Jamás se ha pronunciado este periódico en contra del derecho de los ciudadanos de las Islas a expresar libremente en las calles sus posiciones. En momentos en los que desde otras páginas y micrófonos se fustigaba con descréditos y acusaciones a quienes se proponían acudir a las marchas contra el Puerto de Granadilla, La Opinión de Tenerife -un medio de comunicación que se ha posicionado claramente a favor de la construcción de esa infraestructura- recordó el derecho de todos a disentir y a expresar públicamente sus ideas y creencias.
Esa defensa de un derecho inalienable de la ciudadanía también vale para la manifestación convocada por una federación de asociaciones vecinales próxima a Coalición Canaria y por la Fundación Identidad Canaria, también cercana a ese partido. Se trata, según los propios convocantes, de una marcha planteada para sensibilizar a la opinión pública y a la clase política contra la superpoblación en las Islas y a favor de una ley que regule el derecho de residencia, dos preocupaciones esencialmente vinculadas al discurso político nacionalista, y que han sido expuestas en reiteradas ocasiones por el presidente de Coalición Canaria, Paulino Rivero.
Ni esa coincidencia en el discurso, ni las informaciones publicadas en La Opinión de Tenerife, probando la vinculación de los convocantes de la manifestación a ATI, -algunos de ellos cobran como asesores políticos del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife- serían argumento suficiente para demostrar que la marcha de este domingo responde a una estrategia de Coalición Canaria. Porque siempre hay personas que actúan por su cuenta y riesgo, al margen de lo que planteen y defiendan los partidos. Lo hemos visto recientemente en las agresiones a políticos del PP en Cataluña, y en muchas otras ocasiones anteriores.
Hace pocos días, el presidente de Coalición Canaria en Tenerife, Javier González Ortiz, se desmarcó con rotundidad de la convocatoria de esta marcha, considerándola inoportuna e inadecuada. Fue un alivio para muchos tinerfeños. Como lo ha sido que hasta ayer, de entre las fuerzas vivas de la sociedad tinerfeña, sólo el periódico El Día y su red de medios hubieran apoyado con rotundidad la manifestación, ofreciendo El Día en sus páginas una gran cobertura tipográfica a la convocatoria, y las emisoras de radio y televisión de este grupo mediático, una multitud de comentarios e informaciones favorables a la misma.
El resto de los medios de la provincia, y todas las fuerzas políticas, han pedido prudencia, sensatez y moderación, rechazando la convocatoria y alertando sobre los riesgos inherentes a la misma.
Hasta ayer. Ayer, el presidente de Coalición Canaria, Paulino Rivero, eligió el recurso del doble lenguaje: aseguró que Coalición Canaria no tiene nada que ver con la marcha, pero dijo compartir algunos de sus postulados. ¿Cuáles? No fue muy explícito, pero ofreció sin duda un respaldo a la manifestación que los convocantes y el periódico El Día le estaban pidiendo.
Los convocantes aseguran que la marcha no encierra componentes racistas o xenófobos, e insisten en sus declaraciones en que su objetivo es sensibilizar contra el exceso de inmigración ilegal y "defender la identidad canaria" de la presión del exterior, ejercida por los inmigrantes.
Sorprende la hipocresía e incoherencia de tales argumentos, porque no cabe hablar de ingenuidad, viniendo de personas con responsabilidades públicas y trayectoria política obvia. Después de dos fracasadas convocatorias similares, éstas claramente racistas, realizadas por organizaciones de extrema derecha y por un grupo radical independentista, sorprende -y mucho- que dirigentes políticos con años de militancia no valoren el riesgo de que la marcha pueda provocar innecesaria crispación y conflictos, cuando no degenerar en actitudes y comportamientos violentos entre los manifestantes y grupos contrarios que ya han anunciado su intención de contramanifestarse.
Flaco servicio se hace al país cuando se utiliza el recurso del doble lenguaje. No tiene ningún sentido pedir calma y serenidad para hacer frente a la compleja problemática de la emigración, por un lado; y por el otro incendiar los ánimos y agitar las conciencias en busca de una crispación que hoy no existe. Ante la convocatoria de este domingo, Coalición Canaria debería olvidar presuntas rentabilidades electorales y aclarar dónde está. Si entre los que convocan o al margen de ellos y su peligroso discurso.
Fuente: Editorial 'La Opinión de Tenerife', 24-10-06
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