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Tenerife
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Otro 'patriota' utiliza la imagen de un cayuco para defender otra ley contra el negro

28 - 10 - 06

Es posible que el municipio de Santa Cruz de Tenerife hubiese podido construir unas 40 guarderías a todo lujo y media docena de centros de día para mayores si, en lugar de permitir que Ignacio González, que es el padre del otro -que es el hijo-, comprase los terrenos de Las Teresitas poco antes de que se resolviera un pleito judicial a favor de los anteriores propietarios, les hubiese metido mano sin 'itermediarios'. Una 'inspiración' divina llevó a estos señores a hacerse con todos los terrenos por 5.000 millones (prestado gentilmente por Caja Canarias), cuando el ayuntamiento de Santa Cruz tenía la primera opción de comprar, cosa que 'amablemente' no hizo.

Eso sí, a los pocos meses el Ayuntamiento compró a los 'inteligentes' especuladores una pequeña parte de esos terrenos por 8.500 millones, recalificándoles gran parte del resto de los terrenitos para que esta pobre gente pudiese seguir especulando, de cara a construir nada menos que 1.000 viviendas de lujo en pro del control demográfico. En fin, que estamos hablando de unos beneficios para don Ignacio -el padre del hijo- y para otro avezado socio que también comenzó amasando su fortuna en su etapa de EMIGRANTE en Venezuela, de más de 20.000 millones de pesetas limpios de polvo y paja, justo lo que perdieron los vecinos de Santa Cruz de haber decidido don Miguel Zerolo hacerle la puñeta a don Ignacio en beneficio de todos y cada uno de los vecinos de Santa Cruz.

Pues bien, por este tipo de actuaciones es por la que se reconoce, al parecer, a los 'patriotas' hoy en Tenerife. Por eso y por 'salvarnos' de la amenaza negra, como propone Ignacio González hijo -que se ha creado un caro juguetito al que llama 'Centro Canario Nacionalista- en una campaña que ha empezado de recogida de firmas para una ley de residencia, de medio párrafo, que nadie entiende lo que significa. Pretende algo así como que no se considere residente al inmigrante que resida en Canarias. Una cosa más rara que el carajo pero que por lo visto es muy moderna y que está inspirada en los movimientos neonazis europeos, como es el caso de la Liga Norte italiana, que ofrece 500 euros a todo ciudadano que denuncie a un inmigrante 'ilegal', como dicen ellos.

Y que Ignacio González y su partido pretendan eso, al igual que media tonelada de barbaridades más que han escrito y dicho en los seis o siete meses que llevan ya de la precampaña electoral más larga, más absurda y más cara nunca antes vista en Canarias -o que insulten al que se muestra solidario hacia el inmigrante llamándolos 'tontos solidarios'- es algo que, hasta cierto punto, se puede esperar de un indiano que no ha sabido encajar muy bien la relación que existe, o que no existe, entre una gran fortuna personal y los principios elementales en los que se basa el funcionamiento razonable de una Democracia, donde el interés público y privado, necesariamente, no tiene por qué ser lo mismo a la fuerza.

Y mucho menos, por qué no decirlo, le da derecho a un desalmado de esta naturaleza a utilizar la imagen de un cayuco, lleno de negros, para su miserable cartel a favor de una ley de residencia. Lo presentó este viernes, junto con su incondicional apoyo a la manifestación xenófoba de este domingo -que promete avergonzarnos a todos los canarios ante el mundo entero-. Y no se nota, al menos en las fotos que ha distribuido la prensa, que ninguno de estos individuos se haya puesto colorado lo más mínimo al utilizar la imagen de un cayuco, en el que probablemente venía algún cadáver -como en tantos otros- para continuar esta barbarie contra el sentido común de las personas, culpando al negro de la mala sanidad, la mala educación, la delincuencia, la calidad del agua, el tráfico, las enfermedades, las picaduras de mosquitos, los polvos de Meléndez, el incendio del Obispado, el abandono del Teatro Leal y el Paraninfo, la subida del petróleo, la música alta del vecino, el hundimiento del tranvía, la subida de las hipotecas y hasta del dolor de pies.

En fin, una isla del revés por la mierda de un puñado de votos para situarse en primera línea a la hora de tomar decisiones sobre más recalificaciones, más especulación, más pelotazos, más piche y más cemento. Ahora a costa del último deporte de nuestros políticos, que parece que abandonan -de momento- el golf para dedicarse al 'tiro al negro'.

