El alcalde de Arona apoya la investigación judicial sobre el aparejador
BELÉN MOLINA / SANTA CRUZ DE TENERIFE
El aparejador municipal de Arona, Roberto de Luis, creó una sociedad limitada, Cram 4, junto con su esposa Soledad Gestoso y su hijo Alejandro, que le habría permitido cobrar comisiones sin levantar sospechas, según afirmó su sobrino José Antonio Molina a los jueces. El alcalde de Arona, González Reverón, afirmó ayer que quien usa los cargos públicos para lucrarse debe pagar por ello.
José Alberto González Reverón, alcalde de Arona, se mostró ayer apenado ante la noticia dada por este periódico de que el aparejador municipal de Arona, Roberto de Luis Jiménez, fue citado a declarar el pasado 18 de diciembre en el juzgado de Instrucción 1 de Santa Cruz de Tenerife, imputado en los delitos de prevaricación, cohecho, tráfico de influencias y negociación prohibida a funcionarios, castigados con penas de prisión e inhabilitación para el ejercicio de cargo o función pública.
El alcalde de Arona, pese a afirmar que se trata de "una noticia dolorosa", recalcó "el lema que he defendido en toda mi trayectoria política: quien use los cargos públicos para beneficiarse, lucrarse o enriquecerse, debe pagar las consecuencias", por lo que apoyó la investigación judicial que ahora se lleva a cabo.
Una de las pruebas de las posibles irregularidades del aparejador es la creación en enero de 1998 de la sociedad limitada Proyecciones y Diseños Cram 4, de la que era cabeza visible y administradora única su esposa María de la Soledad Gestoso, con el fin, según Molina Luis, de cobrar comisiones por supuestas irregularidades urbanísticas.
Bien aconsejado
Tal y como se refleja en los estatutos de la sociedad, el objetivo de la misma era "la prestación de servicios profesionales en los campos de la arquitectura técnica y urbanismo a cargo de los arquitectos técnicos y otros socios". Molina Luis sostiene que la razón de ser de Cram 4 era otra distinta: "La sociedad se creó por asesoramiento fiscal, porque el volumen de ingresos y propiedades de este señor (Roberto de Luis) por su gestión era demasiado alto y levantaba sospechas. Entonces fiscalmente le aconsejaron que creara una sociedad patrimonial y gestionara todas las comisiones a través de esta sociedad".
En las pruebas aportadas por La Opinión de Tenerife a la Fiscalía Anticorrupción, que a su vez las ha remitido al juzgado de Instrucción, es el recibo de una transferencia bancaria de un millón de pesetas del estudio de un arquitecto a Cram 4. Molina Luis afirmó bajo juramento ante el juez, y a pesar de que con ello se autoinculpaba de posibles hechos delictivos, que él mismo fue la persona que intermedió para pactar las comisiones que ese estudio de arquitectura tenía que pagar a su tío.
El motivo de esos pagos de comisiones era que Cram 4 "obligaba" o "dirigía" a todos los que quisiesen solicitar licencia en el Ayuntamiento de Arona a contratar a ese arquitecto.
Transferencias camufladas
A su vez, Proyecciones y Diseños Cram 4 y M&L Gestión Inmobiliaria (la sociedad de intermediación inmobiliaria creada por De Luis y de la que su hijo Alejandro Luis era administrador mancomunado junto con Molina Luis) se transferían dinero bajo la apariencia de préstamo, como puede observarse en la copia de abono reproducida arriba, por lo que una de las dos sociedades siempre mostraría un balance contable menos solvente, lo que podría haber permitido al aparejador camuflar parte de su enriquecimiento.
De Luis ha tenido que responder ante el juez de Instrucción 4 acerca de su vinculación con M&L, cuya sede social es propiedad del propio aparejador, quien la adquirió en 1987.
Fuente: La Opinión de Tenerife, 23 de enero de 2007
