Discurso inaugural del II Aniversario de Asamblea por Tenerife
Dos años, compañeras/os. Tan sólo han transcurrido
veinte y cuatro meses desde que emprendíamos esta comprometida
andadura que es Asamblea por Tenerife. ¡Que poco tiempo!, Y cuantas
cosas, cuanto trabajo desplegado.
Hoy volvemos aquí, a La Laboral, a nuestros orígenes,
y espero que ese símbolo se transforme en una realidad: la del
reencuentro con nuestra esencia y que nos motive e impulse a recordar
los idearios y el decidido compromiso que nos llevó a configurar
y estructurar en aquel momento un movimiento ciudadano que no sólo
es necesario sino imprescindible en este Paraíso Adánico.
No se trata, compañeras/os, de volver la vista atrás
con un sentimiento nostálgico. Ahora debemos afrontar nuevos
retos, debemos intentar entre todos, bajo el respeto a la diversidad
que nos caracterizó siempre, e introducir el "valor"
del consenso necesario y obligatorio para afrontar y continuar en esa
batalla de aglutinar, de conformar y consolidar.
Debemos, compañeras/os, seguir creciendo. Ahora más que
nunca unidos, porque nos quedan por delante no sólo el mantener
el espíritu de lucha abierto sino afrontar las nuevas realidades
con una visión en la que creo que debemos sensibilizar nuestra
alerta y vigilancia pero, sobre todo, debemos esforzarnos aún
más en plantear y ofrecer propuestas alternativas e ilusionantes
en un contexto más amplio.
Mirando ligeramente atrás, pero con la vista puesta en ese horizonte
de una Tenerife y una Canarias más participativa en los asuntos
públicos y ejerciendo el máximo control sobre las actuaciones
de los representantes institucionales, mirando ligeramente atrás
decía, podemos sentirnos orgullosos de un trabajo bien realizado,
a pesar de los enormes obstáculos y dificultades que hemos tenido
que ir sorteando diariamente. Pero también hemos constatado,
hemos percibido que contamos con la total confianza de la sociedad tinerfeña
como nos ha demostrado en múltiples ocasiones de forma constante,
significativa y abrumadora, con su respuesta y presencia ciudadana en
las calles de nuestra Isla, porque esta Isla es nuestra. Y es mi deber
recalcar que “lo que un grupo ambiciona, cae. Perdura lo que un
pueblo quiere". Y Asamblea por Tenerife, es el pueblo de Tenerife.
Pero esa imagen, esa realidad o este sentimiento compartido y generalizado
no nos deben llevar a la complacencia con la intensa labor realizada.
Sabemos, conocemos, y ellos también lo saben, las dificultades
internas generadas en estos últimos tiempos. Y creo oportuno
en este aspecto recordar la memoria de José Martí, aquel
intelectual y líder cubano que supo aglutinar a dos tendencias
divergentes en sus planteamientos pero que compartían un objetivo
común: la independencia de Cuba. Martí tuvo la gran virtud
y excelente habilidad de reunificar aquellas tendencias encarnadas por
Máximo Gómez, un gran estadista, y Maceo, el titán
de bronce, el guerrero mambi por excelencia. Así que en ese esfuerzo
por alcanzar la unidad, Martí remitía una carta a Máximo
Gómez en los siguientes términos:
“Yo ofrezco a Ud. sin temor de negativa, este nuevo trabajo,
hoy que no tengo más remuneración que brindarle que el
placer de su sacrificio y la ingratitud probable de los hombres”.
Mientras que a Maceo le planteaba:
“La hora es nuestra. Es imposible que nos falte en el alma la
grandeza suficiente para aprovecharla”.
Así que, compañeras/os, no nos puede faltar el coraje
necesario para conformar y vertebrar este movimiento social en este
momento clave. Nos quedan muchísimas cosas por hacer. La primera
y la más urgentes es la de reencontrarnos, de forzar y reforzar
internamente nuestra estructura asamblearia. Cultivar, mimar y profundizar
en el espíritu de consenso interno, en definir acciones reivindicativas
y denuncias pero también ofertando iniciativas alternativas que
nos permitan entrelazarnos como un colectivo aglutinador del movimiento
ciudadano y reflotar la ilusión social que hemos generado en
estos dos últimos años en la sociedad tinerfeña.
