Foro contra la Incineración

Tenerife
                           
Evidencias
                           
29 - 05 - 06

 

José Rodríguez ha perdido completamente la cabeza: y lo peor no es que él la haya perdido. Lo peor es que tiene uno la sensación de que la entera sociedad de Tenerife permanece cómplicemente impasible ante la absoluta demencia de un escribidor ágrafo y xenófobo, encaramado al frente del periódico de mayor difusión de Tenerife. El silencio de la mayoría no tiene excusa: porque una cosa es pasar por alto estupideces como la reclamación absurda de que la reforma del Estatuto de Autonomía cambie el nombre de Gran Canaria por el de Canaria, amparándose en abracadabrantes razones esotéricas. O mirar para otro lado ante la grosería y zafiedad con la que se califica editorialmente a miembros del Gobierno regional como José Carlos Mauricio, Antonio Castro Cordobez, Isaac Godoy o José Miguel Ruano, por el mero hecho de no haber nacido en Tenerife. O reírse a mandíbula batiente cuando nuestro editorialista se desparrama con reflexiones sobre la vileza conspirativa de todos los no nivarienses, empeñados -según él- en convertir Tenerife en un erial. En fin, todo eso es soportable: puede uno pensar que tal catálogo de variopintas sandeces es consecuencia de un pensamiento terminal, agotado, una forma de ver el mundo definitivamente anclada en la senilidad.

Durante años, todo el mundo en Tenerife ha pasado por alto este turbio asunto: "Esos editoriales no los lee nadie", dicen los políticos... "son las cosas de Pepito...", insisten. Pues no. No se puede seguir manteniendo una actitud silenciosa o cobarde ante un personaje que es capaz de hacer llamamientos a la violencia xenófoba, de jalear la "resistencia" de los vecinos a que la Cruz Roja acoja en La Montañeta a menores inmigrantes, o que se atreve a calificar la crisis humanitaria de los cayucos como "una invasión de africanos de raza negra pura -salvo caso de sida o enfermedades contagiosas-, la cual, como todo el mundo sabe, prima sobre la blanca en caso de mezclarse" (sic).

Barbaridades como esta jalonan los editoriales de El Día desde hace cuatro años, y han ido subiendo el tono hasta superar lo admisible. Pronunciarse a favor del odio racial es hoy un delito tipificado por ley y castigado en los tribunales con penas de cárcel. José Rodríguez Ramírez comenzó sembrando el miedo entre los tinerfeños al asegurar en sus editoriales que las pateras y cayucos transportan miembros de Al Qaeda o la enfermedad del ébola. No contento con falsear la verdad -lo que traen las pateras son personas exhaustas, hambrientas y asustadas- y con sembrar el miedo entre sus lectores, el dueño de El Día se ha lanzado ahora a incitar al odio racial y a denunciar un inexistente plan para que Tenerife se convierta en lo que denomina "una sociedad mestiza". Hasta ahora, nadie ha dicho nada: ni la Cruz Roja, ni las ONG, ni el Foro sobre Emigración, ni la Iglesia, ni las autoridades. Todo el mundo silba. Y ya está bien. O empezamos a reaccionar o José Rodríguez va a conseguir que se recuerde a Tenerife como un remedo tropical de El Ejido.

* Francisco Pomares

Fuente: La Opinión de Tenerife, 27-05-06




 
                           
Subir
 
Anterior
 
Volver
 
Siguiente
 
Indice noticias
 
Inicio
 
Correo