Un vertedero, según la Ley y
el sentido común, debe permanecer aislado y sellado con respecto
al entorno durante el mayor tiempo posible, al menos esto se debe garantizar
y vigilar durante treinta años para un vertedero de residuos
urbanos. Para ello es necesario garantizar que el vaso donde se instala
sea impermeable, evitando esencialmente la filtración de lixiviados
y, por otra parte, se debe completar este aislamiento una vez la instalación
se encuentra colmatada.
De esta forma no sólo se consigue
que el agua de lluvia no penetre a la basura, lo que haría aumentar
el volumen de los lixiviados con el consiguiente riesgo y dificultad
de tratamiento, sino que se consigue controlar la emanación de
gases que, por medio de chimeneas, se pueden quemar en antorcha o aprovecharlos
para su valorización energética, generalmente para producir
electricidad.
En todo caso está terminantemente
prohibido por las leyes que estas emanaciones, esencialmente de metano,
se liberen a la atmósfera sin tratamiento toda vez que es uno
de los principales gases de efecto invernadero. No obstante todo esto
ha de cambiar dado que la Directiva sobre Vertido de Residuos obliga
a la disminución progresiva de los vertederos de residuos orgánicos,
con lo cual no son los vertederos una alternativa de futuro para el
tratamiento de la materia orgánica que, necesariamente, habrá
de dirigirse hacia otros tratamientos como el compostaje, la metanización
o la incineración.
Actualmente el Cabildo de Tenerife acomete
el sellado de la segunda celda del vertedero de Arico, con cierto retraso
con respecto a las fechas previstas. No obstante no existe razón
alguna para que estas obras comiencen con tanto retraso, aproximadamente
año y medio después de que se colmatase la celda. En realidad
en un vertedero bien gestionado el sellado se puede y se debe ir realizando
al mismo tiempo que se va produciendo el vertido y los gases se recogen
y se tratan sobre la marcha, toda vez que la utilización de arcillas
para cubrir diariamente la basura permite un control de los gases bastante
adecuado si se introducen, al mismo tiempo, las correspondientes redes
de drenaje de gases y lixiviados, lo que en Arico no se hace.
No obstante a nosotros nos es grato,
dentro del desastre que supone ver cómo se van colmatando celdas
y celdas, debido a la casi nula política de reducción
y reciclaje, dado que fue una dura batalla que mantuvimos en su día
para que se utilizasen láminas artificiales para el sellado ante
la pretensión del Cabildo -en Pleno- que quería sellar
los vertederos con jable. En realidad, lamentablemente, tampoco el asunto
ha permitido -hasta el día de hoy que sepamos- la valorización
energética de estos gases porque los motores están muertos
de risa porque Telefónica no les pone una línea especial
que necesitan para las conexiones de Unelco. Una machangada propia de
la tierra de la chapuza y que ha supuesto pérdidas de ingresos
para el Cabildo de más de mil millones de pesetas, que hubiese
cobrado de la venta de energía generada por unos gases que, de
momento, se queman inútilmente en una gigantesca antorcha. Para
que luego digan que estamos en una crisis energética. ¡Y
una mierda! Para éstos al menos, estamos en una época
de la opulencia y del derroche. Otros cada vez lo estamos viendo más
jodidos para llegar a fin de mes. Pero eso es otra historia.

Imágenes de las obras de sellado de
la segunda celda


12-04-06
Comienza el sellado de la segunda celda del vertedero de Arico

14-03-04
Cómo se está sellando el vertedero de Arico