En el asunto del agujero ese que le querían
hacer al monumento natural de la Montaña de Tindaya, en Fuerteventura,
se volatilizaron algunos miles de millones de las antiguas pesetas sin
que se viera agujero ni se viera nada. El Gobierno de Canarias, a la
vista de la dimensión mediática que estaba tomando el
asunto, se fue a los tribunales junto con el PSOE que buscaba también
salir en la foto.
Claro que cuando pasó el momento
del escándalo mediático, como lo que importaban no eran
las perras sino las cosas éstas de los políticos indecentes,
de estar todo el día chupando cámara, se retiraron porque
en el fondo no tenían el más mínimo interés
en aclarar nada. Como siempre.
El caso es que Ben Magec - Ecologistas
en Acción (organización social sin ánimo de lucro
y declarada de 'utilidad pública') siguió adelante con
la denuncia que inició el Gobierno de Canarias y un juez, después
de tantos años, parece que ha encontrado las perras: Las tenía
Ben Magec. Y por eso no sólo ha decidido el archivo de la denuncia
sino obligar a Ben Magec a 'devolver' los cuartos haciéndose
cargo de las costas judiciales, hecho sin precedentes porque no hubo
ni temeridad, ni la denuncia la iniciaron los ecologistas, ni se ha
visto nunca que juez alguno en el mundo condene a los ecologistas por
ejercer la función social que corresponde a su actividad en defensa
del Medio Ambiente y del interés general. A su modo de ver, que
no quiere decir que vayan siempre a tener la razón.
Y, francamente, no podemos por menos
que felicitar a este juez que, después de tantos años,
ha comenzado a encontrar parte del dinero público que ha desaparecido
con la corruptela de Tindaya. Otra cosa es que el auto nos parezca más
o menos decente, que eso es lo de menos, lo que está claro es
que el movimiento empresarial, político y mediático que
se ha desatado en Canarias de un tiempo a esta parte, contra todo aquel
que democráticamente se opone a tanta mamandurria a costa de
nuestro territorio, pueda ser que se extienda a determinados sectores
de la magistratura que, en el caso de Las Palmas, tiene a uno de sus
jefes metido en un lío por dejar en libertad a un peligrosísimo
narcotraficante.
Y no es que nadie pretenda que se le
dé razón alguna a Ben Magec, pero exigirles costas en
un procedimiento que ni ellos empezaron, parece francamente no sólo
inaudito sino un aviso hacia los colectivo ciudadanos a los que, en
lugar de facilitarles justicia gratuita dado su carácter altruista,
se les advierte claramente de que la justicia está hecha sólo
para los poderosos o para los políticos que se la pagan de nuestros
impuestos. Una auténtica aberración democrática,
una más.
Hombre, Ben Magec no va a desaparecer
por esto. Y miles de ciudadanos -y entre ellos nosotros modestamente-
estamos por la labor de colaborar ante semejantes atropellos que intentan
apartar y arrinconar a todo tipo de colectivo social crítico,
como cuando Zerolo le metió casi tres millones de multa al que
convocó una manifestación
por la pega de media docena de carteles, en una ciudad donde hay decenas
de miles de carteles por todas partes con total impunidad. Dependiendo
de quién lo firme, claro.
La
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