El 28 de junio de 2004 ocurría un hecho en Tenerife, sin precedentes en la Europa 'civilizada', que vino a representar un aldabonazo en las conciencias de mucha gente que, entre otras cosas, propició una inmediata respuesta social con la constitución de lo que se daría en llamar Asamblea por Tenerife, apenas tres semanas después. En realidad no fue nada novedoso, ni de lo que todo el mundo no fuera perfectamente consciente en aquel momento, se trataba simplemente de que la connivencia político-empresarial en favor de interés de unos cuantos, y contra el interés general, había sido escenificada públicamente y un grupo de empresarios, más bien especuladores, se plantaban delante de los políticos, a los que financian, para establecer como prioridades para esta Isla lo que sólo eran sus intereses empresariales más o menos confesables.
Dos caciques presidieron aquel acto -uno de ellos imputado en el pelotazo de Las Teresitas porque, siendo miembro del Consejo de Administración de Caja Canarias colocó a un testaferro al frente de una empresa sin registrar para votar a favor de la concesión de un crédito de 5.000 millones de pesetas (VER QUERELLA)-. Toda, o casi toda la manada de golfos que se han apoltronado en la política para medrar a favor de tanto especulador -que en realidad tampoco son tantos-, estaba sentada allí, obedientes a la llamada de los amos que, sin presentarse a las elecciones, deciden sobre todas las cosas porque manejan la pasta que, mayoritariamente, procede de los impuestos no pagados de la RIC, mecanismo que sólo ha propiciado más especulación, más piche, más coches de lujo y la muerte paulatina, pero inexorable, de todo lo público: Sanidad, Educación, transporte colectivo...
Aquello, lo del 28 J DEL 2004, no fue más que un acto de descaro, una indecencia de quienes se consideran -y seguramente están- por encima del bien y del mal ya en esta maltrecha democracia nuestra. Sin embargo no se trata más que de una de las patas de las que cojea gravemente este sistema supuestamente participativo, aunque sólo sea cada cuatro años. Otro déficit democrático gravísimo, sin embargo, tiene que ver con el control político sobre colectivos sociales de diferente tipo, entre ellos las muchas veces mal llamadas 'asociaciones de vecinos' que, supuestamente, juegan un papel clave a la hora de encauzar las diferentes demandas populares al margen del juego partidista.
Y al igual que aquel desgraciado 28-J supuso un aldabonazo en muchas conciencias, para algunos -pocos de momento- también ha supuesto un tremendo aldabonazo el ver la escenificación pública, este pasado sábado, del control político que se ejerce sobre el movimiento vecinal paseándose por las calles de Santa Cruz con motivo de la manifestación por la sanidad pública. Nada menos que el concejal de Hacienda, Economía y Suministros de Guía de Isora, Antonio Álvarez, presidía la pancarta de una supuesta Federación de Asociaciones de Vecinos con camiseta, gorra y banderín del PSOE, al igual que todos los que acompañaban esa pancarta que, además del logo de la supuesta Federación, lucía un magnífico escudo del Ayuntamiento.
Y nosotros no es, no se vaya nadie a creer, que nos hayamos terminado de caer de ninguna higuera de momento, ni que no sepamos que esto es práctica habitual en ayuntamientos de cualquier signo político -el chofer de Ana Oramas es el presidente de una asociación vecinal, de 'confianza' y Zerolo los mete de 'asesores' a sueldo directamente-. Lo que ocurre es que jamás, acaso por viajar poco, habíamos tenido la oportunidad de observar semejante muestra pública de desvergüenza en lo que al control del movimiento vecinal se refiere. Y como el que no sabe pregunta, efectivamente hemos estado averiguando sobre qué coño es lo que está pasando con el control vecinal en esos ayuntamientos 'progresistas' del Sur y los datos, para municipios de la importancia de Adeje, Granadilla o Guía de Isora son verdaderamente escandalosos. Y es que han escachado como a cucarachas a todas las voces críticas para construirse un chiringuito a su gusto, salvo raras y honrosas excepciones que aun resisten,
Hace diez años que las asociaciones de vecinos de Guía de Isora no convocan una asamblea, no hace falta. Unos dirigentes puestos allí por el PSOE, algunos de ellos concejales del Ayuntamiento, deciden, actúan y se manifiestan en nombre de todos y punto pelota. Los cabecillas de estas formaciones vecinales, obtienen buenos resultados del PSOE, pues el propio presidente de la FAVI, ha ido en las listas electorales de este partido en el municipio. Otros presidentes y presidentas, siendo miembros de la ejecutiva del comité local del PSOE en Guía de Isora, han colocado a familiares en la nómina municipal, otros entran a formar parte de las juntas directivas de las asociaciones vecinales, siendo concejales del grupo de gobierno, como Federico Afonso, en la de Chío, Francisco Herrera en la de Alcalá, Raúl Torres en la de Tejina, etc. Y, si por el contrario existe una asociación no sumisa, la desahucian como ha sido el caso de la de Playa San Juan, y en el caso de la aparición de algún colectivo por el municipio, como el caso de Tagoror Achinech, los denominan 'chiítas fundamentalistas', por manifestarse en contra de las turbinas, acusándoles de oscuras intención es derrocar al alcalde y no la lucha por las turbinas, insultando a los miembros del colectivo como extorsionadores y, es que esta gente para gobernar tienen que tener todo dominado. De lo contrario, cuando alguien tose, se asustan y empiezan a utilizar métodos que todos creíamos olvidados y enterrados.
Claro, con estos métodos, nos dirán ustedes cómo se va a oír una voz por encima de la otra en el desastre que supone, por ejemplo, el anillo insular que se lleva por delante centenares de propiedades, viviendas y demás por estos municipios socialistas cuyos alcaldes están calientes porque quieren cuatro carriles cuando, de momento, sólo les van a poner dos.
Y uno no sabe si lo más grave de esta historia, verdaderamente dantesca, es el que exista este control, que se escenifique públicamente o que esto lo hagan gobiernos con la vitola de 'progresistas' cuando, por su modo de proceder, parecieran modos de gobierno más propios de dictadorzuelos que todos reconocemos en algunas repúblicas bananeras. Y es que sin la confianza necesaria en las instituciones -véase los resultados de las tres comisiones parlamentarias que hemos pagado durante esta legislatura- y con el conocimiento certero de que unos golfos se están cargando el movimiento vecinal -los convocantes de la manifestación xenófoba de octubre decían que contaban con el respaldo de ¡700 asociaciones vecinales!- lo que nos queda de esta Democracia, por la que tanta gente dio su vida, no es más que la ilusión por algo que pudo haber sido pero que, lamentablemente, no tiene visos de llegar a ser en un futuro más o menos inmediato. Y cada día que pasa peor, si a toda esta porquería le unimos el control sobre otro pilar básico, la prensa, y los derroteros por lo que camina la Justicia -que esa es otra peor todavía- el futuro se presenta no especialmente motivante que digamos.






Antonio V. Álvarez Rivero, concejal de Hacienda, Economía y Suministros del Ayuntamiento de Guía de Isora


Altos cargos del PSOE tras las banderas de Democracia Nacional,
te cagas!!!
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