Foro contra la Incineración

Tenerife
                           
La Iglesia Vieja de Fasnia o el desprecio a nuestro patrimonio
                           
14 - 05 - 06

 

Que en Tenerife no podemos presumir de ruinas romanas, castillos medievales, de catedrales góticas o de ciudades amuralladas es algo que, para bien o para mal, forma parte de unas circunstancias históricas que deberíamos ser capaces de asumir como pueblo, pero que pareciera que muchos de nuestros responsables de patrimonio no terminan de encajar muy bien.

Uno de los ejemplos más llamativos de este desprecio por 'lo nuestro' -expresión tan recurrida durante las campañas electorales- lo podemos encontrar en general con el ingente patrimonio arquitectónico de construcciones relacionadas con el agua, de obras públicas y de arquitectura civil o religiosa del Sureste de Tenerife, del que alguna vez hemos hablado tanto para denunciar la desaparición sistemática de los bancales tradicionales, como el escándalo de la facilidad con la que se le meten palas mecánicas a determinadas construcciones que representan los valores culturales y etnográficos más genuinos y representativos (un día de estos les volveremos a hablar de cómo avanza el desastre de esa carretera).

Otro ejemplo, acaso más 'curioso' y lamentable, es el de las ruinas de la Iglesia Vieja de Fasnia, construcción que se relaciona con la propio origen de ese municipio del Sureste de Tenerife. Hace como unos diez años que algún amante del mal gusto llevó a cabo unas obras de 'mejora' del entorno de esta valiosísima reliquia que dejaron con la boca abierta a los vecinos de la zona. Y es que mientras muchos lugareños aún hoy en día continúan reclamando del ayuntamiento que le arreglen un camino o que le pongan un punto de luz, en las ruinas de la iglesia se llevó a cabo una carísima intervención que consistió en todo menos en proteger el edifico para que no se terminara de caer.

Luminarias sicodélicas, pisos de madera con focos incorporados, adoquinados con piedra importada, escalinatas o graderíos con soportes metálicos.. una cosa impresionante. Asegurar las bases de los muros, protegerlos para que la lluvia no siga penetrando en su interior o respetar un poquito el entorno recuperando algún aspecto tradicional, no fue objetivo de esa intervención verdaderamente alucinante. Sin duda, de haberse hecho algo así en La Laguna o en La Orotava con un monumento histórico, se hubiese originado una auténtica revuelta social.

El caso es que, pasados los años, está comenzando a ocurrir lo que no hacía falta ser ningún adivino para prever, y es que la estructuras se están viniendo abajo. Es el caso del único tramo de muro importante que quedaba de la nave principal de esta iglesia, que ya antes de la llegada de la tormenta Delta se había deteriorado significativamente por efecto de las lluvias pero que, con la llegada de la cola de la tormenta tropical ha desaparecido por completo. Los restos del muro -que ocupaban la carretera- se los ha llevado un tractor carretera abajo, a donde no molesten el paso de vehículos. Y aquí paz y en el cielo gloria. Pero lo extraño no es que se haya caído ese muro, fruto del abandono, sino que haya quedado una sola piedra de esa iglesia en pie, lo que se debe calificar de auténtico milagro, acaso el penúltimo de San Joaquín que se acuerda aún de la ermita donde estuvo instalada su imagen.


Estado del muro hace un par de años


Estado actual


Imagen del muro hace un par de años


Estado actual


Los magníficos focos halógenos inclustados en un espantoso piso de madera que se
le puso a las ruinas de la iglesia ya no tienen muro que iluminar, un tractor se lo
ha llevado carretera abajo, como se observa en la imagen.


Modernas estructuras junto a las ruinas completamente abandonadas
y sin tratamiento alguno


Hasta allí fueron todos los políticos y todas las cámaras de televisión para
inaugurar las obras de 'mejora' del entorno. Nunca más se ha vuelto a ver a nadie
por allí preocupándose por el estado de las ruinas, lo que verdaderamente se
debería proteger, supuestamente.


PARROQUIA DE SAN JOAQUÍN DE FASNIA

Se conocen pocos datos históricos sobre este templo. Durante el siglo XVII se erigió una ermita en el lugar donde aún aparecen sus ruinas. En la primera mitad del siglo XVIII se decidió ampliar el recinto, incorporando a la iglesia un presbiterio. Para dar acceso a esta nueva capilla mayor se levantó un arco toral en cantería blanca, característica del Sur de la isla. Estas ampliaciones del recinto religioso se correspondían con el ascenso de categoría de la ermita, que fue declarada parroquia en el año 1795 por el Obispo don Antonio Tavira y Almazán. En 1800 se procedió a bendecir la nueva configuración del templo.

Sobre la segunda década del siglo XIX la iglesia comenzó a tener problemas estructurales y el pueblo decidió reunir fondos para su reedificación, aunque resultaron insuficientes. En 1823 se ordenó cerrarla por el peligro de derrumbe, tomándose la decisión de fijar y rebajar muros. Los oficios sacros tenían lugar en la vivienda parroquial, la cual había sido mejorada con madera procedente del recinto religioso.

En 1826 el aluvión que devastó la isla empeoró el precario estado del edificio, llegándose a desplomar algunas paredes. Hubo que reiniciar la restauración y en 1837 se construyó la sacristía, además de embellecer el presbiterio. Los arreglos fueron emprendidos por el párroco don Victorino Perdigón. Por un inventario del siglo XIX se sabe que contaba con los siguientes altares y retablos: el altar mayor, los retablos del patrono San Joaquín y de Ntra. Sra, del Rosario, así como un altar de madera de tea con un cuadro de Animas y la imagen de santa Ana.

En los primeros años de nuestro siglo -XX- el alcalde de Fasnia ordenó su segundo cierre ante la ruina del edificio y se decidió hacer una segunda obra vendiendo los materiales aprovechables, caso de la madera, de ahí que todavía podamos observar el arco y algún elemento de cantería. Se acudió al entonces arquitecto diocesano don Antonio Pintor y Ocete, el cual realizó un proyecto remitido al Obispado, en cuyo archivo se guarda, proyecto que nunca se llegó a realizar.

Fuente: "Guía de recursos patrimoniales del Sureste de Tenerife". Asociación Cultural Sureste de Tenerife,1996

 

 
                           
Subir
 
Anterior
 
Volver
 
Siguiente
 
Indice noticias
 
Inicio
 
Correo