El profesor vincula la reacción antiinmigrante con la retórica de partidos
B.M. / SANTA CRUZ DE TENERIFE
Para Ricard Zapata, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, está claro que las reacciones de los ciudadanos en contra de la inmigración están íntimamente relacionadas, no con la realidad sino con los discursos políticos que han visto un mercado de votos en fomentar la diferencia. Esta "hipocresía" se rompería dando el derecho al voto a los inmigrantes.
A los partidos políticos en general no les preocupa tanto lo que hacen sino lo que dicen y cómo lo dicen. Desde esa premisa, el profesor de Ciencias Políticas Ricard Zapata Barrero, del departamento de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Pompeu Fabra, sostiene que los políticos, desde que se han dado cuenta de que la inmigración genera votos, han adoptado un discurso parecido. El círculo vicioso, por el que la llegada de inmigrantes es presentada como un problema, se quebraría dando el derecho al voto a esos mismos inmigrantes.
"En el momento en que los inmigrantes sean un mercado potencial del voto se acabarán los discursos falsos en los que se dice, por ejemplo, que colapsan los servicios sanitarios o los recursos sociales", afirmó ayer en Santa Cruz de Tenerife, en una ponencia de las jornadas técnicas sobre inmigración organizadas por la Fundación Pedro García Cabrera.
"Desde 2002 y gracias a Le Pen, en Europa se ha visto que el discurso antiinmigrante es una alternativa real de poder, que genera votos. Los partidos tradicionales se han volcado en ese mercado potencial del voto que se nutre más de emociones que de razones. La consecuencia es un estado de opinión en contra de un proceso histórico natural".
Para ilustrar sus palabras, Ricard Zapata pone por ejemplo una encuesta monográfica sobre inmigración del Centro de Investigación Sociológica (CIS en la que una mayoría de la población se mostraba partidaria del blindaje de fronteras, pero un 65 por ciento de los encuestados también se definieron a favor de dar al voto al inmigrante que esté asentado en España.
"Está claro que el discurso político llevaba tiempo centrado en la necesidad del control de fronteras pero la población aún no tenía referencias acerca de la posibilidad de dar el voto a los inmigrantes. No se hablaba de ello en la prensa, no se pronunciaban al respecto los políticos. El vínculo entre el discurso y la opinión pública es innegable. Si los políticos hablasen más de integración, sin duda muchos ciudadanos estarían a favor"
Mensajes irreales
Zapata añadió que los discursos de los partidos se basan en lo que se percibe como real, no en la realidad. "Entre una y otra hay mucha distancia y de la que se nutren los políticos. Por suerte tenemos indicadores que nos dicen qué es mentira, qué es tergiversado, pero para romper ese círculo en el que la inmigración está tan mal expuesta, la solución es dar el derecho al voto a los inmigrantes una vez que cumplan determinados requisitos. Seguro que así el discurso político cambiaría, se acabaría la hipocresía política con respecto a ellos. Se hablaría más de convivencia, de tolerancia, de que la sociedad es multicultural y estamos ante un proceso evolutivo que no tiene vuelta atrás".
Fuente: La Opinión de Tenerife, 11-11-06
28-10-06 La sociedad canaria frente al racismo y la xenofobia
