Yo les voy a decir una cosa, con toda sinceridad, uno no es que sea un tipo listo ni cosa que se le parezca, y la pata la metemos unas cuantas veces al día. Pero el pasado martes, cuando observábamos y fotografiábamos desde La Esperanza el espectacular mar de nubes que cubría Santa Cruz de Tenerife, que tenía su techo a la altura del Hospital Universitario, situación bastante poco frecuente y que se da en ocasiones como ésta, en la que la importante humedad ambiental se combina con tiempo Sur, sólo pensé en dos cosas.
La primera fue en la gozada que representaba aquel espectáculo que hacía mucho tiempo que no observaba. La segunda fue la de si a alguna mente privilegiada se le abría ocurrido limitar las emisiones de la Refinería de Cepsa dado que una inversión térmica tan potente a esa altura podía resultar verdaderamente criminal con toda esa contaminación acumulada ahí debajo.
Y eso pensé yo, que no tengo ni puta idea de nada y que lo poco que razono lo hago tirando del poquitito sentido común que a uno le queda. Pero cuando ya el miércoles el Diario de Avisos informó de que la cosa se había puesto fea y, más aún, cuando este viernes el mismo periódico -yo creo que nadie más ha hablado del asunto- ha vuelto a informar de que el martes el propio Servicio Canario de Salud -que nunca reconoce nada- informó un par de días después de que, efectivamente, la calidad del aire fue 'mala' (que a ver qué coño significa eso), necesariamente tiene uno que concluir en lo mismo de casi siempre, que no es otra cosa sino constatar que estamos en manos de unos irresponsables que, además, informan siempre tarde y muy mal.
Porque desde horas muy tempranas del martes, ya desde la madrugada, algún responsable público debió llamar a esa Refinería para decirles, sencillamente, que pararan todo hasta nueva orden. Nadie lo hizo y los tipos se fueron auto controlando como les pareció oportuno y, por suerte, la cosa no duró muchas horas. Pero lo que sí que han demostrado, ante un fenómeno tan evidente para cualquiera -otras veces las inversiones térmicas no se distinguen tan fácilmente- es que estos del petróleo hacen poco menos que lo que les da la gana y no sólo no los controlan adecuadamente sino que, lo que es peor, los ciudadanos nos enteramos de las cosas por el olor a azufre y la humareda. Y esto, verdaderamente, no parece ni sensato ni responsable. Entre otras cosas porque hay gente con patologías respiratorias graves a las que una situación de éstas le puede costar sencillamente la vida, además de envenenarnos a todo el resto.
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La calidad del aire en la ciudad fue "mala" el martes, según Sanidad
Diario de Avisos
Santa Cruz
La Consejería de Sanidad del Gobierno canario informó de que la calidad del aire en Santa Cruz fue "mala" el martes, último día del que ayer se ofrecían datos en el portal web del Servicio Canario de Salud (SCS). Esa jornada se registraron en varias estaciones medidoras concentraciones de partículas superiores a las habituales, según el SCS. Factores como la calima, la contaminación industrial y del tráfico, y las altas temperaturas son los responsables de esta situación. En la capital grancanaria se registró una calidad del aire "aceptable" durante el martes.
Fuente: Diario de Avisos, 16-02-07
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La contaminación industrial vuelve a la capital por el cambio de vientos
Diario de Avisos
Santa Cruz
Los vecinos de la capital volvieron a percibir ayer los típicos olores a la contaminación de la refinería, cuyos penachos de humo tomaron dirección a la ciudad, debido al cambio de dirección de los vientos, con respecto a la habitual del nordeste, que aleja las emisiones contaminantes hacia el mar. Aunque Cepsa toma medidas en estos casos para reducir las molestias a la población, lo cierto es que por momentos el olor a compuestos como el dióxido de azufre fue muy intenso, lo que, unido al calor reinante y la contaminación del tráfico, creó una atmósfera desagradable sobre la urbe.
Fuente: Diario de Avisos, 14-02-06