El Día parece que quisiera rectificar
sus graves arengas racistas, lanzadas desde sus editoriales y desde
algunas portadas en los últimos tiempos, pero no tienen la suficiente
vergüenza como para reconocer públicamente que se han pasado
media docena de pueblos. Así, instalados en la soberbia y la
prepotencia que les caracteriza, continúan un camino que, efectivamente,
nadie duda que pueda hacer mejorar su nivel de penetración en
el mercado -el racismo y la xenofobia siempre ha vendido bien, véase
cómo el formado pueblo alemán sucumbió hace décadas
a este sentimiento embarcando a Europa en una guerra que se llevó
por delante la vida de 50 millones de personas- pero otra cosa bien
distinta es que sea ese el ejercicio de responsabilidad que se espera
del medio de comunicación más influyente en la isla de
Tenerife.
Nosotros, que mantenemos con la línea
editorial de 'La Opinión de Tenerife' graves discrepancias en
muchas ocasiones, hemos valorado y reconocido la valentía de
su director, Francisco Pomares, que ha sido uno de los pocos que le
ha plantado cara, dialécticamente, a las arengas racistas y xenófobas
de 'El Día'. Nada tiene que ganar, comercialmente hablando, 'La
Opinión de Tenerife' en este asunto puesto que las posturas sensatas
y 'humanas' en este tema no venden absolutamente nada hoy en día.
Más 'listos', en este sentido, han sido los de 'Diario de Avisos',
que todos sabemos que no es una empresa de comunicación sino
un conglomerado de intereses empresariales relacionado con el piche
y el cemento, que en este tema no se han mojado y, sobre la importante
manifestación de este domingo, sólo hacían una
pequeña y ridícula reseña este lunes. El Día,
lógicamente, privó a sus lectores del derecho a tener
la más mínima referencia a esa manifestación.
Y eso lo sabemos muy bien los que estamos
relacionados con el mundo de la educación. Hoy en día
resulta cada vez más deprimente sacar en una clase, especialmente
de Secundaria pero ya también en los cursos superiores de Primaria,
algún tema relacionado con
la necesidad de ser solidarios con los más desfavorecidos o con
los que son de otras razas y culturas. El disparate que se forma, generalmente,
en las aulas cuando se introducen estos temas, es impresionante y muchas
veces resulta imposible encauzar razonablemente los comentarios xenófobos
de los alumnos que en sus casas y en las calles absorben, como esponjas,
un montón de comentarios que no muestran sino desprecio y rechazo
al que aparece por aquí buscándose buenamente la vida,
como hicieron nuestros padres y nuestros abuelos hasta no hace mucho.
Pero independientemente de la guerra
que le tenga declarada 'El Día' a 'La Opinión', en la
que nosotros no entramos ni salimos, parece tremenda golfería
el decir, como mantiene el editorial de El Día este martes, que
la manifestación del domingo a medio día bajo un Sol de
justicia fue "una pequeña manifestación,
ajena al interés insular". Será por eso
que este lunes no hicieron referencia alguna a la misma.
Hace ahora dos años que apenas
un par de centenares de empresarios -de los 60.000 que existen en Tenerife-
se reunieron en el Recinto Ferial junto con otros
tantos políticos para establecer las prioridades que, según
ellos, representarían el "interés insular".
Para ellos, como para El Día, ese "interés"
no son los hospitales, el transporte público, la Agricultura,
la Ganadería, el Medio Ambiente, la Educación, la Sanidad
o la Cultura, la atención a los desfavorecidos o las viviendas
sociales... para ellos el interés general lo representan tres
cosas: El Puerto de Granadilla, el Anillo Insular y la segunda pista
del Aeropuerto del Sur o tercer aeropuerto de Tenerife. Y cada uno es
libre de defender lo que le dé la gana, lo que resulta impresentable
es que 'El Día' titulase a cinco columnas en portada 'Tenerife
en pie', cuando después se niega a informar sobre una manifestación
en la que más de mil personas se echan a la calle un domingo
por la mañana pidiendo un respeto por los derechos de todos,
independientemente del lugar de nacimiento o su raza. Y, efectivamente,
la lucha contra el racismo y la xenofobia que ellos fomentan, con la
complicidad de una clase política impresentable, no representa
el 'interés insular', representa un objetivo que debe implicar
a la humanidad en su conjunto.
