No es sólo que a los vecinos de Nuevo Obrero, en Ofra, se tendrán que jugar la vida cada vez que crucen la avenida porque don Ricardo Patrick no ha dejado refugios para peatones, es que Melchior está montando un numerito para intentar hacer viable ese tranvía, a costa de las guaguas, de unas consecuencias imprevisibles.
Y es que, en el caso de Nuevo Obrero, o Príncipes de España para los pijos, el Cabildo no tuvo valor para arrancarle los laureles y trasplantarlos metro y medio más al centro, como estaba previsto -aunque nunca lo aclararon- ante la reacción del vecindario que disfrutaba de esa Avenida como uno de los pocos lugares medios verdes con los que cuentan viejos y jóvenes para dar un paseo. La alternativa fue dejar los laureles en su sitio -pese a que se han cargado definitivamente un buen número de ellos y al resto los han sometido a unas podas surrealistas, pese a lo cual no son compatibles con la presencia de catenarias porque las ramas impactarán sobre ellas a poco que sople un vientito de nada. Además de eso recortaron significativamente el ancho de las aceras laterales, quitando además dos líneas de aparcamientos, con lo que coches y guaguas pasan rozándole los tobillos a los peatones.
Pero el problema más grave no es ese. El asunto es que en todo el trayecto del tranvía existen refugios para peatones, de tal manera que cuando alguien va a cruzar una calle tenga donde guarecerse en el caso de que los coches te den paso y, al llegar al centro, te tropieces con un tranvía que viene. En todos sitios han hecho esto menos en esta avenida de Ofra. En este caso como venga un tranvía mientras vas cruzando te quedas con los pies metidos dentro de la carretera porque, de lo contrario, el invento del Melchior te levanta los pies de suelo.
Lo mismo que en Ofra, donde se han visto obligados a cometer semejante disparate que parece estudiado para matar gente, ocurre en muchas paradas donde han hecho lo mismo ante la falta de espacio. En el resto de trazado han dejado unas curvas peligrosísimas para los coches porque, por más que nos empeñemos, nuestra calles no son ni lo llanas ni lo anchas que las de Montpellier y, mientras el obispo -que ha entrado en la campaña electoral como un elefante en una cacharrería pidendo que le tiren abajo ele techo de la Catedral de La Laguna, que lleva ¡seis años cerrada!, mientras parece tener perras para hacer una nueva en Santa Cruz ante el generoso ofrecimiento de suelo por parte del dadivoso Zerolo- echaba el agua bendita a las cocheras de Taco, un tranvía en pruebas le embestía a un coche en una de las rotondas de Gracia, de las decenas de rotondas disparatadas que ha creado esta caprichosa infraestructura, auténticos pasos a nivel sin barrera de los que se intentan desechar en todo el mundo.
Pero si todo esto es grave, gravísimo desde nuestro punto de vista, lo peor del caso es que para hacer viable este proyecto el Melchior está planeando que si una persona quiere coger la guagua en la Finca de España para subir a La Laguna (tres o cuatro kilómetros) tenga que hacer un trasbordo al tranvía en Gracia. Y si la intención es llegar a la estación de guaguas para coger una conexión a Tejina, por ejemplo, el tipo tiene que bajarse del tranvía y coger otra guagua hasta la estación en la Trinidad. Y todo eso, independientemente de lo que supone en tiempo, incomodidad y demás, significa que tiene que hacer dos trasbordos más del único que hacía hasta ahora, con lo que eso costará, para cada viajero, dos eros y medio más de erario público. Y todo para que el tranvía parezca rentable, que nunca será más que una sangría insoportable para una tierra donde la guagua está total y absolutamente abandonada.
Y la política de trasbordos que pretende implantar esta manada de inútiles e irresponsables, y que nunca se atreverán a establecer antes de las elecciones aunque ya lo han dejado caer, significa simple y llanamente que será mucho más barato pagarles un taxi a tres o cuatro viajeros que ponerlos a hacer trasbordos que no se pagan directamente del bono, sino de los impuestos de todos que al final, y por muchas vueltas que le demos al asunto, viene a representar exactamente lo mismo. Y, por supuesto, las políticas de abaratamiento o, incluso, de gratuidad del servicio público de guaguas se irán directamente a la mierda porque eso no hay forma de hacerlo soportable por muchos pozos de petróleo que encontremos por ahí, cosa bastante improbable también, por cierto.

Todo el mundo trancado, incluidas las guaguas -enemigo a desterrar-,
para que el caprichito
del Melchior circule
La señora huye de los coches mientras el señor la espera sobre la
vía del tranvía. Claro que, como además de coches venga el
tranvía lo tiene bastante jodido.
Un escándalo

En muchas paradas pasa exactamente lo mismo
Refugios para peatones, resueltos con una dispartada curva a la vía
en la zona de Guajara.
La zona de Ofra más transitada por personas mayores porque en
realidad tampoco tienen otra cosa


Así fue como comenzaron, quitándole un metro a las aceras de los
laterales

Obsérvese cómo el bordillo está completamente destrozado por
los coches que se suben arriba.

Así es como se veía Nuevo Obrero en lo que vendió el Cabildo,
Una cosa de ensueño si la Avenida tuviera veinte metros más de
ancho, pero lamentablemente no es así. Por no haber no
hay ni postes para catenarias, que según la simulación se sujetan
discretamente de las farolas, que hay que ser golfos.

Mientras el Obispo echaba el agua bendita a las cocheras un coche
se la pegaba en Gracia, no de Dios, por lo visto.


Metropolitano reconoce dos incidentes de este tipo en el tiempo
que llevan de pruebas con unas cuantas unidades. Lo que dice
la gente por ahí no es eso, sino unos cuantos más. De todas formas
de momento van muy despacio, con cuidado, sin la presión de los viajeros,
pero la realidad es que, con tanto cruce, en el tranvía no existe la
posibilidad de dar un volantazo, como en las guaguas. Y los volantazos,
pregúntese a cualquier conductor de guaguas, salvan muchas vidas a lo
largo del año. Muchas más que el frenazo, que es lo único que puede
hacer el tranvía malamente.

Y es que, mientras reportajes pagados en todas las televisiones
-con nuestro dinero-, nos quieren hacer
creer que nuestras calles son las de Montpellier, que manda huevos
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19-03-07 Melchior pide ahora dinero para guaguas a los pobres