Dicen que Miguel Zerolo anda desde hace
tiempo identificando a los peligrosos individuos que, lejos de entregarse
a los calentitos brazos del cemento y el piche, han decidido voluntariamente
seguir cultivando en El Tablero toda clase de verduras y hortalizas,
toda una declaración de guerra para un alcalde que considera
que no es 'digno' de una gran capital que existan vecinos que se dediquen
a milagro de hacer producir la tierra. Máxime cuando casi todos
esos productos, que abastecen nuestros mercados, se podrían importar
de Holanda perfectamente envasados, congelados y hasta precocinados.
Algunas medidas se han tomado al respecto.
No hace tanto tiempo que Mercatenerife ha cambiado el etiquetado de
muchos productos frescos poniendo como 'origen - Tenerife' en lugar
de 'origen - El Tablero', como se podía leer hasta que los yonkis
del piche y el cemento han decidido acabar con cualquier resquicio de
agricultura en este barrio santacrucero, toda vez que tienen otros planes
para la zona. Por eso en el plan especial que pretende cargarse la montaña
Taravela, tras el que está una técnico del Cabildo, hermana
de Ana Oramas y que legítimamente se ganó este puesto
de tan alta responsabilidad en la planificación insular, se puede
leer que la actividad agrícola que se desarrolla den la zona
consiste en una "agricultura de fin de semana o de hobby".
Claro que algunos vecinos quieren hacer
notar que verdaderamente 'nunca hemos visto a Bilbo Bolsón ni
a Frodo o Sam en las huertas, y eso que son unos hobbit muy conocidos'.
Y para demostrarlo nos remiten algunas imágenes de esa agricultura
'de fin de semana' con la que se abastece en gran parte a Mercatenerife.
Y es que en esta tierra ya no es que
a los agricultores se les mire con desprecio la mayoría de las
veces. Ahora son una especie de 'traidores a la patria' desde el momento
que no hay peor amenaza para los intereses de los especuladores y los
piratas del piche y el cemento que una huerta en producción.
Ayer escaparon en tablitas los propietarios de montaña
Carbonero, en la Esperanza, donde su alcalde quería cargarse
140.000 metros cuadrados de terrenos productivos para poner lo que él
llama un 'parque periurbano',
con un edificio de 1.000 metros en lo alto de la montaña. El
caso de Taravela es distinto, sencillamente quieren mamarse la montaña
para hacer bloques. ¡Manda huevos!






01-08-06 El Tablero
no está porque Melchior se mame su montaña