Es posible que la alternativa política progresista de la que tanto se habla últimamente en Tenerife, al menos, hubiese estado llamada a estar liderada por lo que fueron en su día unas siglas respetadas y respetables como las del Partido Nacionalista Canario (PNC). Pero Juan Manuel García Ramos, al ponerse al frente de ese partido después de ser consejero de la CoCa en el Gobierno de Canarias, pareciera haber utilizado toda su inteligencia, que es muchísima, para cargarse definitivamente no sólo a ese partido -que eso no tiene importancia ninguna- sino toda una tradición del nacionalismo canario más genuino, valioso y casi hasta imprescindible.
Anda estos días don Juan Manuel llamando trásfugas, traidores y de todo a la multitud de personas que le acompañaban en la cartelería electoral del 2003 porque le han dejado solo al vender literalmente las siglas del PNC a la CoCa, referencia última de todos los males de Canarias en los mítines de don Juan Manuel hace menos de cuatro años, durante la campaña electoral.
Yo no sé lo que es un 'tránsfuga' a estas alturas ni me interesa lo más mínimo. Sí sé, porque es como hablamos por aquí, lo que es un 'vendido'. Y pedirle al grupo municipal del PNC en el Ayuntamiento de Santa Cruz -que como Dios les ha dado a entender han sido la única oposición de Zerolo en esta legislatura- que a mitad de camino abandonen esa tarea a cambio de un puestito en las listas electorales de de la CoCa, francamente, pareciera un poco excesivo. Justamente lo que ha pretendido don Juan Manuel y a lo que se han negado sus concejales, más que nada para poder seguir manteniéndole la mirada a alguno de los vecinos que en su día confiaron en ellos. Supongo.
Con la propuesta de don Juan Manuel, sin duda, estos concejales se hubiesen garantizado alguna tenencia de alcaldía después del 27 de mayo. Pero sobre todo se hubiesen librado de la campaña de despellejamiento a la que se están viendo sometidos estos días por mantener una postura más o menos coherente -los únicos en ese Ayuntamiento- con respecto a los berenjenales judiciales en los que se ha visto involucrado Zerolo. Todos a una -como hizo casi unánimemente la prensa de Tenerife a favor de la corrupción recientemente- contra ellos: Andrés Chaves, Juan Manuel García Ramos, Jorge Vargas (metiéndose hasta con el número de whiskis que se toma la gente, en referencia clara a una persona concreta), Ricardo Peytaví, El Día (al menos su editorialista habitual, que es más que probable que sea uno de los anteriores nombres)...
Sin ir más lejos José Manuel García Ramos babeaba este viernes en Radio Burgado dando la 'primicia' de que una supuesta resolución de organismo competente -que al final no era más que una comisión política- los iba a dejar sin grupo político, con lo que tenían que devolver las perras y poco menos que sus actas. Todo mentira, por supuesto, porque no sólo el secretario del Ayuntamiento, sino dos informes externos pedidos por Zerolo -y pagados por los vecinos de Santa Cruz- avalan la situación jurídica del grupo que han formado estos supuestos 'tránsfugas'.
Pero cuando uno -repasando la hemeroteca particular que tenemos por la entrada de 'corrupción política'-, ve los artículos de García Ramos no hace tantos años, denunciando una y otra vez cómo se confundían los intereses privados con la cosa pública desde la CoCa y le ve ahora no sólo con la CoCa, sino convertido -de la mano de Andrés Chaves- en el justiciero de todo el que se atreva a decir algo contra el imputado Zerolo (incluso hasta defendiendo a los alcaldes y consejeros del PePe que desfilan habitualmente ya por los juzgados), se hace una pregunta nada trascendental: ¿Quién coño es el tránsfuga?

¿Quién es el tránsfuga? El del centro, que se ha quedado sólo, o todos los
demás que se han mandado a mudar al menos respetando la misma línea
con la que se presentaron a las elecciones.