No podemos fallarles ahora después de haber sembrado la semilla
de la ilusión.
Somos conscientes, muy consciente, que esta isla, Tenerife, y este
archipiélago, Canarias, es un inmenso campo minado por los sectores
y grupos dominantes, el poder económico, que controlan todos
los mecanismos sociales y la propia estructura política partidista
y las aparentes instituciones democráticas con descaro, impunidad
y alevosía.
Sin medios económicos pero con el trabajo incesante de muchos,
y muy especialmente de algunos, hemos conseguido abrir una gran brecha
en ese apagón informativo despreciable, brutal y criminal que
es un indicador evidente que continuamos enmarcados en una rígida
y dominante estructura caciquil. A pesar de esas y otras circunstancias
que no se nos escapan, hemos sido capaces de llenar nuestras calles
y plazas con la voz ciudadana. Y ellos lo saben perfectamente. Y nos
temen por ello.
A pesar de todas las adversidades externas, de los problemas internos
y, sobre todo, del escaso tiempo de vida de Asamblea por Tenerife, creo
que debemos felicitarnos por el esfuerzo continuado en nuestras reivindicaciones
sociales, medioambientales, en la defensa de un desarrollo sostenible,
en las denuncias sobre la especulación, la corrupción
y en contra de los ataques diarios a los derechos fundamentales, etc.
Por la actitud de lucha que hemos llevado adelante a través
del trabajo colectivo, donde todos, cada uno de nosotros, en distintas
labores y funciones con mayor o menor intensidad hemos demostrado que
somos capaces, que podemos contribuir a configurar una sociedad democrática
en pleno ejercicio diario.
Compañeras/os, hemos sido pieza fundamental en las batallas
emprendida y que hemos ganado con claridad aplastante. Ahora debemos
vencer internamente, se hace necesario reforzar nuestro esfuerzo, para
abordar los asuntos pendientes y los nuevos retos que se nos presentan.
Se hace necesario estrechar y fomentar todavía más nuestros
vínculos e incrementar y fomentar la vida asociativa con los
colectivos vecinales y sociales con una mayor presencia.
Pero, compañeras/os, creo que la primera victoria, sin duda
alguna, la más importante, la más esencial fue la de construir
hace dos años Asamblea por Tenerife, a través de la unidad
de una suma de individuos libres, que fue un reclamo imprescindible
y que reavivó una gran esperanza, una desbordante ilusión
generalizada en una gran parte de nuestros conciudadanos, que desde
hacia tiempo ya habían perdido, habían renunciado y de
forma resignada aceptaban una convivencia y una realidad congelada por
una estructura política y económica dominante que rompía
cualquier opción participativa con respecto al presente y al
futuro de la isla y del Archipiélago.
Somos conscientes que la libertad no puede ser concebida, tiene que
ser conquistada. Y el que no es capaz de luchar por la libertad, no
es un hombre, no es una mujer es simplemente un siervo, un esclavo.
Revivamos ese espíritu colectivo y participativo y conformemos,
como fue en su momento, un grupo fuerte y compacto donde siempre primó
la unidad sobre las diferencias. Diferencias, que también son
tan necesarias en el crecimiento de Asamblea por Tenerife.
Por último compañeros/as ya he señalado que nos
queda mucho camino por recorrer, mucho esfuerzo por desplegar, muchas
movilizaciones por ejecutar, muchas tareas por iniciar, muchas luchas
por delante pero, sobre todo, una decidida apuesta de continuidad por
el modelo ciudadano, por construir y reforzar consensos internos...
Junto podemos, compañeros/as. Asamblea por Tenerife, quieran
o no, es hoy por hoy un referente de conciencia crítica de la
Isla, por eso quiero finalizar recordándoles a todos que "Uno
a uno, todos somos mortales pero Juntos, somos eternos".
José Manuel Castellano Gil















II
ANIVERSARIO 'ASAMBLEA POR TENERIFE'