que el mayor accidente de tráfico que
se ha producido jamás en Tenerife ocurrió a la altura
de Las Chafiras, hace ya unos años (julio de 1998), cuando una
guagua que iba por el carril lento detrás de un furgón
-sentido Santa Cruz- no se percató de que un camión, que
tenía problemas con la carga, paró en el estrecho arcén,
ocupando un metro de la autopista. Cuando el conductor de la guagua
se dio cuenta de la situación ya era tarde y, puesto que venían
vehículos adelantándoles, no pudo realizar maniobra evasiva
alguna, viéndose obligado a intentar colarse por el huevo que
quedaba, dejándose el lateral derecho de la guagua en el intento.
Ocho muertos y decenas de heridos fue la consecuencia de un accidente
que se podía haber evitado con un arcén adecuado, obligatorio
para cualquier cosa que quiera denominarse autopista.
Ese arcén, en Las Chafiras, sigue
exactamente igual, pero en el resto de los sitios donde un camión
se podía arrimar sin problemas se los está cargando Lorenzo
Dorta con su política. Y es que la mayoría de colapsos
que se producen en nuestras autopistas se podrían mitigar bastante
con arcenes adecuados que, no sólo permiten que los vehículos
implicados en un incidente, del tipo que sea, se puedan retirar a un
lugar seguro con rapidez, sino que además permite que los equipos
de auxilio accedan con una rapidez
Y no es que uno sea experto en seguridad
vial, como esos ingenieros que asesorarán a don Lorenzo Dorta,
pero oye cómo llaman conductores de camiones y de guaguas a las
radios, habla con la gente y ve cosas por ahí que le ponen a
uno los pelos de punta.

Cuando pusieron las farolas se cargaron los
arcenes y, cuando comenzaron a
haber graves accidentes al pegársela los coches contra las farolas,
comenzaron a meter un guardarrail por dentro. Con el tiempo,
concretamente esta valla en la zona de San Benito han tenido que quitarla
y poner un muro de cemento porque los coches caían como moscas
a la
carretera lateral. Entre otras cosas porque ese tramo
es una pista de patinaje.

Operarios de mantenimiento de carreteras limpian
las cunetas y dejan el camión,
pequeñito, dentro de la autopista porque el arcén que
han dejado, después de
colocar recientemente este quitamiedos cerca de Tajao, sin ganarle aunque
sea medio metro al amplio espacio del arcén, Si es un camión
grande o una
guagua averiados el caos está garantizado. Independientemente
del peligro.

En el tramo en cuesta de la TF-5 a la altura
de El Sauzal, sentido Santa Cruz,
ya han hecho los agujeros para plantar los postes de la valla que provocará
entre otras cosas, que si se queda parado un camión haya que
cortar
literalmente la autopista hasta que lo retiren.

Lo de las averías de guaguas es peor.
Si la guagua no se separa un metro del quitamiedos no se puede abrir
la puerta. Concretamente esta se arrimó
demasiado, no hace mucho, y no se podían desalojar a los pasajeros.

Un camión averiado dentro de la autopista.
Obsérvese la peligrosa maniobra
evasiva del camión que invade el carril rápido.


