Foro contra la Incineración

Tenerife
                           
Peytaví acusa al director de 'Canarias Ahora' de cobrar del PSOE
                           
26 - 05 - 06

 

Hay quien dice que es Ricardo Peytaví el monstruo que escribe los editoriales del periódico El Día. No sabemos si eso es cierto, pero el estilo es el mismo y siempre está ahí, atrincherado en su columna, dispuesto a acudir en auxilio de las disparatadas y fascistas editoriales de ese periódico, como la de carácter criminal que nos han brindado el pasado sábado. Se trata de descalificar a la gente de la forma más mezquina y cobarde, insultando al personal sin citar a nadie directamente. Entonces hablan de 'falsos ecologistas', de 'plumillas idiotas' cuando se refieren a compañeros de otros medios, 'cierto director de un periódico digital está pagado por un partido político', etc. Es su lenguaje.

Y no hace falta ser ningún especialista en comunicación para saber que Peytaví se refería este jueves a Carlos Sosa, director de 'Canarias Ahora', a quienes acusa de estar pagados por el PSOE. Y no es que vayamos a negarle al señor Peytaví su derecho a criticar, con o sin pruebas, a quién le dé la gana. Pero si tan valiente es como para defender los editoriales racistas y xenófobos de El Día -que pareciera que los escribe él mismo-, también debería serlo para llamar a las cosas por su nombre. El otro día su periódico insultaba, llamándolo 'idiota' -entre otra lindeces-, a Alfonso González Jerez, sin citarlo. El miércoles a Francisco Pomares, sin citarlo tampoco. Hoy Peytaví insulta a Carlos Sosa sin decir su nombre. Pero lo mismo han hecho con Pedro Anatael Meneses, con los colectivos ecologistas, con Federico Aguilera y con todo el mundo que no comulga con su repugnante línea editorial.

Todos deberíamos lamentarnos, como gente de bien, de las imágenes de vecinos nuestros recibiendo al grito de 'fuera, fuera...' a unos menores inmigrantes. Acaso sea falta de información, acaso sea que hay periódicos, como El Día, que están favoreciendo un sentimiento de rechazo hacia todo lo que tenga cierto color oscuro o acaso la miseria moral de nuestra clase política. Pero no parece que sea esa la imagen que más nos apetecería ofrecer al mundo sobre la forma en la que aquí afrontamos los problemas. Y el asunto de los menores inmigrantes no es, seguramente, si se instalan por aquí o por allá, sino que allí donde estén se encuentren bien atendidos. Y no es eso, lamentablemente, lo que podemos ver en ciudades como La Laguna, donde los vemos habitualmente tirados en las calles pegados a las latas de cerveza, sin tener nada que hacer y sin que nadie se ocupe de hacerles el más mínimo seguimiento para evitar el conflicto. Sólo mandan a la U.I.P. a repartir goma cuando el lío ya ha estallado, como en la zona de la estación de guaguas de La Laguna.

Pero acaso lo que interesa a nuestros políticos es eso, el conflicto y el follón para justificar otro tipo de medidas. La demagogia de Peytaví y el insulto es sólo el síntoma de la enfermedad. Sus acusaciones a un periódico de Las Palmas -del que tenemos que tirar muchas veces para enterarnos de los que pasa en Tenerife- de que está pagado por un partido político resultan algo más patéticas, porque si nos vamos por ese camino estamos jodidos, porque el PePe tiene un periódico al menos en internet, como es el 'Off Canarias', y A.T.I. tiene, entre otros, todo un grupo de comunicación muy importante a su servicio en Tenerife (el de los editoriales xenófobos). U otros, como Peytaví, parece que trabajan al servicio de los piratas del cemento directamente. Lo que no nos tiene porqué llevar a la conclusión de que, al menos, sea lo suficientemente inteligente como para cobrar por ello. Cabría la posibilidad de que hiciera tan valioso trabajo a favor del piche y el cemento de forma altruista. Y es que hay gente pa too.

