La empresa Alicur, nueva propietaria del 80% del accionariado,
dirige el Consejo de Administración desde el 12 de julio. El
proyecto mantendrá las arcadas de Sánchez Pinto y la Rambla,
y el coso como plaza pública. El resto se demolerá para
alinear las Ramblas y hacer dos edificios con jardines y garajes privados.
MÉNDEZ/GONAR, Tenerife
La Junta General de Partícipes de la Comunidad de Bienes de
la plaza de toros de la capital tinerfeña materializó
el pasado 12 de julio el cese y el nombramiento de los miembros del
consejo de administración. En el transcurso de la reunión,
celebrada al mediodía en el hotel Contemporáneo, los miembros
del accionariado, que hasta ahora estaba muy dividido, fueron informados
de la operación de venta del inmueble.
En dicha junta se hizo público que la entidad mercantil Alicur,
radicada en el sur de la Isla, pasó a convertirse a comienzos
del pasado mes en el miembro mayoritario del accionariado, al haberse
hecho con el 80 por ciento de las participaciones que conforman la Comunidad
de Bienes de la centenaria plaza de toros de Santa Cruz, uno de los
enclaves que, pese a su popularidad, siempre fue de titularidad privada.
Fuentes próximas a los dueños de la plaza rechazaron desvelar
el importe de la operación inmobiliaria.
No obstante, este periódico ha podido saber que la entrada de
Alicur en el consejo de administración supone una "corriente
de aire fresco" y desbloquea el futuro del coso taurino, que provocó
uno de los quebraderos de cabeza de los redactores del nuevo Plan General.
La referida entidad mercantil trabaja ya en la redacción de
un anteproyecto técnico que persigue combinar volúmenes
y vacíos. De la plaza de toros actual sólo se prevé
mantener los tendidos o arcadas de la calle Comandante Sánchez
Pinto y otro tramo de la Rambla, como si se tratara de un coliseo. Los
nuevos propietarios también plantean que el círculo central
del antiguo coso se destine a plaza pública. Cabe la posibilidad
de que este vestigio del ayer taurino sirva de fachada para un edificio
con espacios de carácter comercial y oficinas.
La demolición del resto del inmueble permitirá la alineación
del tráfico rodado a la altura de Las Ramblas, así como
la construcción de dos edificios de uso residencial dotados con
plazas de garaje y jardines de uso privado.
La idea se ha diseñado de forma acorde a la estructura de la
plaza. Otra de las características más llamativas del
anteproyecto es el diseño de una "rampa imperial" desde
la Rambla, así como, por la calle Horacio Nelson, la construcción
de un edificio vanguardista dotado de jardines privados y que aparece
elevado sobre pilares como si estuviera suspendido realmente en el aire.
Plaza pública.- Coincide con el coso donde otrora torearan célebres
maestros. Este espacio estará abierto hacia la Rambla con una
rampa imperial y dos escaleras laterales a modo de graderío donde
sentarse mirando hacia la avenida. La plaza se divide por áreas
de servicio mediante círculos concéntricos. En el centro,
zona verde y bancos, rodeados de fuentes de agua para dar frescor y
"amortiguar" el ruido del tráfico rodado. En otro círculo
más exterior se distribuirán columpios y también
este espacio estará delimitado del tercero que define el perímetro
como zona de esparcimiento y recreo con locales de restauración
y terrazas. Desde esta plaza se habilitará un acceso al Depósito
del Agua, BIC en el que se prevé instalar un centro cultural.
Al final de la perspectiva, una gran fuente de colores delimitará
el paisaje.
Edificio comercial.- Junto a las tres arcadas de la vieja plaza se
construirá un inmueble que parecerá flotar en el aire
sobre columnas desde la cota cero del "coliseum taurino" hasta
la parte más alta. Esto será en Sánchez Pinto.
Tres edificios residenciales.- Se dispondrán en forma semicircular,
como reemplazando las demolidas arcadas. Serán tres cubos, de
cinco alturas, a diferentes niveles, rematados en terrazas ajardinadas.
El primero se eleva con pilares. Por Horacio Nelson estará el
segundo edificio, similar a las casas con jardín actuales. El
último, el más pequeño, incorpora las arcadas de
la Rambla, de una única altura.
Fuente: El Día, 19-08-06

El mejor recinto al aire libre, o cubierto
si se quiere también -que para eso el
Ayuntamiento se gastó centenares de millones en ponerle un techo
movible-, a
tomar por el culo. El único sitio de Santa Cruz donde se podía
meter cuatro o
cinco mil personas para ver una actuación musical, etc. con total
comodidad.
Ahora para ver algo hay que ir al Auditorio, donde cabe mucha menos
gente
y con un chorro de aire acondicionado que te sale por el culo y unas
corrientes
de aire que a pocos libran del resfriado. Acojonante. ¡Venga edificios
para arriba!