Bahrain es una isla, o un trozo de desierto, a la entrada del Golfo Pérsico que tiene una superficie similar a la isla de La Palma. Su población es unas seis o siete veces la de La Palma y produce varios millones de toneladas de petróleo anualmente. Acaso por eso es de prever que cuando el petróleo se inaccesible para la mayor parte de la humanidad, acaso en esta pequeña Isla algún loco se pueda permitir el lujo de seguir organizando carreras de Fórmula I por capricho.
Es por eso que acaso sea ésta una de las pequeñas islas del mundo en las que algún chiflado, por puro capricho, se ha permitido el lujo de hacerse un circuito de Fórmula I. Pero más allá de capricho, evidentemente, está claro que ellos promocionan y patrocinan su principal industria: El petróleo.
A nadie más en una isla, de momento, se le ha ocurrido semejante disparate. Y en las regiones continentales estos circuitos habitualmente van asociados a potentes industrias automovilísticas, que producen innovación y desarrollo, crean empleo y sostienen las economías locales.
Y no es que en Tenerife, qué va, ningún empresario del automóvil haya decidido ocupar más de un millón de metros cuadrados para sus capricho trasnochado, cuando necesariamente cada día iremos hacia coches menos potentes, con menor consumo y menor velocidad por muchos Fernando's Alonso's que nos queramos imaginar. No, aquí la cosa fue más sencilla. Simplemente un empresario del automóvil -un vendedor de coches, vamos- se metió en política y la abandonó nada más conseguir desde el Cabildo su único objetivo estratégico para esta Isla: Un circuito de Fórmula I.
Eso sí, el Cabildo y en definitiva todos nosotros somos los que pagamos todas las facturas. Unos cuantos miles de millones de las añoradas pesetas y acaso la única zona más o menos sin urbanizar que queda en todo ese Sur. En Granadilla para más señas, donde el alcalde sociolisto recibe con los brazos abiertos todo lo que signifique piche, asfalto y movidas a lo grande.
El automóvil y la velocidad significa esencialmente insostenibilidad. Que las multinacionales del petróleo o las administraciones que, como las de Bahrain, patrocinen todo esto es normal. Que lo haga unas isla como Tenerife, que no fabrica coches ni produce medio litro de petróleo que no sea importado, es sencillamente otra imbecilidad populista que, por el momento, no se le ha ocurrido a pirado alguno en espacios limitados donde el principal valor a proteger es el paisaje y la calidad de vida que pasa esencialmente por menos coches y más trasporte público de calidad.
Y nosotros no somos ni la voz del pueblo, ni somos depositarios de la verdad, ni estamos iluminados por un rayo divino, más bien al contrario. Simplemente opinamos de las cosas que pasan y que pagamos religiosamente como todos los demás.
El nuevo trazado del circuito de velocidad de Tenerife aspira a la
Fórmula I
Todos los detalles del Circuito de Tenerife


Isla de Bahrain, a la entrada del Golfo Pérsico. Puro desierto
y petróleo en cantidades industriales. Igualito que nosotros.
15-10-06 Medio Ambiente se 'despacha' un circuito de Fórmula I en Granadilla con 7 'condicionantes ambientales'

