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Foro contra la Incineración

Tenerife
                           
El escándalo de las urgencias hospitalarias
                           
20 - 11 - 06

 

Esta semana pasada un periódico de Tenerife ha vuelto a poner en evidencia el escándalo que supone la saturación de los servicios de urgencias de nuestros hospitales, una situación habitual de unos años a esta parte y ante la cual nuestros responsables políticos siguen sin reaccionar, acaso porque ellos y sus familiares jamás han tenido que pasarse cuatro o cinco días en un cuartucho, lleno de enfermos, recostado malamente en un sillón.

Pero claro, la información que ofrecen algunos medios de comunicación sólo busca la imagen, ciertamente llamativa, de un pasillo lleno de camillas como forma de llamar la atención del comprador de periódicos en un momento puntual. Profundizar un poco en la raíz del problema, analizar las circunstancias que originan este casi constante colapso en estos servicios, donde los trabajadores se ven impotentes para ofrecer unas mínimas condiciones de dignidad al enfermo, es otra historia.

Y no es que nosotros vayamos a descubrir las claves ahora del asunto, pero como quiera que por estos días también hemos recibido material gráfico de esta dantesca situación, que en principio nos mosqueaba un poco publicar -hasta que hemos visto imágenes parecidas en 'El Día'- donde se explican, más o menos, la situación que padecen decenas y decenas de enfermos todos los días en las urgencias del Hospital Universitario de Canarias, es por lo que nos parece necesario denunciar este asunto del que todos somos potenciales víctimas.

Una imagen muy habitual en la entrada del servicio de urgencias del HUC es la llegada de ambulancias derivadas de clínicas privadas, como la Bellevue del Puerto de la Cruz (del grupo HOSPITEN). ¿El diagnóstico? 'Derivado por falta de camas'. Y es que las clínicas privadas, que mantienen jugosos conciertos con la sanidad pública con los cuales algunos avispados han amasado jugosísimas fortunas, cogen lo que les interesa económicamente hablando. Y compromisos con la cuestión sanitaria, con compartir cargas, nada de nada. ¿Cómo van a desviar pacientes por falta de camas a un hospital saturado? ¿Es que aquí sólo se satura lo público mientras ellos se quedan con los pacientes más rentables?

Las urgencias se saturan, pero cuando no les queda más remedio que llevarse a los pacientes para las plantas de hospitalización -cuando la cosa se pone extremadamente fea-, empiezan a ocupar camas reservadas para operaciones programadas, comenzando a llamar a la gente a sus casas para que no vengan, con lo que no sólo se retrasan las listas de espera sino que, además, se suspenden intervenciones quirúrgicas con lo que eso representa de despilfarro de recursos públicos. Las privadas no suspenden nada, lógicamente, cuando algún paciente les va a joder el negocio lo derivan y punto pelota.

Lo que pasaría en esos hospitales si una guagua o un tranvía de esos tiene un incidente grave -y hay que meter a 50 o a 100 personas heridas ahí de golpe- sólo el Altísimo lo sabe. Apenas se puede circular por los pasillos en condiciones normales. Existe un largo pasillo, que comunica a urgencias con la UVI, al que los trabajadores han bautizado como 'zona cero', porque el espectáculo que se ve allí, con una gigantesca hilera de camillas llenas de viejos generalmente, a alguno le ha recordado la imagen de una verdadera tragedia.

La situación del personal es de lo más deprimente, tienen que hacer el triaje de los enfermos en un pasillo, sin privacidad alguna, todo el mundo se entera de los padecimientos ajenos. Se ven desbordados por un bloqueo absoluto del sistema. Tienen que mantener allí a enfermos días y días, sentados en unos sillones. En ocasiones han tenido que suspender la visita de familiares porque ya no cabía nadie en el servicio, produciéndose verdaderos tumultos en la puerta de parientes indignados.

Pero bueno, este miércoles llegan los Reyes -de España-, centenares de trabajadores del tranvía intentaban este domingo adecentar un poco los dos o tres kilómetros de trayecto que recorrerán en el invento ese. Pasarán por delante del Hospital sin entrar ni en urgencias ni en ningún sitio. Acaso si así fuera alguien, al menos por unos días, se ocuparía en serio del asunto. Pero en otra ocasión será.

Es más, el sábado -sin ir más lejos- nos montaron un numerito de accidente aéreo supuesto frente al Auditorio, al objeto de joder una manifestación ciudadana convocada desde hace semanas. Todo muy bonito, muchas luces, helicópteros, barcos, todoterrenos... Pero el asunto es: ¿Si por aras del demonio hiciera falta atender a un par de centenares de heridos de golpe, en qué jodido pasillo los piensan meter estos desvergonzados?

 
                           
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