¡Eh! mucho ojito con el título, para nosotros la madre de don Wladimiro es tan sagrada como la propia nuestra, cuidadito con eso, es simple y llanamente la forma de hablar que tenemos por aquí, ni más ni menos, y para nada se refiere nunca a las madres propiamente dichas de nadie, ni de los que tienen la suerte de disfrutarlas ni de los que las hemos perdido lamentablemente.
Pero cuando determinados individuos dicen o hace cosas que atentan contra los más elementales principios de la prudencia, o del respeto al prójimo, el vocabulario -al menos para los torpes como nosotros- se nos queda extremadamente cortito y tenemos que recurrir a estas cosas que, por otro lado, no tienen la más mínima mal intención contra nadie, máxime cuando lo que contamos aquí desde hace mucho tiempo es total y absolutamente censurado por los medios de comunicación 'serios' y ya hasta por algunos no tan 'serios', lo que en un momento dado llega uno hasta agradecer porque nos hace sentir un poco más libres a estas alturas de la película.
Porque Wladimiro se ha pegado un golpe hoy, en su habitual homilía dominical en El Día, que nos ha dejado secos. Porque el tipo se ha pegado un artículo de puta madre -y jode con la madre- que compartimos y suscribimos en un 99,9%, sin duda. Pero la puta décima esa, mediante la que responsabiliza a un grupo de familias de haberse quedado atascadas en la nieve el pasado domingo en El Teide, es de una golfería tal -viniendo del responsable del famoso 'Plan Nevadas' del Cabildo, que echa por tierra no sólo la argumentación completa de su artículo, sino que le sitúa, una vez más, en el terreno de la caradura y desvergüenza política más descarada.
Porque el pasado domingo no sólo no había 'Plan Nevadas', pese a que la gente subió en masa a ver la poca nieve que quedaba, sino que no pasó una desgracia, de consecuencias imprevisibles, porque comenzó a nevar tarde, cuando la gente en su mayoría se había mandado a mudar sencillamente porque oscurecía, no por otra cosa. Porque avisos no hubo de ningún tipo, y alguien que estuviera pendiente de alertarles, ante un imprevisto, mucho menos.
Pero es que estos jodidos políticos que sufrimos y padecemos ya no es que escurran el bulto cuando alguien intenta responsabilizarlos de algo. No, ahora es que, sin que nadie les encañone, los tipos lanzan mierda a todo el mundo por lo que pueda pasar, o por entretenimiento, simplemente.
Porque estimado don Wladimiro, a quien tanto queremos, su Gobierno de Usted, el de la CoCa, el que llama 'fenómeno adverso' a un chubasco, fue el que suspendió las clases el lunes por la tarde horas después de que hubiera pasado la tormenta como para justificar no se sabe el qué. Y su Presidente de Usted, Ricardo Melchior, es el mismo que estaba intentando coger un avión en Los Rodeos hacia Madrid en la tarde noche del 28 de noviembre de 2005, cuando la cola de una tormenta tropical hacia horas que había pasado por El Hierro, tocado de refilón a La Palma y se dirigía inexorablemente hacia Tenerife, la Isla que inexplicablemente supuestamente gobiernan. Y aquí, o nos dejamos de tanta majadería y de culpar siempre al ciudadano estúpido, que siempre está donde no debía estar, o un día podría ocurrir algo verdaderamente importante que nos ocasione algo más que un susto. ¿O es que el presidente del Cabildo debía estar intentando coger ese avión en ese momento extremadamente crítico y perfectamente previsible?
Era domingo, en domingo -cuando hay un fisco de nieve- la gente va para arriba y ninguna de las señales de aviso -de cortes, de obligación de cadenas, de peligro ni de nada- que ha instalado Wladimiro a los bordes de esas carreteras estaba colocada. Nada, ni avisos en carreteras, ni alertas, ni notas de prensa, ni el Pepe Moreno, ni señales de humo... nada, sencillamente nada. Y Wladimiro, ya que el hombre -como el resto de los 'responsables'- estaba a sus cosas ese domingo, francamente, pareciera más razonable que se estuviera callado la boquita y que fuera, como deberíamos ir todos, caminando a encenderle un vela a la Virgen de Candelaria, por lo que podía haber pasado y que otra vez, por la Providencia Divina, no pasó. A Dios Gracias, amén.
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Fenómeno meteorológico ¿adverso?
