











































Momentos antes de la partida de
la manifestación

Los ciudadanos comienzan a incorporarse
a la marcha

La cabecera se organiza








Una productora alemana de televisión
realizó el único reportaje, seguramente, completo. Las
televisiones públicas que pagamos entre todos no estuvieron
hasta el final. Una vergüenza nunca antes presenciada en esta
tierra.





Los piratas del cemento jugaban
con la Tierra de todos




























Muchos manifestantes se solidarizaban con el reciente
premio nacional de Economía
y Medio Ambiente, Federico Aguilera, que ha sido despellejado
en algunos medios de comunicación por manifestar opiniones
críticas hacia el crimen de Granadilla. Como en los peores
tiempos del fascismo.

















El alcalde de Santa Cruz le hizo
pasar a la unidad de intervención de la policía municipal
UNIPOL, la vergüenza de plantarse durante toda la marcha frente
a la puerta del ayuntamiento. Lo que ellos no soportan es que seamos
ciudadanos pacíficos y actúan como si fuésemos
criminales peligrosos. Y es que efectivamente somos un peligro para
estos golfos.




Paso por el lateral del cabildo

Impresionante estampa, cuando la manifestación
llegó a la Presidencia del Gobierno la cola aún no había
llegado al parque García Sanabria.










Intervienen las portavoces de la Plataforma contra
el Crimen de Granadilla

Representante de la Coordinadora de Pueblos y Barrios

José Luis Fumero

Fernando Sabaté cerró
el acto en representación de la Asamblea por Tenerife






La gran muchedumbre comenzó
a dispersarse pasadas las tres de la tarde, en una manifestación
que comenzó que comenzó a las doce.











La indignación contra el boicot informativo se hizo presenta
también en la manifestación. Las televisiones públicas,
al servicio de los gobiernos y no de los ciudadanos, ocultarán
la realidad de esta manifestación sin precedentes. Para ellos
no ha existido.

Unos trozos de piche representaba
lo que quieren
hacer de esta tierra los piratas del cemento

Algunas pancartas más endebles se quedaron
pegadas al edificio de la Presidencia del Gobierno. El resto a guardarlas
para la próxima vez.