La máquina de propaganda en la que ha convertido Melchior al Cabildo de Tenerife desde hace años, o décadas casi, ha conseguido el más difícil todavía. O casi.
Nada menos que el ‘Premio Madera Verde de Responsabilidad Ambiental’ le ha concedido la Real Federación Española de Golf (os) al campo de Buenavista del Norte, paradigma de lo que representa una instalación insostenible y agresiva hacia el entorno. La coña es que Melchior les ha contado, al presentar su candidatura al premio, que aquello era una cosa cojonuda porque no consumían una gota de agua del entorno, porque la desalaban toda, y que aquello antes era una pura mierda con unas huertas y han mejorado el paisaje, el ambiente y todo.
Efectivamente allí antes había una gran finca cultivada principalmente de plátanos. En los últimos tiempos trabajaban en ella unos 20 capataces y más de sesenta peones en unos canteros altamente productivos y con unos bancales y paredes que eran una auténtica joya, de piedra tallada en su mayoría. Eso hasta que el dueño murió y tuvo la ocurrencia de legarle todas aquellas propiedades a la Iglesia Católica Apostólica y Romana que en un plis plas la vendió al Cabildo para embolsarse cerca de 500 millones de pesetas de dinerito público bien fresquito. Dinero de que, por cierto, el señor Obispo no tiene obligación alguna de justificar ante nadie, está claro que no lo invirtió en mejorar un poquito los sistemas de autoprotección del Obispado en caso de que alguien se olvidase una estufa incandescente encendida en una habitación cerrada.
Pero el caso es que, para escarnio de todos nosotros, de agua desalada nada de nada. Y quizás es lo mejor, porque una desaladora de agua para regar hierba, alimentada con luz eléctrica procedente de nuestras centrales térmicas, es un disparate de tal calibre que a ninguna mente sensata se le ha ocurrido hacer semejante barbaridad en parte alguna del mundo entero. Es como regar el césped con petróleo, simple y llanamente.
La realidad es que el césped del Buenavista Golf se riega con agua de galería de la mejor calidad, procedente de la presa de la Montaña de Taco y en clara competencia con los agricultores -los pocos agricultores- que van quedando en la zona y en toda la Isla. Y es verdad que tiene una planta de ósmosis inversa -mal llamada desaladora en este caso- que echa sus vertidos impunemente sobre la costa cargándose los ecosistemas del entorno y que no se utiliza para desalar agua de mar, ni mucho menos, su función fundamental es la de mejorar las características del agua procedente de la presa de Taco que, como es sabido, tiene una importante carga de minerales que dificultan que el césped mantenga su verdor en una zona donde el embate de la salitre les quema literalmente la pradera esta que han querido instalar en este sitio.
Ni puestos de trabajo ni leche, mucha más gente trabajaba en la finca. Las cuentas de esa ruina sólo ellos las saben pese a que las pagamos entre todos. Algunas urbanizaciones sí que ha atraído el campo de golf (os), como en todas partes, aunque el hotel no se lo ha querido hacer nadie ni aún regalándole suelo público a las empresas promotoras. Y nunca sabremos, porque esto es otro de esos 'secretos de estado', cuánto nos ha costado a los ciudadanos de Tenerife esta fracasada iniciativa pública ni qué se hubiese conseguido hacer en esa comarca deprimida si todos esos miles de millones se hubiesen invertido en auténticos planes de desarrollo equilibrados -agricultura, ganadería, industrias transformadoras, turismo respetuoso con el entorno...-, sin pretender imitar los desastres del Sur Turístico a base de dinero público en una comarca que por sus características y tradición estaba llamada a ser un auténtico granero para una isla que ya casi importa la totalidad de los alimentos que consume del exterior.
Melchior recogerá próximamente un premio que conceden los promotores del golf precisamente a aquellas actuaciones más difícilmente justificables. Y habrá, como ocurre siempre en estos casos, una prensa sumisa que lance las campanas al vuelo y muchos ciudadanos que, en su buena fe, se creerán que tienen un Cabildo cojonudo al que le dan premios y todo sin entrar en análisis alguno sobre el fondo de la cuestión en una Isla en la que no está recomendado el consumo de agua del grifo en casi ningún sitio, a mayor gloria de las embotelladoras.
