Foro contra la Incineración

Tenerife
                           
El victimismo de Ana Oramas
                           
16 - 05 - 07

 

José M. Castellano

Ana Oramas llegaba a la Alcaldía lagunera tras aquel imperdonable error de cálculo “psico-emocional” causado por Santiago Pérez hace ocho años al desplegar una estrategia contundente contra una mujer cuya única habilidad fue la de rentabilizar su aparente fragilidad, que posicionó al electorado a su favor por un mero sentimiento de lastima. Si en aquella ocasión Santiago Pérez hubiese tenido a un hombre como contrincante o ambos fueran del mismo género, desde luego, que habría alcanzado con todo mérito una amplísima mayoría absoluta que La Laguna se merecía. Y es que en Tenerife la política tiene caminos inescrutables.
 
Ahora, ocho años después, Ana Oramas cambia de táctica y sigue los pasos o mejor dicho las sombras de su compi pandillero, Miguel Zerolo, quien desde muy joven asimiló aquella esencial doctrinal del caudillísimo Francisco Franco de “haga Ud. lo mismo que yo, no se meta nunca en política” para versionarlo en una negativa a participar en debates. Y es que Zerolo no está por perder “su” tiempo con los otros candidatos, ya que nació pá goberná la cocapitalidad de Canarias. Un gesto y toda una actitud que sólo encuentra eco en aquellos que desprecian e insultan a la ciudadanía y en los que se burlan de la democracia.
 
Los componentes socioideológicos utilizados por la candidata Ana Oramas -con los que pretende abducir a los laguneros para permanecer otros cuatro años más, y serían doce, al frente del consistorio de la plaza de Abajo- se sustentan en rehuir los debates electorales, en regular las reuniones de los partidos políticos en los centros ciudadanos, en viajes en un tranvía en pruebas, en minicruceros a La Gomera por 10 euros, además, de sus inauguraciones electoralistas, de su remarcado carácter victimista y, sobre todo, de mucho, mucho juego sucio.
 
Si la sociedad lagunera, después de estos ocho años de gestión de Ana Oramas, se conforma con tres calles peatonizadas, algunas fachadas pintadas o la realización de determinadas obras con financiación europea, entonces, la dirección General de Farmacia debería analizar la composición química de esa “mortadela ática” que produce efectos que adormece la conciencia ciudadana, que digiere actitudes arrogantes y prepotentes desde el Consistorio y que anestesia la realidad social del municipio con muchos barrios en lucha por la defensa de su territorio, contra la especulación y la corrupción, con una Catedral por los suelos, con un Teatro Leal clausurado eternamente, con un Obispado apuntalado y con el fusilamiento indiscriminado de los componentes de la Banda municipal de Música y con la fiel idea de extinguir definitivamente al municipio lagunero a través de la fusión con Santa Cruz que tanto defiende Ana Oramas.

El miedo a perder de la candidata Oramas se manifiesta en esos monólogos huecos, en sus argumentos insostenibles, en una sobrevaloración de su gestión tan maquillada y trucada como su propio cartel electoral y en una exaltación de su victimismo a través de una conspiración tripartita entre el PSOE, PP y CCN, que según ella, tiene como finalidad desbancarla de la Alcaldía. En fin, una candidata sufridora que recientemente se atrevía a poner su mano en el fuego por Miguel Zerolo en relación con el asunto de Las Teresitas. Pues, ya veremos, doña Ana.

Publicado por La Opinión de Tenerife, 15-05-07

 
                           
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