El lenguaje como vehículo de comunicación, cargado de contenido, o el lenguaje devaluado, hueco y lleno de adjetivos vacíos ante la pérdida de contenido de la palabra. ¿Estamos empleando el término "adverso" de forma adecuada cuando hablamos del tiempo atmosférico en Canarias? Veamos algunos datos: desde finales de enero hasta el día 14 de marzo no llovió en Canarias. Los cultivos de secano y la vegetación sufrían una sequía prolongada en pleno invierno; se perdieron numerosas cosechas de papas, incluso en las medianías húmedas de Los Realejos y San Juan de la Rambla; una semana antes, el domingo 11 de marzo, tuvimos que correr a apagar un incendio en los altos de Los Realejos, que no pudo ser extinguido totalmente hasta el día siguiente. En este contexto, el del invierno más seco de los últimos años, se anuncian lluvias para el día 14 bajo la denominación de "fenómeno meteorológico adverso". ¿Adverso? ¿Para quién?
Se declara una situación de alerta "naranja" porque llueve en invierno. Nuestro servicio meteorológico parece que sólo está pendiente de la playa y del turismo soleado. Por supuesto, nos parece necesario que se advierta a las personas que recorren la isla de los puntos de mayor riesgo, por desprendimientos, barrancos, acantilados, etc., de que deben tomar precauciones. Hay que decir bien claro que no es razonable que desde el martes 13, durante una semana, estemos todos los días inmersos en un "fenómeno meteorológico adverso", con excepción del jueves 15 que tuvimos siroco, es decir, tiempo sur con calima que -según parece- equivale a buen tiempo, tiempo de playa.
Esta semana pasada hemos sido "bendecidos" con las lluvias más importantes del invierno en toda la vertiente norte de Tenerife y las terceras en la ladera sur, comparables a las del primero de noviembre y el 26 de enero, con precipitaciones próximas a los 60 litros/m2 (Archifrías, Cho Blas, Chajaña, Majada del Río, etc.)
En el Norte, en algunos puntos, las lluvias de esta semana han superado a las caídas en todo el resto del invierno, cubriendo un importante déficit hídrico. Mientras padecimos la sequía tuvimos que regar las nuevas plantaciones de la reforestación en los altos del Valle de La Orotava o en El Rosario. En este marco de relaciones de la naturaleza y, en particular, del agua como fuente de vida para las plantas y, como recurso básico, para cubrir las necesidades de la población, hemos tenido la gran fortuna de atravesar una última semana cargada de agua y esperanza para la vida natural y, por supuesto, para la economía rural.
Por lo tanto, señores meteorólogos y responsables de protección civil, les pido que tengan la bondad de modificar su vocabulario o, al menos, adaptarla a la tierra sobre la que teorizan. Nada de adversidades ni de desgracias. Los rescates en el Teide o en el Barranco de Masca eran personas que estaban en lugares inadecuados con las condiciones de tiempo anunciadas. Los cierres de colegios y otras instalaciones entran en el capítulo de inconvenientes de una sociedad urbana que despliega miles de kilómetros de vías de comunicación ignorando la Geografía, con unos modos y pretensiones que se alejan cada día más del medio natural, aquí o en Nueva Orleáns, Katrinas, Deltas y 31 de marzo, se carece de medios para anunciar lo que ocurre en cada Km2 de suelo y los litros que caen cada hora.
Hemos de ser muy prudentes en las instalaciones e infraestructuras en las proximidades de los cauces públicos, cuidando su mantenimiento. No podemos pedir que "papá administración" nos diga si sacamos el paraguas por la mañana. La lluvia, el viento y el siroco actúan sin permiso de los humanos, con o sin cambios climáticos, con síndromes del 31 de marzo o del Delta, con comportamientos diferentes entre dos puntos situados al canto de un gallo. Esa es la naturaleza, no le podemos poner puertas ni horarios de aperturas. Esperamos que en Canarias sigamos llamando buen tiempo a los días de lluvia, y que el refrán de una lluvia en marzo y otra en abril se cumpla también este año.
La sequía ha sido siempre una adversidad en la vida de los canarios. La lluvia ha constituido una necesidad y una demanda ansiosa de los pobladores del archipiélago, desde los guanches hasta la Virgen de los Reyes, en la Dehesa del Hierro. La fiebre de las playas y las desaladoras no son razones de peso para desplazar a la lluvia a un apartado negativo, asociado a la inseguridad y a la incomodidad. No puede esperarse que el tiempo funcione con un mando a distancia, a la carta: lluvia en la higuera y sol en la era.
* Consejero del Área de Medio Ambiente y Paisaje del Cabildo Insular de Tenerife y supuesto responsable del 'Plan Nevadas' del Cabildo.


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