Nadie sabe qué coño es
lo que está haciendo el Cabildo en la Plaza de España,
a parte de unos aparcamientos para que los políticos y funcionarios
de alto nivel de la institución aparquen sus vehículos
particulares y oficiales. Ya se sabe que lo de ellos no es el transporte
público y, lógicamente, no han previsto nada para que
esa plaza, en lugar de aparcamiento de coches, tenga acceso, subterráneo
o no, para servicios de guaguas ágiles y eficaces.
Has puesto a funcionar hasta
una web, han llenado todo de paneles con supuestas imágenes
de cómo quedará, pero es imposible interpretar nada porque
lo que se ve es como una especie de sombras en un entorno futurista.
Como en todas las obras que llevan a cabo ahora mismo el objetivo es
terminar un par de semanas antes de las elecciones del 2007 para dedicarse
a cortar cintas como locos en plena campaña electoral. Por eso,
los bestias esos, han cerrado al mismo tiempo miles de metros en la
entrada de Santa Cruz, todo al mismo tiempo, con lo que los peatones
tienen que dar rodeos kilométricos y peligrosos y los turistas
que nos visiten a lo largo de casi dos años -cruceristas y demás-
se llevarán la impresión de una Capital cuya fachada es
una tira kilométrica de un plástico negro.
Además, a parte de abrir un gigantesco
socavón junto a la Avda. Marítima, a la que le han estrechado
sus carriles -sin dejar paso para peatones ni para nada-, no han tenido
en cuenta media de seguridad alguna, con lo que a poco que se desvíe
un vehículo cae irremisiblemente en el agujero que no ven los
conductores porque está tapado con el jodido plástico
negro de las narices. Esta vez ha sido un coche, no sabemos con qué
consecuencias, pero igualmente puede ser una guagua llena de gente y,
entonces, seguramente estaríamos hablando de otra cosa bien distinta.


