Que a los padres de la patria, responsables
de hacer las leyes, muchas veces les importa un carajo resolver o contribuir
a mejorar los problemas y actúan más bien con el objetivo
de armar un poco de ruido, para que la gente crea que están justificados
los importantes sueldos y prebendas de las que disfrutan gracias a nuestros
impuestos, es algo que cada vez menos gente pone en duda. Los ejemplos
son múltiples y variados, como la Ley de Residuos de Canarias
que nunca ha servido para nada, ni se ha desarrollado, ni se ha hecho
nunca caso de propuestas como la del Consejo Canario de Residuos o,
mucho menos, se han llevado a cabo chorradas que se proponían
como la prohibición de vender envases de latas en mostrador.
Recientemente hemos vivido el impresionante
numerito que nos han montado con la ley antitabaco que, además
de insistir en lo obvio y en asuntos que tienen que ver más con
la educación que con otra cosa, establecía una serie de
medidas disparatadas que perjudican al que quiere colaborar y benefician
al que favorece el consumo del tabaco. De esta forma los bares que permiten
fumar, que son todos o casi todos, han llenado las puestas y paredes
de carteles donde se recuerda a todo el mundo que está permitido
fumar, por si alguien se olvida de sacar el cigarrillo. Los pringados
que quieren colaborar y que han prohibido fumar, que son muy pocos,
los han jodido vivos porque les han prohibido vender tabaco, con la
consiguiente pérdida de ingresos. Y es que los políticos
lo que no quieren es mojarse y, en lugar de prohibir la venta de tabaco
en todos estos establecimientos, penalizan a los que colaboran y gratifican
a aquellos que, precisamente, favorecen lo que, se supone, la ley antitabaco
deberían intentar evitar.
Pero la reacción de las tabaqueras,
a las que les han limitado mucho sus inversiones en publicidad, ha sido
de lo más virulenta y peligrosa, puesto que persigue enganchar
a los más jóvenes, al precio que sea, para lograr mitigar
los leves efectos que la ley antitabaco ha provocado en sus ventas.
De esta forma se encuentran, en el caso de Canarias -donde no debemos
olvidar nunca que fuimos cuna del surrealismo-, lanzados en una campaña
impresionante en la que el tabaco rubio se 'regala' literalmente en
todos sitios. Hasta en los supermercados, donde se supone está
prohibida la venta de tabaco, nos encontramos cajetillas de tabaco rubio
de bajo coste, a 0,49 céntimos, precios para este producto desconocidos
en Canarias desde hace muchos, muchos años. Precios por decir
algo, porque realmente estos desalmados, con la complicidad de nuestros
irresponsables públicos, están regalando el tabaco, dirigido
sobre todo a los más jóvenes, con unas tarifas simbólicos
dado que, la famosa ley antitabaco, también prohíbe las
promociones en la que se regala tabaco. Como si no fuese lo mismo una
cosa que la otra.
En otras partes del Estado ha pasado
lo mismo, pero ese bajo coste jamás ha llegado a estos niveles
y cualquier fumador de la península encuentra rentable darse
un paseito a Canarias si es capaz de llevarse 15 o 20 cartones de estos
cigarrillos. Y esto puede que sea bueno para alguien, que sea una forma
de invertir el dinero que antes gastaban en publicidad pero con unos
efectos mucho más perversos e indeseables, porque supone poner
al alcance de los niños tabaco a unos precios que jamás
se habían detectado por aquí.
Una auténtica vergüenza
y un impresionante escándalo sobre el que los sinvergüenzas
que nos gobiernan no están dispuestos a hacer nada. Y es que,
pese a que este fenómeno ya era denunciado en algunos periódicos
antes de entrar en vigor la ley antitabaco, hace seis meses, sin embargo
se sigue extendiendo como la pólvora. Otra auténtica vergüenza
de la que, como casi siempre, pagarán los platos rotos lo más
débiles. Unos porque nadie les ayuda a afrontar los importantes
costes de los tratamientos de desintoxicación. Otros, que no
consumían porque los precios se lo ponían difícil,
ya tienen tabaco literalmente regalado por todas partes, gracias a la
ley antitabaco. Hasta que se enganchen, claro. Pero no hay nada más
rentable para una tabaquera que regalarle, casi, el tabaco a un niño
de 14 o 15 años, porque se garantiza unos ingresos seguros, como
mínimo, para 20 o 30 años.
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Sanidad detecta tabaco a 0,49
céntimos en Canarias
Salud Pública asegura que es el precio de venta más
barato de España
Odra Rodríguez / Las Palmas de Gran Canaria
Sanidad ha detectado la venta de cajetillas de tabaco de bajo coste
a 0,49 céntimos de euro en Canarias, siendo éste el precio
"más barato" que se marca en el territorio nacional.
Según la Consejería el objetivo de las tabacaleras son
los consumidores jóvenes.
La dirección general de Salud Pública de la Consejería
de Sanidad observa desde hace meses la irrupción en el mercado
de paquetes de cigarros de bajo coste con precios de 0,49 céntimos
de euros, según indicó ayer la técnico responsable
del programa de prevención del tabaquismo y especialista en Medicina
Preventiva y Salud Pública, Olga Suárez.
Suárez indicó que el precio de estos nuevos cigarrillos
en Canarias es tan "irrisorio" que se ha convertido en el
"más barato de España". Mientras en la Península
un paquete de 20 cigarros de bajo coste cuesta por debajo de 1,65 euros
frente a los tres euros de las marcas más conocidas, en Canarias
se adquiere a 0,49 céntimos de euros frente a los 2,20 euros.
"En las Islas el tabaco ya de por si era más barato que
en la Península, pero ahora lo será aún más",
explicó.
En su opinión, la venta de estas marcas de bajo coste no es
más que una "estrategia" de las tabaqueras para enganchar
"a los más jóvenes". Los cigarrillos baratos
harán que los jóvenes adquieran "más fácilmente
el hábito. Antes los jóvenes no gastaban dos euros en
tabaco, pero ahora sí pueden gastarse 0,50 euros", señalo
ayer Suárez.
La dirección de Salud Pública recomienda la subida de
los impuestos y de los precios para hacer el tabaco "menos accesible
a los jóvenes". No obstante, la administración confía
en que la Ley del Tabaco ayude a reducir a medio plazo el número
de fumadores y a alejar a los jóvenes de la publicidad, añadió
Suárez.
Fuente: Canarias7- 27/12/2005


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ley antitabaco dispara tabaquismo en la hostelería
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