Foro contra la Incineración
Tenerife
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'Siempre' es mucho tiempo

13 - 05 - 07

El obispo dice que los políticos son gente honrada y yo no digo que no, aunque conozco pocos y, mucho menos, sentados por ahí en instituciones. Alguno ha querido dar muestras de honradez y ha terminado crucificado por sus compañeros de partido e, incluso, por la televisión del Obispado que lo censura mientras le da cancha libre al constructor con el que se buscó la ruina por denunciar presuntas irregularidad.

Y no es que el Obispo, para qué les voy a engañar, sea santo de mi devoción. Siempre le veo por ahí abrazado con el Melchior, el Adán Martín, la Oramas, el Cobiella, el Ambrosio Jiménez y jamás, hasta ahora, he visto que le diga al chofer que pare un momento para saludar a los sin techo que viven bajo el puente de la Piscina Municipal u otros. Que tampoco es que yo pretenda decirle a señor Obispo lo que tiene que hacer o con quién le conviene relacionarse, ¡líbreme Dios!, pero tampoco les voy a negar que el asuntito me da mala espinita.

Y si los políticos son honrados -o no- deberán decirlo, en muchos casos y por más que se empeñe el Obispo, los tribunales y las actitudes que los ciudadanos podemos observarles cada día, pese a los medios de comunicación. Incluso el apego al poder podría ser un síntoma, como ocurre en la mayoría de los países que tienden a la civilización y a la Democracia.

Todos los 31 alcaldes de Tenerife quieren repetir -menos Paulino porque no le quedó otro remedio- y algunos llevan en los puestos desde la época del Generalísimo. Y no se sabe si es el miedo, el clientelismo, si se creen imprescindibles o qué, pero el caso es que ninguno quiere moverse. El único que le había confesado a sus mejores amigos que se iba era el Zerolo, a un asunto de negocios inmobiliarios en América Latina (que Dios los coja confesados, por cierto), pero tuvo que desistir porque quiere utilizar la alcaldía como parapeto para defenderse de la querellas que le han caído arriba.

Pero seguramente el caso más paradigmático sea el de Domingo Calzadilla, el de Arafo, que no sólo lleva en la alcaldía toda la vida sino que, según su cartelería, amenaza con seguirlo siendo 'siempre'. Y es que Calzadilla es un fenómeno. Hace unos años visitaban el Ayuntamiento unos estudiantes de la Universidad de La Laguna y uno de ellos, ingenuamente, le preguntó a algún concejal si en el municipio existían asociaciones de vecinos. El concejal se extrañó por la pregunta, miró a Calzadilla y le preguntó: 'Don Domingo, ¿nosotros tenemos asociaciones de vecinos?' Calzadilla lo miró seriamente y le contestó: '¿Asociaciones de vecinos? Ni Dios lo quiera muchacho, ni Dios lo quiera.'

Claro que, en esos tiempos, acaso no se había descubierto que la manipulación y el control del movimiento vecinal es el mejor invento para el control político, y supongo que don Domingo lo habrá puesto en práctica también. No obstante acaso pareciera algo pretencioso, por razones estrictamente biológicas, la intención de Calzadilla de ser alcalde para 'siempre', como la canción. Un poco pretencioso parece aunque acaso el Obispo le pueda echar una mano en eso también, que nunca se sabe.