En la tarde de este jueves los trillizos
que gobiernan el Ayuntamiento de La Laguna, junto con militares y algún
que otro cura, recorrieron la calle del Agua, en el casco de La Laguna,
portando el trapo que rememora la conquista de Canarias. Pa que te jodas.
Francamente pasé, junto con un
amigo, a ver el ambiente porque por la noche había que ir también
a la manifestación contra la ocupación de El Líbano
por el ejército de Israel y contra la situación de exterminio
al que está sometido el pueblo palestino. Que, tal y como están
las cosas, nos parecía prioritario apoyar la protesta contra
ese genocidio. Al fin y la cabo el otro, el nuestro, ocurrió
hace 500 años.
Pero cuando contemplamos la violencia
con la que la policía del PSOE se ensañaba con algunos
jóvenes amigos de Azarug, que intentaban manifestar pacíficamente
-como siempre- su protesta contra aquel acto indigno para cualquier
pueblo que se precie, no nos quedó más remedio que perdernos
la manifestación de Santa Cruz y dedicarnos a tomar imágenes
del auténtico estado de sitio al que se había sometido
la policía a la ciudad de Aguere, impidiendo el tránsito
de todo el mundo a las inmediaciones de la calle del Agua.
Pero por lo que nunca habíamos
pasado, ni pensábamos pasar a estas alturas de la muerte del
Generalísimo, fue por la agresión injustificable a la
que me sometieron cinco policías nacionales, alguno de ellos
totalmente desfigurado que, alegando que le había hecho una foto
directa me arrinconaron, me identificaron y me obligaron a mostrarle
las últimas fotos que había hecho. Yo les advertía
que no tenía ninguna foto directa de ningún policía
y que si eso fuese así podría tratarse de un delito y
que lo que correspondía es que me detuviesen.
Pero no, ellos estaban empeñados
en ver las fotos, cosa que yo no suelo hacer en la cámara y no
estoy muy práctico, ante lo que se desesperaban hasta el punto
que pretendieron retirarme la cámara, a lo que me negué.
Pero entre una cosa y la otra, un 'sin ver las cosas' comenzó
a borrar las últimas fotos apretando como un loco el botón
de la papelera. El hombre, mientras yo le pedía insistentemente
que no hiciera eso, se dedicaba a llamarme ignorante por no saber utilizar
mi cámara, cosa que es verdad. Ahora, la ignorancia de estos
individuos, de comportamiento salvaje en ocasiones, pasa de castaño
oscuro desde el momento en que no entienden que las fotos digitales
borradas se pueden recuperar con un sencillo programita. Se tarda un
rato, pero se recuperan tal cual.
Yo no hacía más que pedirles
su número de placa, para si procedía alguna queja o demás
por aquel vergonzoso comportamiento: 'Si tiene algún problema
váyase al juzgado' que mi identificación es el símbolo
de la policía -me contestaban a coro-. Acojonante. Eso no me
lo hicieron sólo a mí, sino a las decenas de compañeros
que identificaban simplemente por estar allí.
¿Pero por qué aquella
obsesión por borrar mis últimas fotos? Unas quince me
limpiaron esos sin-verguenzas descarados y se correspondían con
la escena completa en la que un ciudadano agresivo, que defendía
la procesión del puto pendón, gritó 'hijos de puta'
delante de mis narices y salió corriendo hacia un señor
que gritaba contra el pendón, entre la mayoría de los
ciudadanos que hacían lo mismo, y le increpó por lo que
hacía -justo al lado del policía que luego dirigió
la operación para borrarme las fotos- dándole un empujón
que estuvo a punto de mandarlo al suelo.
El agredido se dirigió de inmediato
al policía que tenía a un metro de distancia que le contestó
que si tenía algún problema pues que fuese al juzgado.
Claro que yo, al observar aquello me acerqué al ciudadano agredido
para ofrecerle el material gráfico, manifestándome su
indignación por la no intervención de la policía
ante un señor que se le acercó para increparle y para
agredirle.
Y debe ser ese hecho, que el policía
vio cómo me le ofrecí a un ciudadano al que él
denegó el auxilio al que está obligado pro Ley, que le
sacó de los nervios y vinieron a por mi cámara que estaba
llena de unas doscientas fotos, que había hecho toda la tarde
entre la policía sin ningún problema, pero de las que
sólo me borraron la escena que reproducimos más abajo.
Para ser la primera vez, he de decirlo
para los amigos que me han llamado y mandado correos puesto que me han
oído por Radio San Borondón bastante desencajado, no me
encuentro nada nervioso. Alucinado, incrédulo... todas esas cosas
sí, desde luego, porque jamás he tenido problemas con
la policía que parece haberse 'animado' con la llegada del PSOE
al poder. A mi, de todas formas, no me extraña para nada si tenemos
en cuenta que está dirigida por José Segura y que, como
asesor, tiene a Domingo Medina. Antidemócratas donde los haya.
Sí me preocupa, no por mí
sino porque uno tiene familia, que unos señores que en ese momento
parecían auténticos desequilibrados, me han tomado todos
mis datos personales incluida mi dirección y demás y,
francamente, no me hace la más mínima gracia que uno de
estos descerebrados pueda llevar a cabo cualquier barbaridad que hubiesen
hecho allí si no fuese porque estaban rodeados de gente por todos
lados. Me preocupa eso y me preocupa, sobre todo, que José Segura
vaya a hacer algo por advertir a estos belillos de que se anden con
ojo. Más bien lo veo en el papel contrario, después de
ver el numerito que montó esta tarde en La Laguna, un estado
de sitio en toda regla para proteger el puto trapo de unos ciudadanos,
que habrán gritado y habrán hecho de todo en defensa de
sus ideas, pero que jamás, nunca, han utilizado la violencia.


















