Ya no es el más grande del mundo, porque le ha superado su hermano mayor, el modelo An-225, pero no deja de resultar impresionante ver operar a este viejo Antonov An-124 que le jueves pasado volvía a pasar por Tenerife Sur.
Hombre, yo sé que esto no es ni muy ecológico ni nada, pero al fin y al cabo resultaba espectacular ver cómo ese monstruo calentaba motores durante casi 5 minutos en cabecera de pista, levantando una polvareda que seguro hizo huir a los que estaban jugando a la pelotita en el Amarilla Golf, sin exagerar demasiado. Y algún amigo, que ha colaborado con nosotros en algunos artículos, como es el caso de Jorge, sabemos que disfrutará mucho de estas imágenes por su gran afición por todo lo que tiene que ver con el mundo de la aviación. Que todo no van a ser desgracias, pelotazos o cafradas de nuestros amigos, lo políticos.