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Desde Dentro Ricardo Peytaví
La solidaridad del progre

SI NO SUPIERA que cierto director de un periódico digital está pagado por un partido político, que además mantiene al medio en el que escribe día sí, día también, contra Soria y todo quien tenga algo que ver con el PP, a lo peor hasta me sorprendería de lo que acaba de opinar tan singular plumilla sobre el acuerdo del Parlamento de Canarias respecto a la intervención de la Armada en el control de las aguas territoriales. Que se sepa, la Cámara legislativa regional no ha pedido que los buques de guerra se hagan a la mar para cañonear cayucos o pateras. De lo que se habló, y se aprobó pese a los votos en contra del PSOE, fue de un despliegue disuasorio para las mafias que se lucran con este indigno tráfico de personas. Motivo suficiente para que el no mencionado columnista arremeta contra los diputados autonómicos, a quienes acusa de "arroyistas". Entiéndase seguidores de Domingo González Arroyo. Un personaje que siempre me ha caído simpático pese a que su forma de entender, y ejecutar, la política es bastante discutible.

Sea como fuese, González Arroyo es lo que es y no lo niega. Los progres con chalet, coche caro y mesa reservada en los mejores restaurantes, en cambio, se empeñan en perpetuar una trasnochada imagen de contestatarios que ya no poseen. Si es que alguna vez la tuvieron, claro está. Para los progres venidos a más, incondicionalmente antifascistas pero vergonzosamente condescendientes con tiranos como Castro, el Parlamento de Canarias es una institución respetable porque encarna la soberanía popular. Lo cual es cierto. Respetabilidad, no obstante, que deja de existir cuando sus miembros aprueban algo que a ellos les disgusta.

Chocan los progres, empero y para su desgracia, con la realidad. Porque claro, uno puede ir por ahí predicando hasta desgañitarse la gran solidaridad del pueblo canario, así como la conveniencia de perseguir no sólo a los xenófobos, sino a quienes inculcan el odio hacia lo foráneo desde los medios de comunicación. Pero la realidad, esa tantas veces mencionada realidad, es que el pueblo canario no es más xenófobo ni menos solidario que cualquier otro. Y si hemos de incurrir en las siempre antipáticas comparaciones, acaso los isleños, por su propia condición insular, sean bastante más solidarios que otros pueblos. Algo que no necesitan demostrar porque lo han hecho a lo largo de muchos siglos.

Sin embargo, esa solidaridad, mal que le pese a la progresía, tiene límites. Por ejemplo, la oposición hace pocas semanas de los vecinos del Fraile a que se instale en ese barrio un centro de atención a indocumentados. Temen que la zona se convierta en un gueto al que acudan todos los sin papeles de Tenerife. Y también el rechazo de los moradores del barrio de la Montañeta, en Garachico, a que se ubique un centro de menores en ese lugar. Y les digo más: estoy seguro que hasta María Teresa Fernández de la Vega deja de ser progre si le instalan un centro de acogida para negros frente al chalet -quinientos metros cuadrados; nada de 'soluciones habitacionales' o pollabobadas análogas- que se está construyendo en la sierra madrileña. Llegado a ese extremo, no ya la Armada; desplegaban incluso La Legión, apoyada por un bombardeo preventivo de la OTAN. Progres sí, pero no bobos.

Fuente: El Día, 25 mayo 2006

Los vecinos de la Montañeta no quieren a los niños subsaharianos en su barrio (El mensaje xenófobo de Peitaví ayudó bastante a calmar los nervios)

ARTÍCULO AL QUE SE REFIERE PEYTAVÍ:

Un Parlamento xenófobo
Carlos Sosa



20-05-06 Una mirada a África

23-05-06 Prohibido negros y moros

24-05-06 La Opinión y El Día, se soltaron las cabras otra vez

25-05-06 Xenofobia

 


 
                           
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