Tontos solidarios

Benito Codina *

SE HA SUSCITADO una gran polémica por la manifestación convocada por la Confederación de Asociaciones de Vecinos de Canarias en contra de la llegada masiva de inmigrantes irregulares y contra la dejadez y desidia de los gobierno del Estado y de Canarias, así como de la propia Unión Europea, ante esta situación (Joder, el tipo se inventó hasta los motivos de la protesta que, aunque nadie sabe qué quiere esta gente exactamente -más que nada porque no lo han dicho-, alguien diría que era algo referente a una ley de residencia, o contra el negro, que eso no queda claro).

Algunos la tildan de generadora de xenofobia y racismo, sin saber ni tan siquiera la diferencia existente entre ambos términos y mucho menos cómo se conforman esas actitudes negativas. Les pediría a esos tontos solidarios que empezarán leyéndose un tratado de psicología general y así aprendieran que la forma más firme de conformar esas actitudes es la experiencia directa. Experiencia que tienen aquellos que deben esperar más aún a ser atendidos por nuestro Servicio de Salud, habida cuenta del derecho a la sanidad que tienen todos los que están en nuestra tierra, legal o ilegalmente. Experiencia que adquieren quienes deseando lograr una plaza para sus hijos en una guardería o colegio público, se ven desplazados por los de los inmigrantes irregulares, que también cuentan con el derecho a la educación y parten de una situación socioeconómica más desfavorable, que les da prioridad. Experiencia vivida en las colas de los juzgados, esperando que los funcionarios, en un esfuerzo sobrehumano, terminen de incoar los expedientes de expulsión de los centenares de llegados, casi diariamente, a nuestras costas mediante cayucos y pateras. Experiencia adquirida por aquellos que buscando trabajo, ven como muchos de los existentes son ocupados por personas irregulares sin contrato, en una situación de explotación laboral y humana, o a través de contratos basura, con sueldos de miseria y condiciones laborales denigrantes.

A esos que presumen de solidarios y tildan de lo contrario a quienes, en el ejercicio de un derecho constitucional, quieren ir a manifestarse para que esas situaciones se terminen, hay que decirles que la solidaridad bien entendida debe empezar por uno mismo. No se puede ser solidario cuando resulta imposible la integración social con incrementos medios anuales de la población extranjera en Canarias en torno al 30 por ciento. En esas circunstancias el tan mentado concepto de interculturalidad no es más que un eufemismo. No puede haber solidaridad cuando te da lo mismo que mueran miles de personas en la travesía a Canarias e intentes incluso negarlo. Tampoco puede haberla cuando los hacinas en centros de internamiento con una letrina y una ducha para cada 500 inmigrantes; a la intemperie, rodeados de barro, ratas y basura. Tampoco puede haberla cuando se te llena la boca con esa bella palabra y le dedicas menos del 3 por ciento de tu presupuesto a la cooperación y el codesarrollo.

Esos tontos solidarios se atreven a insultar e intimidar a quienes apoyan y pretenden acudir a esa manifestación, a quiénes desean decir a quien quiera oírles que ni uno más ha de morir por la indiferencia de nuestros gobernantes a causa del más vil de los tráficos ilegales, el de seres humanos, ni debe ser sujeto de marginalidad y exclusión social, engrosando las cifras de la pobreza, abandonados en alguna de las calles de nuestras ciudades.

Permítaseme decirles a los dirigentes de esos partidos políticos que, nadando en la más absurda ambigüedad, no se atreven a apoyar esta manifestación pero le dan libertad a sus militantes a que acudan a la misma. Que no sean hipócritas ni cobardes, que se atrevan a decir en alta voz lo que dicen en privado y que se identifiquen con ese 80 por ciento de personas que viven en Canarias que citan a la inmigración como el principal problema de las islas.

Si todos esos que están hartos de lo que está sucediendo, dan un paso adelante y acuden a esta manifestación, estoy convencido que será un éxito. Teniendo claro el respeto que debe prevalecer hacia las personas, y que los irregulares son víctimas y que otros son los verdugos y culpables de lo que está aconteciendo.

* Secretario de Acción Sectorial del CCN

Fuente: El Día (diario racista de Tenerife), 28-10-06

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