Icor es -o fue- un núcleo de población emblemático, son sólo de Arico sino de todo el Sur de Tenerife, porque allí perviven las características de la arquitectura doméstica en armonía con un paisaje agrario tradicional (hoy degradado por esa nueva forma de aplanar el terreno sin consideración alguna con la tradición de los bancales). Su origen es prehispánico, durante el Siglo XVIII se produjo su reorganización con la construcción de un número considerable de casas. Su aspecto se completa en el Siglo XIX, con alguna aportación de mediados del Siglo XX.
En Icor encontramos las típicas crujías alargadas de Arico, configurando en algún ejemplo un patio abierto con aspecto de callejón. Varias de sus casas presentan granero en planta alta al que se accede, como es usual en Arico, mediante una escalera rematada en balcón.
Generalmente tanto la escalera como el balcón se construyen con madera, aunque en Icor también podemos encontrar escaleras de piedra de tosca. Los constructores de Icor utilizaron los materiales que le proporcionaba el propio terreno, piedra para las paredes, barro para las tejas y madera para las carpinterías. El resultado es una armonía de texturas y colores que se mimetizan con el paisaje.
Es por estas características, tomada de la 'Guía de recursos patrimoniales del Sureste de Tenerife', publicada por la Asociación Cultural Sureste de Tenerife, han hecho merecedor a este Caserío, ya desde el año 1984, de la correspondiente declaración de Bien de Interés Cultural con categoría de Conjunto Histórico -ampliada en el 2004- . Pero ni aún así al Cabildo de Tenerife parece importarle una mierda que el Caserío de Icor se esté desmoronando literalmente. Las deficiencias de las cubiertas, que se vieron agravadas hace un año con los vientos de la tormenta Delta, hacen que este caserío se enfrente a un nuevo invierno con la mayoría de las casas con los tejados destrozados. Y si ya de por sí la tipología de los materiales constructivos hace dificultosa la correcta conservación de este caserío único, el hecho de que el agua de lluvia empape y afecte interiormente a las estructuras, suponen una seria amenaza para la pervivencia de esta joya de nuestro patrimonio.
Y es que resulta total y absolutamente absurdo, y en ocasiones contraproducente, que se proceda a la declaración oficial de Conjunto Histórico sin, al mismo tiempo, llevar a cabo el seguimiento adecuado que, ante todo, debe representar el establecimiento de una línea de ayuda eficaz hacia los propietarios, a los que se les prohíbe cualquier tipo de obra, para que al menos puedan tener esas casas conservadas y utilizables, de tal modo que no se vean sometidas a un proceso de deterioro irreversible.
El gobierno local es nacionalista. El Cabildo se dice nacionalista y defensores de 'lo nuestro' también. Lo mismo hay que decir del Gobierno de Canarias. Pero la realidad es que, otros que seguramente seamos minoría -evidentemente- y que no nos consideramos tan nacionalistas si es que el nacionalismo consiste en lo que vemos representado en esta gente, no podemos entender bajo ningún concepto que estas cosas estén pasando mientras la cuñada de Adán Martín se gasta más mil millones de pesetas en habilitar un depósito de combustible, El Tanque, para un supuesto 'espacio cultural' que, para colmo, han dejado pudrir después de usarlo durante unos cuantos meses nadie sabe para qué. Nosotros, que somos de campo, no entendemos una mierda de todo esto.





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