Francisco Suárez Álamo
Los medios de comunicación nos hemos puesto de moda en Canarias en las últimas semanas. Eso es, al menos, lo que se deduce de las palabras de sus señorías los políticos con responsabilidades de gobierno en las diferentes instituciones. Así, tenemos al alcalde de Santa Cruz de Tenerife y diputado por Tenerife Miguel Zerolo acusándonos de arrastrar a su ciudad -como si fuera parte de su patrimonio- por el fango; a Adán Martín dando explicaciones que nadie le pidió en el sentido de que jamás ha presionado a medio de comunicación alguno;al presidente de la Confederación Canaria de Empresarios, Mario Rodríguez, recriminando a los periódicos que den acogida a personas poco ejemplares -algunas, por cierto, invitadas hasta el año anterior al almuerzo empresarial-; al Cabildo de Tenerife acordando por unanimidad recomendar para el Premio Canarias a José Rodríguez, el director de El Día que insiste en que Gran Canaria cambie de nombre y quede reflejada en el Estatuto de Canarias como la tercera de las siete islas; a Coalición Canaria revolviendo los bajos sentimientos del pueblo al cuestionar que la prensa se entere de detalles de investigaciones de administraciones públicas sobre asuntos también de interés público...
El listado es, como se ve, largo. Frente a eso, abogo por aplaudir tanto fervor mediático de nuestros dirigentes. Agrada saber que se desayunan cada mañana leyendo los periódicos y que se van a la cama consultando las ediciones actualizadas en internet. En todo caso, no me indignan las andanadas políticas, pues si saludable es que los gestores estén sometidos a la opinión de la prensa, sano y conveniente también resulta que estos puedan emitir su veredicto sobre nosotros. A fin de cuentas, ya que compartimos con ellos mesa y mantel en estos días de Navidad, nada mejor que decirnos las cosas a la cara y aparcar las hipocresías.
Lo que sí vale la pena recordar es que, frente al Yo acuso de Miguel Zerolo, que se presenta a sí mismo como un Dreyfuss insularista envuelto en una conspiración en la que mezcla togas, siglas políticas y rotativas, está el Yo pregunto del periodista. Pero no el Yo pregunto de la persona que quiere ser un incordio, sino el de quien simplemente aboga por la máxima transparencia en las instituciones. Y ese Yo pregunto lleva aparejado despejar las dudas y que, frente a una incógnita, una investigación policial y fiscal y un auto judicial, se aporten respuestas claras y no extrañas teorías sobre el origen de las pesquisas y la finalidad de las mismas. Y si CC quiere seguir acusando, que lo haga,que está en su derecho, como nosotros a enterarnos de la verdad y a publicarla cuando y cómo nos apetezca.
Es lo que diferencia la prensa libre del pensamiento único, que no debe ser, ni mucho menos, una extensión de la tierra única esa de la que habla Coalición cuando gobierna y que olvida cuando se trata de buscar votos para sobrevivir.
Fuente: Canarias 7, 17-12-06

10-12-06 Zerolo acusa
