Foro contra la Incineración

Tenerife
                         
Al 'Diario de Avisos', un diez
                         
29 - 10 - 06

 

Ante las arengas racistas y xenófobas que ha venido lanzando en los últimos tiempos el periódico y todo el potentísimo grupo de comunicación 'El Día' otros medios de comunicación, menos poderosos, han respondido con dignidad y fortaleza aunque eso, evidentemente, pueda suponerles determinados disgustos con la máquina de repartir dinero que es el CCN o una merma en sus ingresos publicitarios por parte de las instituciones controladas por la CoCa.

Lo mismo ha hecho afortunadamente desde el principio, de forma mucho más contundente, 'La Opinión de Tenerife' y eso es algo que quizás nunca les agradeceremos, a éstos y otros medios, lo suficiente los ciudadanos de bien de la isla de Tenerife que son todavía mayoría, afortunadamente.

Y es que si todos hubiesen tomado la deriva del periódico 'El Día' es probable que ya a estas alturas estuviésemos hablando de males mayores. Una auténtica amenaza para la convivencia en esta tierra con un lenguaje amenazante, y rayante lo delictivo, ha caracterizado la línea editorial de este grupo de desinformación ante la llegada masiva de inmigrantes negros que ha supuesto el mayor drama humanitario que se haya vivido en esta tierra nunca.

Y nosotros, que seguramente dedicamos un buen rato cada día a contar cosas desde aquí porque la prensa no admite posturas o planteamientos que pongan en duda este disparatado modelo de desarrollo, vemos con mucha satisfacción editoriales como la de 'Diario de Avisos' de este domingo que, con mucha claridad y buen tono, dejan las cosas claras en cuanto al riesgo que corremos por la utilización política de auténticos dramas humanitarios, al tiempo que critica la raíz del problema, que no es otra que la pretensión de Coalición Canaria de que se ataquen las consecuencias del problema -el inmigrante de raza distinta a la nuestra aunque sean una minoría- sin un análisis previo de las causas.

Y eso es sólo porque si permiten que se abra un debate ciudadano sobre las causas, resultaría que, en el primer plano de la foto, aparecería la formación política pretendidamente nacionalista como factor determinante como patrocinadora de un modelo económico, basado en el desarrollismo ciego, que ha comprometido el carácter sostenible de este Archipiélago acaso ya de forma irreversible. De ahí su inmisericorde obsesión por dirigir los cañones hacia las pateras y cayucos llenos de negros.

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Cuidemos la convivencia

Como señaló el pasado viernes el pleno del Cabildo tinerfeño, en acuerdo unánime y cuyo contenido suscribimos -desde el principio hasta el final-, la ciudadanía del Archipiélago está llamada a un ejercicio de comprensión, solidaridad y responsabilidad en relación al fenómeno de la inmigración en nuestra tierra, un hecho -insistimos con argumentos serios en la mano- tan complejo que merece un análisis sosegado, no una exhibición de incoherencia en las calles de nuestras ciudades.

El pasado domingo ya expusimos nuestro criterio sobre la manifestación convocada para hoy en Santa Cruz, y el debate transcurrido durante la presente semana nos permite confirmar impresiones y advertir sobre los riesgos de ciertas convocatorias que, por la parcialidad de sus análisis, sólo contribuyen a acentuar la frustración de aquellos sectores sociales -los más débiles-, que pueden sentirse dañados por la fuerte presión migratoria que soporta el Archipiélago. La ironía, o la hipocresía, de esta historia reside en que con ello se alimenta el conflicto entre colectivos sociales sin analizar las causas de los procesos y sin buscar soluciones realistas más allá de señuelos falsos, como una Ley de Residencia que nadie ha redactado, y que no aparece en la agenda de ninguna fuerza política con representación en las Islas.

A estas alturas, el mismo día de la convocatoria, sigue sin estar claro si se promueve una ley restrictiva destinada a los extracomunitarios o si se pretende ir más allá con la apertura del melón de la libre circulación de ciudadanos de la Unión Europea. Si hablamos del primer caso, no hay necesidad de una Ley de Residencia, sino de la aplicación más estricta de la actual legislación sobre extranjería, cuya experiencia práctica en las Islas ofrece -es indudable- varias zonas de sombra. Pero si hablamos de limitar la libre circulación de comunitarios, entonces -seamos serios- hablamos de un nuevo modelo de integración de las Islas en el complejo club europeo. Y, francamente, no parece que el escenario actual haga propicio semejante aventurerismo. Es más, nadie en sus cabales contribuiría a debilitar los lazos entre Canarias y la Unión Europea, y menos con argumentos tan peregrinos como los manejados durante estos días. Sería interpretar nuestra historia al revés.

Hay un asunto sobre el que queremos exponer nuestro punto de vista, y hacerlo con meridiana claridad. Los convocantes de la manifestación han expresado por activa y por pasiva el rechazo a cualquier consideración xenófoba o racista de su iniciativa, lo que nos complace sobremanera. Como se habrá podido comprobar en estas líneas, ningún prejuicio albergamos al respecto. Pero sí queremos recordar que las expresiones de xenofobia no son solamente aquellas que exhiben de modo grosero la iconografía fascista, sometida ésta a movimientos marginales y violentos.

Estamos en la obligación de advertir que la extrema derecha que avanza en Europa con lemas políticamente correctos tampoco se define como xenófoba, pero su praxis política llama a la preocupación y se ha convertido en una amenaza para la convivencia en el Viejo Continente. En tal contexto, entendemos que en Canarias se debata sobre saturación del territorio, crecimiento demográfico descontrolado y demás consecuencias producto de nuestro modelo económico y de desarrollo. Pero, los últimos días se ha planteado una discusión sobre consecuencias mientras se intenta hurtar el debate sobre las causas de tales hechos. Ese modo de proceder nos parece profundamente irresponsable y creemos alarmante que algunos puedan pensar que la convivencia es una puerta que se abre y se cierra al gusto de determinados intereses.

Fuente: Diario de Avisos, 29-10-06

28-10-06 La sociedad canaria frente al racismo y la xenofobia

 
                         
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