Pero lo más terrible de todo es que, mientras esta isla está inmersa en una terrible crisis por la baja calidad de las aguas que nos llega a la gente a las casas y que compromete directamente nuestra salud, el Cabildo de Tenerife sólo se haya preocupado de poner ósmosis inversa en Buenavista para mejorar la calidad del agua con la que riega su campo de golf (os). Eso no sólo es una desvergüenza, sino que representa la prueba más palpable de que desde ya demasiado tiempo las poltronas de Tenerife y de Canarias están ocupadas por verdaderos sin-vergüenzas.
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El Saler y Buenavista, galardonados con el Premio Madera Verde de Responsabilidad Medioambiental
Positiva respuesta de los campos de golf españoles
El Saler y Buenavista han sido galardonados con el ‘Premio Madera Verde de Responsabilidad Ambiental 2006’ para campos de golf, promovido por la Asociación para la Promoción de Actividades Socioculturales (APAS) en colaboración con la Real Federación Española de Golf y técnicos especialistas en materia ambiental.
Los citados galardones serán entregados a sus respectivos responsables, Marian Montero Cuadrado y Emilio Luque, durante la tradicional Gala del Golf Español organizada por la Real Federación Española de Golf, que se celebrará el próximo 14 de diciembre en Madrid.
El objetivo de este ‘Premio Madera Verde de Responsabilidad Ambiental’ es dar a conocer a la sociedad los numerosos aspectos positivos que el golf le aporta y evidenciar los esfuerzos que en materia ambiental ya vienen realizando de forma voluntaria los titulares y gestores de los campos de golf.
El Jurado Nacional de este ‘Premio Madera Verde de Responsabilidad Ambiental’ ha tenido en cuenta para su decisión tres criterios fundamentales: construcción del campo, gestión del mismo y sensibilización de la entidad hacia sus usuarios. Según su criterio, tanto El Saler, en Valencia, como Buenavista, en Tenerife, constituyen dos claros ejemplos de instituciones con alto grado de respeto medioambiental.
En el caso de El Saler, que optó por segunda vez a este Premio, destaca su emplazamiento, dentro del Espacio Natural Protegido de La Albufera. No en vano, el veterano recorrido valenciano, inaugurado en 1968, representa a la perfección la transición de playa a duna en el marco de un terrero que, gracias a la existencia del campo de golf, restringe el paso de vehículos y personas, lo que permite el crecimiento de especies que no existen en otras zonas similares, una interesante microreserva vegetal a la que contribuye el campo de golf.
Caracterizado desde hace años por el compromiso de la dirección y de sus empleados en las cuestiones medioambientales, El Saler aplica sistemas de gestión integral en sus instalaciones.
Buenavista, por su parte, supone otro ejemplo de campo de golf respetuoso con el lugar donde se ubica, en la costa noreste de la isla de Tenerife, en una zona limítrofe con el Parque Nacional del Teide. Situado en un barranco donde hace años existía una plantación de plataneras, Buenavista resuelve de forma óptima las cuestiones paisajísticas, con vistas espectaculares sobre el océano Atlántico, además de albergar interesantes microreservas de flora endémica canaria.
Este campo de golf canario utiliza para su riego una desaladora, teniendo previsto la ampliación de la actual instalación para generar excedentes hídricos que puedan ser utilizados, de ser necesario, en el municipio donde se emplaza. Buenavista aplica además los criterios de sostenibilidad medioambiental que ampara desde hace años el Gobierno de Canarias y que tantos beneficios está generando en las Islas Afortunadas.
El Jurado Nacional de este ‘Premio Madera Verde de Responsabilidad Ambiental’ resaltó la necesidad de involucrar aún más a los campos de golf españoles en la línea de elevado compromiso medioambiental adquirida desde hace tiempo por un número cada vez más elevado de ellos.