Nosotros, desde aquí, jamás
nos hemos metido en política partidista ni
lo vamos a hacer. Pero sí vamos a dar nuestra opinión
sobre lo que significa
votarle a esta hilera de pingüinos, únicos responsables
de lo ocurrido en La Laguna
este jueves por la tarde.



La policía agrede violentamente a un
joven de Azarug que intenta pasar
SECUENCIA QUE NOS BORRÓ
LA POLICÍA:

Unos ciudadanos gritan al paso del pendón:
'Ningún pueblo celebra su derrota'.
Un grupo de policías se sitúan a su espalda.

De repente oí aun individuo, que se
encontraba delante de mí y que defendía
el pendón que gritó: 'Hijos de puta' y salió corriendo
hacia uno de los ciudadanos
que, mayoritariamente gritaba contra esta vergüenza. Entonces le
seguí con la cámara y vi que se encaró contra uno
de los concentrados. Ojo al policía que
estaba justo a la derecha del incidente y que se hacía el loco

El increpante propina un empujón al
concentrado que está a punto de caer al suelo

El increpante se retira y el agredido reclama
de la policía que intervenga sin
hacerle puto caso: 'Si quiere denunciar vaya al juzgado'

Los policías que no intervinieron en
su deber de atender a un ciudadano agredido
delante de sus ojos se hacen los locos mientras el manifestante nos
relataba
lo que le había ocurrido ofreciéndoles mis fotos por si
la necesitaba.

En un momento dado, mientras fotografiaba
al grupo y, como el policía observó
que le ofrecí mis fotos al ciudadano agredido, me retiraron entre
cinco de la
zona para borrarme las fotos. Este es el momento en el que el policía
interpreta, por lo que he visto después, que le estaba haciendo
una foto a él.
Cosa que no era verdad, pero por otra parte, dado que siempre se negaban
a dar su número de placa, ¿cómo coño quieren
que los identifiquemos ante
una posible denuncia? Acojonante. Salió en la foto porque me
estaba
vigilando y miró para la cámara. Yo ni me di cuanta en
ese momento.
LAS LEYES QUE LA POLICÍA
DEL PSOE SE PASA POR EL FORRO DE LOS COJONES:
Ley Orgánica 2/1986, de 13 de marzo, de
Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.
Artículo Quinto.
Son principios básicos de actuación de los miembros de
las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad los siguientes:
(...)
2.b.- Observar en todo momento un trato correcto
y esmerado en sus relaciones con los ciudadanos, a quienes procurarán
auxiliar y proteger, siempre que las circunstancias lo aconsejen o fueren
requeridos para ello. En todas sus intervenciones, proporcionarán
información cumplida, y tan amplia como sea posible, sobre las
causas y finalidad de las mismas.
(Todo lo contrario de lo que nos hicieron estos mandados de don José
Segura, progresista y demócrata él, en sus sueños
más calenturientos)
