El agua fluorada provocaría cáncer
Laura Bravo
Hace sesenta años, las autoridades de Grand Rapids (Michigan) decidieron agregar flúor al agua potable como medida para mejorar la dentadura de la población. Hoy, más del 60 por ciento de las ciudades de los Estados Unidos tienen flúor agregado en el agua corriente, pero los científicos aún no se ponen de acuerdo sobre las secuelas que puede dejar este ingrediente en el organismo.
¿A qué viene tanta confusión?
Mientras que algunos sostienen que agregar flúor es insalubre porque puede provocar osteosarcoma, un extraño tipo de cáncer de huesos que afecta a unos 250 niños varones al año, otros afirman que es la mejor medida sanitaria que se pudo tomar en post de la salud dental de los ciudadanos. De hecho, el Center for Disease Control and Prevention (Centro de Control y Prevención de Enfermedades, CDC) considera que la fluoración es uno de los logros más importantes de la salud pública del siglo XX.
En septiembre de este año, más de 7 mil trabajadores de la Environmental Protection Agency (EPA, Agencia de Protección Medioambiental) enviaron una carta al administrador de EPA para que se retrasaran los programas de implementación de agua fluorada ante el riesgo osteosarcoma. Los expertos de EPA presionan contra el flúor desde 1990, pero organizaciones como el Nacional Cáncer Institute (Instituto Nacional del Cáncer) afirman que no existen pruebas de que su consumo sea cancerígeno.
La única certeza sobre el agua fluorada es que nunca, en estos sesenta años, se hizo un estudio que se diera por oficial y cierto. En 1990, el National Institute of Environmental Health Sciences (Instituto Nacional de Medio Ambiente y Ciencias de la Salud) informó que existía un alarmante aumento de casos de osteosarcoma entre ratas que durante dos años habían consumido altas dosis de flúor. Un año más tarde, el Public Health Service (Servicio Público de Salud) aseguró que no existían evidencias que ligaran la ingesta de flúor con el cáncer de huesos.
Hasta ahora no se ponen de acuerdo ni siquiera en los mismos equipos de trabajo. Chester Douglas, Jefe del Departamento de Salud Bucal de la Universidad de Harvard, concluyó después de siete años de estudio que no existían pruebas que relacionaran al flúor con el osteosarcoma. Pero su alumna de doctorado, Elise Bassin, afirmó en su tesis publicada en 2001 que los niños que consumen flúor corren mayor riesgo de desarrollar este cáncer. Ante esta confusión, los científicos de EPA recordaron en un comunicado que Douglas es el editor en jefe de un boletín editado por Colgate Palmolive, fabricante de una de las pastas de dientes fluoradas más populares de Estados Unidos.
Según el experto en medio ambiente Michael D. Shaw, columnista del Health News Digest, “es una locura pensar que existe una teoría conspirativa para envenenar a toda la población con flúor”. Además, recuerda Shaw, el agua en algunos sitios contiene naturalmente flúor, y existen pruebas fehacientes que demuestran que agregar este ingrediente mejora notablemente la salud bucal de la población. “Los resultados de estudios científicos serios son siempre los mismos: el único efecto adverso que puede provocar un alto contenido de flúor en el agua es manchas en los dientes. El efecto positivo es que reduce la cantidad de caries en niños entre un 20 por ciento y un 40 por ciento”.
Habrá que esperar a mediados de 2006, cuando la Academia de Ciencias de Estados Unidos entregue un reporte certero que dé respuesta a una discusión que nunca termina.
Los expertos, en veredas opuestas
La American Dental Association (ADA) lanzó un comunicado en el que advierte que la comunidad no puede alarmarse por una tesis doctoral que encima no ha sido publicada. Según la ADA, existen investigaciones publicadas que demuestran que no existe asociación entre niveles de flúor y cáncer de huesos.
El Center for Disease Control and Prevention (Centro de Control y Prevención de Enfermedades, CDC), por su parte, asegura que la fluoración del agua no ha dado más que resultados positivos.
“La fluoración del agua es una medida efectiva y segura para controlar y prevenir la caída de los dientes en personas de todos los grupos socioeconómicos”, asegura.
Lo desconcertante es que asociaciones como la Flouride Action Network (Cadena de Acción contra la Fluoración) y científicos como el sueco Arvid Carlsson, premio Nobel de medicina en el 2000, no opinan lo mismo.
“Yo recomendaría no confiar en la fluoración de agua”, declaró Carlsson. “Los efectos secundarios no pueden ser descartados”. En una entrevista reciente, el médico sueco aseguró que la fluoración es un método obsoleto. “Las naciones que aún están usando fluor en el agua deberían avergonzarse. Es anti-científico hacer esto”, declaró.
“La fluoración es un veneno corrosivo que producirá serios efectos secundarios a futuro”, afirmó Charles Gordon Heyd, ex presidente de la Asociación Americana de Medicina.
William Marcus, experto toxicólogo de la Agencia de Protección Medioambiental, dice que la EPA debe actuar de inmediato para proteger a los ciudadanos no sólo contra efectos como el cáncer, sino contra otras afecciones que puede acarrear el flúor como la artritis y las fracturas por debilitamiento óseo.
¿Cómo puedes prevenir?
Entonces ¿a quién creerle? ¿Hay que confiar en quienes dicen que el flúor es inocuo? ¿Qué hacer si queremos prevenir hasta que haya estudios determinantes y definitivos?
La Fluoride Action Network dice que es mejor tomar medidas que arriesgarse, y recomienda algunas sencillas acciones que pueden tranquilizar a los padres que no saben a ciencia cierta si el flúor es un veneno o no.
- Poner un filtro de agua en casa. Deben ser los que usan la tecnología llamada reverse-osmosis, ya que no todos retienen el flúor agregado al agua. El precio de uno de estos dispositivos oscila entre los 300 y los mil 500 dólares.
- Beber agua mineral. Casi todas las aguas minerales tienen diez veces menos flúor que la dosis que se agrega al agua corriente. Si alguien quiere consultar si la cantidad de flúor de una marca tiene riesgos potenciales para el organismo llamar al teléfono gratuito 802-355-0999.
- Adquirir un destilador de agua para instalarlo en casa. Estos aparatos remueven todo el flúor. Lo precios varían por tamaño, pero pueden conseguirse a partir de los 200 dólares.
- Minimizar el consumo de bebidas procesadas, como la soda o los jugos artificiales. Los concentrados suelen fabricarse con agua altamente fluorada.
- Intentar que los niños no coman pollo deshuesado, como por ejemplo los Chicken McNuggets, ya que contienen altas dosis de flúor.
Fuente: Cáncer. UNIVISION
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