No en vano, 62 campos optaron en esta ocasión al galardón, de los que seis (El Saler, Buenavista, Montanya, Playa de Pals, Santa Marina y Golf Santander) accedieron a la fase final tras la evaluación del Comité Técnico de los ‘Premios Madera Verde de Responsabilidad Medioambiental’.
Todos los finalistas recibirán un Diploma de Honor, mientras que aquellos clubes que presentaron la documentación para acceder al premio consiguen un Diploma acreditativo de su gestión medioambiental responsable.
El Jurado Nacional de este ‘Premio Madera Verde de Responsabilidad Ambiental’ ha estado integrado por Emma Villacieros, Presidenta de la RFEG; Leandro Sequeiros, Coordinador General de Prevención y Calidad Ambiental de la Consejería de Medioambiente de la Junta de Andalucía; Mario Trigo, Coordinador de Programas Ambientales de la Consejería de Medioambiente de la Junta de Andalucía; José María recio, Profesor Titular de la Cátedra de Ecología de la Universidad de Córdoba; Óscar Maqueda, Director de la revista especializada Golf Digest; Arturo Arenillas, Presidente de la Asociación Española de Greenkeepers; Iñigo Sobrini, Presidente de la Asociación Española de Evaluación Ambiental; Silvia Plaza, miembro de la Junta Directova de ka Asociación de Profesionales de Golf; y Pedro Zugasti, Presidente de la Asociación para la Promoción de Actividades Socioculturales.
En 2004, año en que vio la luz esta iniciativa medioambiental, los campos de golf galardonados fueron Ulzama y El Prat, mientras que en la pasada edición esta distinción recayó en Desert Springs y La Herrería.
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El Campo de Golf de Buenavista recibe un premio estatal por su respeto al medio ambiente
Buenavista/ El campo de golf de Buenavista ha sido galardonado con el Premio Madera Verde de Responsabilidad Ambiental correspondiente al presente año, que otorga la Asociación para la Promoción de Actividades Siocioculturales (APAS) en colaboración con la Federación Española de Golf y técnicos especialistas en la materia. El reconocimiento será efectivo el próximo día 14 de diciembre durante la tradicional gala que convoca anualmente el citado organismo deportivo. Junto al campo tinerfeño también ha sido premiado el de El Saler, en Valencia.
Según destaca el presidente del Cabildo de Tenerife y titular asimismo del consejo de administración de este campo, "este galardón viene a reconocer una labor bien hecha y el empeño de muchas personas por crear una infraestructura en la Isla Baja que atrajera un turismo de calidad y, al propio tiempo, respetara debidamente el medio ambiente de la zona. Es evidente que el objetivo está conseguido y, por tanto, todos los tinerfeños debemos sentirnos sumamente satisfechos".
El campo de golf de Buenavista forma parte como uno de sus cuatro proyectos más emblemáticos de la iniciativa emprendida en su momento por el Consorcio para el Desarrollo de la Comarca, que integran el Cabildo y los ayuntamientos de Garachico, Los Silos, El Tanque y Buenavista. Según recoge en su comunicación la Federación Española de Golf, "supone un ejemplo de campo respetuoso con el lugar donde se ubica. Situado en un barranco donde hace años existía una plantación de plataneras, Buenavista resuelve de forma óptima las cuestiones paisajísticas, con vistas espectaculares sobre el Océano Atlántico, además de albergar microreservas de flora endémica canaria".
Asimismo, también se recoge que "este campo de golf canario utiliza para su riego una desaladora, teniendo previsto la ampliación de la actual instalación para generar excedentes hídricos que puedan ser utilizados, si fuera necesario, en el municipio donde se emplaza. Buenavista aplica, aemás, los criterios de sostenibilidad medioambiental que ampara desde hace años el Gobierno de Canarias y que tantos beneficios está generando en las Islas Afortunadas".
El objetivo del Premio Madera Verde de Responsabilidad Ambiental es dar a conocer a la sociedad los numerosos aspectos positivos que el golf le aporta y evidenciar los esfuerzos que en materia ambiental ya vienen de forma voluntaria los titulares y gestores de los campos de golf.
Fuente: http://www.canarias24horas.com


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