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- 03 - 07 |
Que esto es una Isla de locos y que si nos pusieran techo seríamos lo más parecido a un manicomio yo creo que ya, por una razón o por otra, a muy poca gente se le escapa.
Y no me refiero a que el Presidente del Colegio de Médicos se haya mostrado favorable a la paralización de la Ley que pretendía limitar el consumo de alcohol en los jóvenes o a que el González Cejas diga que "Necesitamos gobernar, al menos, durante cuatro años más", sin explicar de una forma más o menos aproximada para qué. Aunque pareciera que, al menos, la candidata de la CoCa a la alcaldía de Granadilla sí que lo tiene más o menos claro: Corrupción urbanística. No es eso, que es sólo un síntoma más del berenjenal en el que estamos metidos, sino que nos referimos a la obsesión, nunca antes vista en la historia de nuestra jovencita Democracia, del principal grupo de comunicación de Tenerife por pedir el voto para la ATI o el caciquismo institucionalizado, que es lo mismo.
Si la ATI tuviese que pagar esta campañita que le está intentando hacer El Día desesperadamente, pidiendo el voto directamente cuando se supone que eso está prohibido hasta que la campaña sea declarada oficialmente, estaríamos hablando de muchísima, pero que muchísima pasta Y todo el mundo sabe que el grupo El Día, como cualquier otra empresa incluida la Promotora Punta Larga, no regala nada nadie y que simplemente está pagando deudas o haciendo inversión de futuro. Vamos, como cuando Plasencia se dedica a poner huevos en casi todas las cestas.
Y, cuidado con eso, uno respeta a tope la línea editorial o la política empresarial de cualquiera, al fin y al cabo casi todo en esta vida nuestra se resume en intereses crematísticos sin más. Otra cosa es que para defender eso, la talega, alguien se dedique a fomenta el odio entre canarios, trabajando indecentemente por la inviabilidad de esta tierra como proyecto común. Nuestra única esperanza de futuro, por otro lado, sobre estos peñascos en medio del Atlántico.
Eso es una indecencia por parte del individuo que tiene todas la medallas, todas las calles y los mayores honores institucionales ofrecidos a ninguna otra persona viva jamás. Incluso todos los grupos políticos del Cabildo -PSOE, CoCa y PePe-, no 'los más importantes' como dice hoy Andrés Chaves -en un nuevo acto de adulamiento a don José, al más puro estilo lewinskiano-, han pedido para este individuo nada menos que el Premio ¡Canarias! de Comunicación, ante lo que han reaccionado hasta los estudiantes de periodismo -que se la están jugando directamente-, por lo que el Chaves llega a descalificar hasta la propia Facultad donde no le han admitido como profesor.
Pero si yo fuera de la ATI, que de momento no lo soy, estaría muy atento a los posibles resultados de esta campañita 'gratuita' de El Día. No obstante éstos son los mismos que estuvieron 15 días convocando a una manifestación, también indecente, el pasado octubre y todavía no se les ha quitado el cabreo por el fracaso cosechado. Y no sólo eso, sino que ese discurso contra el canarión, al que pretenden responsabilizar -junto con el negro- de todos nuestros males, no se puede mantener indefinidamente por muchos resultados fantásticos que esa inmoral verborrea haya podido ofrecer en el pasado.
Pero eso es sólo una opinión de gente que de comunicación no sabe nada. Javier Abreu -supuestamente del PSOE- habla maravillas de El Día y llama a la Cadena Ser 'Radio ATI', ¡la de Polanco!, con lo que descifrar este galimatías mediático en el que hemos caído en esta tierra no deja de ser otro de esos laberintos mentales que sólo puede conducir a la esquizofrenia esa de la que todos, a este ritmo, estamos cada día más cerca. Eso en el supuesto caso de que no la estemos padeciendo ya no sé si con algo que nos puedan estar echando en el agua, junto con la sobredosis de flúor correspondiente.
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Votar por Tenerife, no por Las Palmas
QUE LAS INSTITUCIONES tinerfeñas, el Cabildo y la preciosa joya de dos diamantes que conforman Santa Cruz y La Laguna, no sean asaltadas y gobernadas por Las Palmas. Sería demencial.
Ahora que todo el mundo parece haberse convertido al insularismo -ahí tenemos a José Manuel Soria y Manuel Lobo presumiendo de ser más insularistas que nadie-, a la defensa de la isla desde dentro, estrategia que haciendo caso omiso a opiniones contrarias ha sostenido EL DÍA, pero, eso sí, siempre teniendo en cuenta a las otras islas, conviene llamar la atención sobre el peligro que corre Tenerife si permanece impasible ante la codicia canariona.
Hay que reconocer que en la tercera isla son unos expertos en la defensa de lo suyo, incluso con uñas y dientes, pero eso no les da derecho a apropiarse de lo ajeno, tal y como han hecho, hacen y pretenden hacer con lo que le pertenece a Tenerife. Es más, deben devolver todo aquello arrebatado a esta isla. Empezando por la capitalidad de Canarias, pues la división provincial es un bluff que no se sostiene. Canarias es una comunidad, con una sola capital y ésa es Tenerife. Lo demás son artimañas de Las Palmas, también la puesta en marcha de su universidad, para tratar de destacar dentro y en el exterior sobre el resto y, fundamentalmente, sobre Tenerife.
Canarias, insistimos, es un archipiélago y, como tal, fragmentado, pero tan pequeño en superficie que es suficiente que quede abarcado por una comunidad con una sola capital. A Tenerife le corresponde tomar la delantera en este asunto y, de forma especial, a los partidos insularistas, pues los de ámbito estatal, con mando en Las Palmas, intentarán fijar la capitalidad única en Canaria, la tercera isla. Un absurdo y un esperpento. En manos de los tinerfeños, de sus votos, está parar a los canariones.
Gobierne quien gobierne, Canarias no son Drag Queen con grandes bandas de misses con el nombre de Gran Canaria. Eso es lo que nos ha dejado la marca única turística, imagen que conviene borrar sin más dilación. Al igual que a los rateros se les termina pillando antes o después, a los canariones ya los hemos cogido.
Como Canaria no puede ser más de lo que es, porque es pequeña, la tercera en el conjunto del Archipiélago, no tiene recursos naturales y la envidia corroe a sus políticos y a ciertos sectores, han decidido apoderarse de las instituciones tinerfeñas sea como sea -vía votos o poniendo en marcha a la justicia, que no tiene culpa de los actos de los desquiciados-, para que Tenerife no crezca. Sólo en manos de los electores tinerfeños está parar a los canariones. Tenerife debe votar por Tenerife. En caso contrario, puede llevarse la sorpresa de que un día se despierte siendo un satélite de Canaria y con la capital única de Canarias en Las Palmas.
Fuente: Editorial El Día, 12-03-07

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15-01-07 Sobre el ataque de histeria de 'El Día'

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