La locura esta de partitocracia que
vivimos produce de los fenómenos más raros e indecentes.
Las medidas antitransfugismo que han acordado suponen que como un cargo
público se vaya del partido, o lo echen, automáticamente
habrá de ser repudiado por todo el mundo cual apestado.
Y pude ser que eso esté bien
y sea correcto ante la presencia del típico carota, que lamentablemente
es de lo que más abunda en política. Pero cuando un partido
va a las elecciones con un mensaje radical en contra de una situación
política, como es el caso del Partido Nacionalista Canario (PNC),
muy poca gente entiende que a medio camino se cambien de posición
y obliguen a sus cargos públicos no sólo a no hacer oposición
sino que, para más Inri, pactan con los mismos que presentaron
en la campaña electoral como principales enemigos de esta tierra:
Coalición Canaria.
Y uno cree en la libertad de cada uno
para hacer lo que se le ponga en el culo, incluso para intentar engañar
al personal si su desfachatez se lo permite. Pero otra cosa bien distinta
es que se considere trásfugas a los cargos públicos que,
en algunos casos -y no nos referimos necesariamente al más conocido
de Santa Cruz- se han desmarcado de su partido para poder seguir paseándose
por las calles de sus pueblos con la frente medianamente levantada.
Porque la pregunta es: ¿Quién
es el trásfuga, el concejal que no entra por el aro de aceptar
lo que hace tres años les juró y les perjuró a
sus vecinos que no haría nunca, o los caraduras que están
dispuestos a ir en las mismas listas que los que hasta hace poco tiempo
presentaban como una especie de 'eje del mal'? Las leyes anti-transfugismo
protegen los intereses de los partidos, evidentemente, pero dejan con
el culo al aire a los votantes cuando son los propios aparatos de los
partidos los que llevan a cabo lo que ya no se puede denominar transfugismo,
sencillamente se trata de no disponer ni de escrúpulos ni, probablemente,
la dosis de vergüenza mínima que se despacha.
Los actuales dirigentes del PNC no sólo
han traicionado la historia de un partido digno, de clara vocación
independentista, sino que han engañado a todos los ciudadanos
haciéndole el juego nada menos que a Coalición Canaria
-organización sin ideología alguna y que sólo representa
los intereses del caciquismo de toda la vida- con el pacto probablemente
más indecente de la historia reciente de la política canaria.
Un auténtico escándalo que esperemos les pase factura
en las próximas elecciones. Aunque seguramente no importe mucho,
porque Coalición Canaria tiene al CCN, al PePe, a Nueva Canarias
y al PSOE -entre otros- haciendo cola para darles los apoyos que necesitan
para gobernar. Más de lo mismo . Y la única opción
que nos queda a los que no comulgamos con nada de ese es una opción
alternativa que, sencillamente, sea capaz de plantarse en las instituciones
en defensa de los intereses de los ciudadanos, una voz que nos represente
y que no es que nos vaya a eximir de seguir teniendo que movilizarnos
contra los atropellos, sencillamente nos facilitarían mucho las
cosas por tener acceso más directo a la información y
alguien que lleve a cabo una oposición real, no las pantomimas
a las que nos tienen acostumbrados.
Pero si no sale, que sería deseable
seguramente que se dispusiese de alguna representación política,
tendremos que seguir ahí, al pie del cañón, parando
proyectos disparatados como el parque periurbano de Carbonero que, afortunadamente,
ha caído por el coraje y el esfuerzo de mucha gente. Y quien
dice parando dice también exigiendo una sanidad pública
con fundamento, una educación pública más dotada,
viviendas sociales, mejor transporte público o la implementación
de nuevas fuentes de energía más sostenibles así
como potentes políticas de ahorro. Avanzar hacia la soberanía
alimentaria, promocionando al máximo las posibilidades del sector
primario es, por otro lado, una grave cuenta pendiente que tenemos entre
manos.
Lamentablemente otro partido, esta vez
el histórico PNC, ha renunciado a ponerse del lado de la gente
para arrimarse a los que más rápidamente se lo ofrecen
todo calientito, sin tener que trabajar mucho, que eso agota. Llama
la atención que hasta la
página web de ese partido, muy activa antes de la campaña,
se haya quedado atascada el mismo día en el que se conocieron
los resultados electorales del 2003. Ni una noticia, ni una propuesta...
nada de nada. ¡Tremenda manada de gandules y aprovechados!
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Ante el teatro de la supuesta “unión
nacionalista” de el PNC y CC
Desde la organización juvenil AZARUG queremos dar a conocer
nuestra valoración ante el acuerdo tomado entre CC y Partido
Nacionalista Canario (PNC) para concurrir juntos a las próximas
elecciones del 2007 y generales del 2008.
Creemos que no es necesario insistir en el ya conocido carácter
netamente españolista y burgués de Coalición Canaria,
pero sí desenmascarar una vez más un nuevo intento por
esta Coalición de caciques de engañar al pueblo canario
integrando al PNC, que al igual que el robo de la bandera nacional canaria
entre otros, supone una manipulación más para justificar
lo injustificable. El PNC es un partido histórico, fundado en
La Habana (Cuba) en 1924 con el objetivo fundamental de la liberación
nacional de Canarias. Sin embargo el denominado PNC actual, por desgracia,
poco tiene que ver con aquel PNC original y sus principios independentistas
fundacionales. En esta línea, una vez más el PNC accede
a convertirse en un servil satélite de CC.
Desde AZARUG expresamos nuestra más profunda repulsa a aquellos
que aún continúan manipulando el concepto de “nacionalismo
canario” para seguir raspando votos que permitan conservar sus
privilegios. Robos como la bandera nacional canaria por parte de CC,
mientras por otro lado celebra la conquista de Canarias, así
como la pérdida total de dignidad del dicho partido al someterse
a CC, nos permiten vislumbrar hasta que extremos de falsedad y engaños
puede llegar la clase política canaria para seguir vendiendo
con total impunidad nuestra nación al mejor postor.
Desde AZARUG Queremos hacer un llamamiento a tod@s l@s jóvenes
canari@s a organizarse y desenmascarar, a los que utilizando nuestros
símbolos nacionales, pretenden perpetuar el actual estatus colonial
mientras hipotecan nuestro futuro como pueblo.
Fuente: AZARUG.ORG
Juan
Manuel García Ramos: el antes y el ahora
