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Tenerife
                 
Los estibadores de Santa Cruz muestran su rechazo al puerto de Granadilla
                 
26 - 09 - 03

Los estibadores del puerto de Santa Cruz de Tenerife aplauden las declaraciones del presidente del Cabildo Insular, Ricardo Melchior, que "apuntan la conveniencia de no desmantelar el puerto de la capital tinerfeña". Así lo han manifestado este martes a través de un comunicado de prensa en el que evitaban su opinión sobre el posible impacto ambiental de la instalación en Granadilla, si bien apreciaron que los puertos son fruto de procesos de muchos años y que la "potenciación de un puerto existente siempre perjudicarán menos al entorno que construir uno nuevo".
Asimismo, señalan que es imposible reducir el proyecto del "macropuerto" de Granadilla, con 1.400 metros de líneas de atraque, y que su construcción no se puede justificar "comercialmente".

Por otro lado, los estibadores han destacado la dificultad de instalar en Granadilla todo un tejido social, comercial, sanitario e industrial de cara a atender a buques y tripulaciones. Todo ello provocaría, indican en el comunicado, "un envilecimiento ambiental inaceptable en una zona virgen".

En su opinión, se trata de evitar que Tenerife pierda "la pelea comercial por captar tráfico intercontinental de contenedores", tráfico que genera fuertes beneficios y para el que los puertos canarios actuales están capacitados. "Un nuevo puerto en Granadilla no estaría operativo antes de diez años y, para entonces, será muy tarde", apuntaron. Mientras tanto, señalaron, las obras absorberían todos los recursos disponibles reprimiendo la inversión destinada a la actualización del puerto de Santa Cruz.

En definitiva, auguran la pérdida del negocio de distribución de contenedores en las grandes rutas transoceánicas, puesto que el puerto de Las Palmas "no se basta por sí solo para atender la demanda de este tráfico".

El modelo de desarrollo que se ha adoptado para Canarias hace esperar que el tonelaje de mercancías para consumo o de exportación va a mantenerse y el puerto de Santa Cruz dispone de vías desahogadas de salida y entrada, señalan. De hecho, el manejo de contenedores en tránsito puede llegar a cotas muy altas, "pero se trata de un tráfico que no sale del recinto terrestre del puerto". Por tanto, el desarrollo del puerto de Santa Cruz "no influirá negativamente sobre la ciudad", estiman.

Consideran un “capricho de nuevo rico” invertir en una nueva infraestructura abandonando otra que ya existe en “operación rentable y en buena parte amortizada”. Además, prevén una posible “falta de atención” que podría afectar al interés de los operadores intercontinentales en los puertos canarios.

Desde la perspectiva de los estibadores de Santa Cruz, “la insistencia en el proyecto de Granadilla con argumentos inconsistentes y despreciando un puerto como el de Santa Cruz, mueve a la sospecha de si no existirán otras razones menos confesables”. Además, echan en falta en el debate sobre el nuevo puerto la opinión de las empresas estibadoras, la CEOE, la Cámara de Comercio y demás entidades privadas de Tenerife a las que afecta este asunto.

 

 
                 
 
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