Los estibadores del puerto de Santa
Cruz de Tenerife aplauden las declaraciones del presidente del Cabildo
Insular, Ricardo Melchior, que "apuntan la conveniencia de no desmantelar
el puerto de la capital tinerfeña". Así lo han manifestado
este martes a través de un comunicado de prensa en el que evitaban
su opinión sobre el posible impacto ambiental de la instalación
en Granadilla, si bien apreciaron que los puertos son fruto de procesos
de muchos años y que la "potenciación de un puerto
existente siempre perjudicarán menos al entorno que construir
uno nuevo".
Asimismo, señalan que es imposible reducir el proyecto del "macropuerto"
de Granadilla, con 1.400 metros de líneas de atraque, y que su
construcción no se puede justificar "comercialmente".
Por otro lado, los estibadores han destacado
la dificultad de instalar en Granadilla todo un tejido social, comercial,
sanitario e industrial de cara a atender a buques y tripulaciones. Todo
ello provocaría, indican en el comunicado, "un envilecimiento
ambiental inaceptable en una zona virgen".
En su opinión, se trata de evitar
que Tenerife pierda "la pelea comercial por captar tráfico
intercontinental de contenedores", tráfico que genera fuertes
beneficios y para el que los puertos canarios actuales están
capacitados. "Un nuevo puerto en Granadilla no estaría operativo
antes de diez años y, para entonces, será muy tarde",
apuntaron. Mientras tanto, señalaron, las obras absorberían
todos los recursos disponibles reprimiendo la inversión destinada
a la actualización del puerto de Santa Cruz.
En definitiva, auguran la pérdida
del negocio de distribución de contenedores en las grandes rutas
transoceánicas, puesto que el puerto de Las Palmas "no se
basta por sí solo para atender la demanda de este tráfico".
El modelo de desarrollo que se ha adoptado
para Canarias hace esperar que el tonelaje de mercancías para
consumo o de exportación va a mantenerse y el puerto de Santa
Cruz dispone de vías desahogadas de salida y entrada, señalan.
De hecho, el manejo de contenedores en tránsito puede llegar
a cotas muy altas, "pero se trata de un tráfico que no sale
del recinto terrestre del puerto". Por tanto, el desarrollo del
puerto de Santa Cruz "no influirá negativamente sobre la
ciudad", estiman.
Consideran un “capricho de nuevo
rico” invertir en una nueva infraestructura abandonando otra que
ya existe en “operación rentable y en buena parte amortizada”.
Además, prevén una posible “falta de atención”
que podría afectar al interés de los operadores intercontinentales
en los puertos canarios.
Desde la perspectiva de los estibadores
de Santa Cruz, “la insistencia en el proyecto de Granadilla con
argumentos inconsistentes y despreciando un puerto como el de Santa
Cruz, mueve a la sospecha de si no existirán otras razones menos
confesables”. Además, echan en falta en el debate sobre
el nuevo puerto la opinión de las empresas estibadoras, la CEOE,
la Cámara de Comercio y demás entidades privadas de Tenerife
a las que afecta este asunto.