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Foro contra la Incineración |
Tenerife |
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El sindicato
de trabajadores de la industria automotriz canadiense está impulsando
políticas de "extensión de la responsabilidad del productor" |
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07-10-03 |
24 de septiembre, 2003 Miren quién maneja la agenda verde Por DAVID BOYD No suele considerarse que los trabajadores
automotrices estén en la vanguardia de la protección ambiental.
Por eso es una sorpresa que el sindicato canadiense de trabajadores automotrices
(CAW, Canadian Auto El CAW está llamando a los gobiernos canadienses a aplicar una política llamada "extensión de la responsabilidad del productor" en la industria automotriz. Conocida también como la legislación de recepción (take-back legislation), esta política torna a los fabricantes responsables por los bienes que producen por el período de vida total del producto. Esto significa que los propietarios pueden devolver los vehículos al fabricante al finalizar la vida útil de los mismos. En lugar de que los autos terminando en desagradables depósitos de chatarra, basureros o incineradores, sus fabricantes estarían obligados a aceptarlos de vuelta. La belleza de este concepto es que proporciona un poderoso incentivo a los fabricantes para que rediseñen sus productos de manera tal que puedan ser desensamblados en partes que puedan ser reutilizadas, refabricadas, o recicladas. Idealmente, todas las partes de los vehículos tendrán algún uso futuro valioso, por lo que ingresarán a los basureros o a los incineradores muchos menos residuos, disminuyendo el peso que cargan las municipalidades y los contribuyentes. Asimismo, materiales peligrosos tales como el plomo y el policloruro de vinilo podrían quedar fuera del proceso de producción de vehículos. Otro beneficio clave de la legislación de recepción es que da como resultado un uso mucho más eficiente de la energía y de los recursos, a través del reciclaje y la reutilización. Las leyes de recepción requieren que el 85 al 95 por ciento del peso de los productos sea reciclado o reutilizado. Al presionar para implantar una legislación de recepción, el CAW está meramente demostrando un iluminado interés propio. El CAW proyecta una planta de desensamblado de vehículos al lado de cada planta de ensamblado. Aunque las ventas de autos se reduzcan en un futuro ambientalmente amigable, dominado por el trasporte público, ciclistas y caminantes, todavía habrá puestos para los trabajadores automotrices. La legislación de extensión de la responsabilidad del productor fue introducida por primera vez en Alemania en 1991; desde entonces otros países, incluyendo Suecia, Suiza y Holanda, han hecho lo mismo, y la Unión Europea aprobó una directiva regional en el año 2000. Los resultados son impresionantes. Compañias como Volvo, Mercedes y BMW han rediseñado los vehículos que venden en el mercado europeo de formas innovadoras, ahorrando dinero, reduciendo la cantidad de residuos generados y creando puestos de trabajo adicionales para los operarios automotrices. Algunos países han extendido las leyes de recepción para cubrir grandes accesorios domésticos, equipamiento de oficina, y equipos eléctricos y electrónicos. La extensión de la responsabilidad del productor es parte de una nueva manera de pensar en cómo deberían ser diseñados los bienes y servicios para tener una economía sustentable en el siglo 21. Casi la mitad de los gobiernos locales de Nueva Zelanda poseen estrategias que apuntan a eliminar los residuos municipales para el año 2015. Toronto ha hecho una promesa similar. También están adoptando el concepto de eliminar los residuos y la contaminación corporaciones innovadoras como Ikea, Xerox, 3M, e Interface Flooring. Ikea quería aumentar las ventas de sus lámparas fluorescentes compactas, que utilizan un 80 por ciento menos de enegía que las lámparas convencionales, y duran de 8 a 10 veces más. Pero las lámparas fluorescentes compactas usan más mercurio que las lámparas comunes, y el mercurio puede ser dañino para el medio ambiente. Por ende Ikea alienta a los clientes a devolver las lámparas usadas en sus tiendas. Actualmente, se recupera entre el 98 y el 99 por ciento del mercurio de las lámparas usadas para hacer nuevas lámparas. Es posible proyectar un futuro en el que todos los productos sean hechos bien de sustancias fácilmente biodegradables (que regresen a la naturaleza, y nutran la tierra) o bien de sustancias que puedan ser reutilizadas infinitamente en nuestra sociedad tecno-industrial. En un sentido, esto significa rediseñar las economías industriales de manera tal de imitar la genialidad del mundo natural, en el cual millones de años de evolución han resultado en sistemas libres de residuos. Aunque los amemos o los odiemos, los motores de vehículos estarán con nosotros en el largo plazo. Pero, como reconoce CAW, podemos minimizar sus impactos destructivos. Introducir legislación de extensión de la responsabilidad del productor en la industria automotriz podría conducir a una aplicación más extensa a lo largo de sectores más amplios de nuestra economía. David Richard Boyd es abogado ambiental,
profesor y autor de Unnatural
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