Uno no es que sea la persona más lista del mundo, ni muchísimo menos, pero he de confesarles que cuando hace unos meses comenzamos a oír las grabaciones que le realizó el concejal Francisco Almodóvar a Domingo González Arroyo -aforado del PePe- en las que se demostraban clarísimamente intentos de soborno, amén de otra retahíla de delitos, pensamos que nos encontrábamos ante un pobre hombre que, todavía, creía que la verdad de un hecho era demostrable mediante una grabación que, por otra parte, es la única forma que tiene uno de demostrar una cosa de éstas.
Pero ha tenido que venir nada menos que la policía científica de Madrid a determinar que lo que todos los canarios que han querido han oído, que no es otra cosa que la voz y las maneras de Domingo González Arroyo -marqués de La Oliva- haciendo lo mejor que sabe hacer probablemente, no es o no se puede demostrar que sea, que a efectos jurídicos es exactamente lo mismo y sin matices.
Y pobre del Francisco Almodóvar que, por intentar hacer un bien a esta sociedad y a esta democracia nuestra desenmascarando a un sin-vergüenza sin paliativos, por lo pronto se va a tener que mandar a mudar de aquí, cuanto antes mejor, con revelaciones policiales de esta naturaleza. ¡Con lo fácil que le hubiera sido a este hombre arramblar por unas cuantas decenas de miles de euros o un par de solares de esos que el marqués reparte a diestro y siniestro entre periodistas y demás!
Ni de coña, ya lo decíamos el otro día, está uno por ir ante un juez o un fiscal a nada. Ni llevándoles grabaciones, vídeos, puñales ensangrentados, restos de pólvora, escrituras... Siempre habrá un informe pericial, un testigo sorpresa... lo que sea con tal de que determinados individuos que manejan casi todos los hilos y que, además, están aforados hasta para robar, que te dejen no sólo con cara de gilipollas sino que, además, te coloquen a los pies de los caballos por intentar hacer lo que, de oficio, deberían investigar los fiscales. Cosa que no han hecho, no hacen y no harán en un futuro inmediato, por lo que se ve.
Trascripción de alguna de las grabaciones
CASO GONZÁLEZ ARROYO
González Arroyo: "Si quieres tener un kilillo para ir escapando, yo te lo doy ya"
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Una voz inconfundible
Francisco Pomares
El Marqués tiene baraka: un informe de la Policía Científica de Madrid ha confirmado lo que ya era un secreto a voces, que la grabación en vivo y en directo del intento de soborno al concejal Francisco Almodóvar, no tiene calidad técnica para poder determinar si es o no es Domingo González el que ofrece a Almodóvar la pasta para que el concejal de Alternativa por Antigua votara la moción de censura contra el alcalde de su pueblo. La grabación, realizada en una grabadora MP3, sólo sirve para escuchar a alguien que habla como Domingo González Arroyo, que usa el lenguaje de Domingo González Arroyo y que cualquiera que conozca a Domingo González Arroyo podría fácilmente confundir con Domingo González Arroyo y su inconfundible gracejo, pero que no hay manera de confirmar que es Domingo González Arroyo. Y resulta que Domingo González Arroyo dice que no es él, y lo mismo dice de sí misma la concejala del PP de Antigua, Ibiza Melián, cuya presunta voz también fue grabada por Francisco Almodóvar. O sea, que ya puede Almodóvar jurar en arameo que le ofrecieron oro y moro a cambio de censura en la alcaldía, que la jueza que anda con el caso lo tiene bastante crudo para no archivar la denuncia.
Domingo González Arroyo debería llamarse Domingo González Anguila, por la capacidad que tiene para escurrirse. Es la tercera o la cuarta vez que le preparan mazmorra, pero al hombre no hay quien le meta en ella. La cosa es que han ido cayendo uno a uno los personajes chiripitifláuticos que controlaban los municipios turísticos de la insularidad archipielágica, pillados más o menos in fraganti en algún importante renuncio, pero al Marqués no hay manera de ponerle banderillas. Y es que el Marqués tendrá (o no) esa cascada voz inconfundible, pero es de los que se la cogen con papel de fumar.
Dimas, sin ir más lejos, no sólo escribió de su puño y letra el contrato para comprar a un concejal y colocar a Juan Carlos Becerra en la alcaldía de Arrecife (ya han llovido unas cuantas sentencias sobre el particular), sino que además tuvo la osadía de mandar el contrato de compraventa a un notario, para que sacara copia autentificada. El Marqués no haría eso jamás. Y sin copia notarial, al Marqués no lo van a pillar nunca...
Y es que en este país, para coger a alguien haciendo una golfada, hace falta que se confíe tanto, tanto, tanto, que fotocopie la golfada, le ponga dos sellos de entrada, la mande al notario, y luego distribuya copias entre los propios enemigos. Domingo González Anguila no sólo es un tipo listo, dotado de un cinismo inagotable y una voz inconfundible (o no). También es multimillonario por parte de padre y muy señor mío, y puede permitirse los mejores abogados de España. En fin: soborno improbable. Y ahora, a quitarse de encima lo de las Clavellinas.
Fuente: La Opinión de Tenerife, 13-01-07
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