No se puede, como hizo vergonzosamente
el periódico El Día hace unas semanas (el 26 de mayo),
darle portada con varias fotos a la reacción de media docena
de vecinos de La Montañeta, ahora arrepentidos, que recibieron
con insultos a unos niños negros. El titular era de vergüenza:
"Garachico se resiste", haciendo pasar a ese municipio norteño
la mayor vergüenza probablemente de su historia. Para 'El Día'
aquella media docena de vecinos representaba nada menos que a Garachico
en peso, por compartir la línea editorial del periódico,
racista y xenófoba para más señas. Los más
de mil que nos manifestamos por las calles de Santa Cruz el pasado domingo
para este falso medio de comunicación no sólo no somos
nadie, sino que no representamos los intereses de esta isla o estamos
pagados con 'oro amarillo', como habitualmente dicen ellos. Por eso
no han tenido la decencia de hacer referencia alguna a la manifestación,
porque no son ni demócratas, ni admiten crítica alguna
cuando, un día sí y otro también, sólo se
dedican a insultar y despreciar, desde los editoriales, a todo el que
piensa distinto o razona de otra manera que no sea la de Antonio Plasencia,
Ignacio González o Ambrosio Jiménez. ¡Qué
país!
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Ni racismo ni xenofobia: sentido
común y mucho amor a nuestra tierra
NUESTRO EDITORIAL del último domingo concluía diciendo
lo que expresa el título de este Comentario: no es racismo ni
xenofobia lo que defendemos, sino sentido común, y mucho, mucho
amor a nuestra tierra canaria y tinerfeña, y a nuestra gente.
Y, por supuesto, al prójimo. Y hoy añadimos: sea del color
que sea: negro, amarillo o caucásico, que es igual a decir que
todos somos hijos de Dios. Y a Dios y a sus criaturas los amamos inmensamente.
Y nos alegran sus alegrías y nos entristecen sus desdichas, y
comprendemos sus esfuerzos por llegar al fin de sus vidas.
¿Pero qué tiene de malo querer ser uno mismo? Nada, y
es compatible con pensar, como pensamos, que puede ser beneficiosa una
integración social bien llevada de la inmigración, pero
no una masiva; no en forma de invasión demográfica, porque
nos impediría vivir en armonía tanto a nosotros como a
ellos mismos. Y ésta es la línea, sin duda evidente, en
la que siempre hemos escrito.
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Cierto periódico que actúa en Tenerife como caballo de
Troya de Las Palmas -de donde como es lógico recibe órdenes-,
al cual le molesta que le quiten el apelativo de "gran" a
su isla redonda y que se ordene debidamente el artículo 2 del
Estatuto de Autonomía de Canarias; que no sale adelante por su
escasísima difusión y audiencia, y que debido, además,
a que sabe que se ha pasado de la raya insultando, imputando falsedades
y promoviendo el linchamiento a este periódico y a su director,
desde hace tiempo nos acusa insistentemente de racistas y xenófobos,
y hasta ha implicado a personas que creemos honorables en esta campaña
que intenta descalificar a EL DÍA, periódico con el más
alto prestigio que está al servicio de Tenerife y de Canarias.
Y ahora ese medio de comunicación hasta ha aprovechado una
pequeña manifestación, ajena al interés insular,
para "atacarnos" e intentar alcanzar así lo que no
puede lograr por sus propios méritos en los quioscos, que es
donde se refleja la aceptación de cualquier periódico.
Ese diario hasta publica fotos debidamente preparadas para poder lograr
sus fines. Y, como conocemos su estrategia, esperamos su embestida en
cadena.
Que juzguen los lectores hoy, porque, más adelante, serán
otros los que tendrán que juzgar. Por ahora, nada más.
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Rotundamente, ni racismo ni xenofobia: sentido común y mucho
amor a nuestra tierra, y a nuestra gente, y al prójimo.
Fuente: El Día, 20 junio 2006

De la portada de La Opinión, 19-06-06