En enero del año 2002 Ana Oramas, alcaldesa de La Laguna, convocó a toda la prensa de Tenerife en el Ayuntamiento. Evidentemente todos acudieron, el motivo era lo suficientemente importante porque la Alcaldesa había decidido tomarse unas fotos con una inmigrante africana para dar muestras al Mundo de su inconmensurable amor al prójimo y carácter solidario.
Salimata Sangare, esta afortunada inmigrante de Costa de Marfil, es y era ni más ni menos que una más de los miles de inmigrantes africanos que han cogido la ruta de Canarias en busca de un futuro que se les niega en su propia tierra. Pero ella, por suerte o por desgracia, había obtenido cierta relevancia mediática por lo dramático del viaje que había emprendido unos meses antes desde la costa de Marruecos. Y ya se sabe que donde haya relevancia mediática siempre hay algún político inmoral y sin escrúpulos dando codazos para cuadrarse en la foto.
Pero la fortuna de Salimata Sangare, lamentablemente, no acompaña estos días a sus compatriotas, o personas que comparten su color de piel -que hoy por hoy representa un porcentaje muy alto del problema (léase editoriales de 'El Día')-, que han cogido su misma ruta camino de la emigración. Ya Ana Oramas no sólo no quiere fotos con negros sino que se ha puesto hecha una fiera -literalmente- cuando José Segura ha mandado a acondicionar el viejo cuartel de Las Canteras para darles techo, temporalmente, a los desgraciados que están consiguiendo llegar con vida a Canarias en estos últimos tiempos (en realidad eso tampoco se sabe bien porque Segura no quiere reconocerlo por el posible coste electoral de la medida). Bueno, lo de desgraciados es un decir, más desgraciados estamos demostrando ser algunos de nosotros con las cosas que se ven y se oyen estos días por todas partes.
José Segura, Domingo Medina (que como no tienen problemas suficientes ha anunciado su candidatura a La Laguna como maniobra para cargarse las primarias del PSOE) y todos estos desvergonzados que están hacinando negros sin plantarse ante su Gobierno para exigir los medios que requiere una emergencia de esta naturaleza, vociferaban en su día contra la llegada de inmigrantes a Fuerteventura y Lanzarote. Ahora suplican al 'Niño Jesús' sin poner los medios ni las medidas adecuadas ante una emergencia humanitaria de esta naturaleza. Al 'PePe' le pasa con esto como con los atentados terroristas de ETA, cuanto más atentados más rédito electoral le pueden sacar al sufrimiento humano. Por eso la peor desgracia para ellos sería que cesara esta tragedia antes de las elecciones del año que viene.
Lo de la 'Coca' es casi peor todavía, si cabe, y han decidido utilizar el asunto de la inmigración para que no se hable de ninguno de los otros asuntos que realmente nos importan a los canarios, o deberían importarnos. Para ello cuentan, cómo no, con la ayuda inestimable de medios de comunicación como el 'Grupo El Día', cuyas arengas -efectivamente- han tenido unas consecuencias demoledoras sobre la percepción social del problema. Tanto es así que ya se escucha, sin demasiada dificultad, el comentario en la calle de que lo que hay que hacer es hundir media docena de cayucos para 'que veas cómo se les quitan las ganas de venir'.
Y es que ni Ana Oramas, ni nadie, quiere ya fotos con negros en Canarias. O en Tenerife al menos. El mérito es de mucha gente, de muchos desvergonzados a los que no les importa ni arañar un voto, ni vender unos cuantos periódicos más, ni aumentar su audiencia... a base de soliviantar a las masas contra el negro. Y son esos mismos sinvergüenzas los que defienden un modelo económico desarrollista para esta tierra que implica, en el caso de Tenerife, que con 900.000 habitantes nuestros ayuntamientos tengan suelo clasificado ya para meter aquí del orden de 3 ó 4 millones de habitantes a diez o quince años vista. Gente que, evidentemente, tendrá que venir de todas partes con una condición: Negros no, según parece.
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Ana Oramas presta todo su apoyo a la inmigrante Salimata Sangare
EL DÍA, La Laguna
La inmigrante de Costa de Marfil Salimata Sangare contará con el apoyo del Ayuntamiento de La Laguna en el expediente abierto tras la solicitud de asilo político a su favor, que será resuelto en las próximas semanas por la Comisión Interministerial de Asilo y Refugiados. Así lo comunicó la alcaldesa de La Laguna, Ana Oramas, a la propia interesada y a su abogada, quienes visitaron la ciudad en fechas pasadas.
Ana Oramas informó de que el caso de Salimata Sangare debe tratarse "como un caso excepcional, tanto por las circunstancias de su llegada, como por su capacidad para adaptarse a nuestro país, a nuestro idioma y a nuestra forma de vida". Oramas recordó que la inmigrante, que busca ahora asilo político en nuestro país, ha participado -estando en el centro que tiene la Comisión Española de Ayuda al Refugiado en Gran Canaria- en todos los programas de formación laboral con los que ha aprendido profesiones relacionadas con la agricultura, "con altas probabilidades de que encuentre trabajo una vez que la regularización de su situación lo haga posible", indicó Oramas.
En el escrito remitido por la alcaldesa a la citada Comisión Interministerial, Oramas hace referencia a los recursos de que dispone el ayuntamiento, como pisos tutelados para mujeres, programas de formación e integración de inmigrantes, concertados con organizaciones como Cruz Roja, Médicos del Mundo o Cáritas, muchos de ellos financiados y avalados por la Unión Europea a través del proyecto Urban para La Cuesta y Taco.
Ana Oramas informó, además, de que Salimata Sangare, durante su estancia en Tenerife, "dejó grandes amigos por lo que visita la Isla periódicamente". Las circunstancias de su vida en Costa de Marfil, su llegada a Canarias y su rápida adaptación a las Islas, además de su enorme interés por recibir formación y prepararse para el futuro, "hacen de Salimata Sangare un caso extraordinario que la Comisión Interministerial debería tener en cuenta, sea dándole el asilo que ha solicitado o buscando otra manera de legalizar su situación en España", añadió la alcaldesa.
Estancia en la Isla
Salimata Sangare, que ha cumplido 23 años en Canarias, llegó en febrero de 2003 a las Islas en una patera tras un terrible viaje desde Marruecos durante el que murieron doce de sus acompañantes. Sangare relató a su llegada a Tenerife, donde fue ingresada en el Hospital Universitario, que el viaje desde Costa de Marfil hasta Marruecos había durado cinco meses y que lo realizó caminando. Una vez en la Isla, el Ayuntamiento de La Laguna empadronó a los seis supervivientes con el objetivo de que los servicios municipales pudieran atender sus necesidades.
Fuente: El Día, 26-01-04
Erratas: Un amigo nos advierte que en este artículo nos hemos equivocado en la fecha del comienzo. Evidentemente no fue en el 2002 cuando Ana Oramas hizo gala de 'solidaridad' hacia Salimata, a quien empadronó en La Laguna, nosotros en su día guardamos la foto por la vergüenza que nos produjo. El artículo lo perdimos, pero según la hemeroteca de 'El Día' fue en el 2004. Otros nos dicen que fue en el 2003... Es igual, para el fondo del asunto 2002, 2003 o 2004 es igual. O casi. Gracias no obstante a los que nos hacen notar el error y aclarado queda.

17-09-06 'Repartir canarios'