Pienso verdaderamente que la rentabilidad electoral que pueda sacar Wladimiro, y él lo sabe, de su artículo de este domingo sobre el Plan Territorial Especial de Ordenación de los Residuos, es bastante escasa. Pero eso es así no por la importancia que tenga o deje de tener el proyecto, que compartimos con puntos y comas la trascendencia que le da al asunto el Consejero, sino porque en esta Isla -y seguramente gracias a la política de comunicación del Cabildo en esta materia desde hace 20 años- el problema de los residuos le importa a todo el mundo una puta mierda.
Bueno, a todo el mundo no, en Arico puede que existan unas 2.000 personas que tienen perfectamente claro que esto es una cuestión de primera magnitud.
Y es que mire usted, don Wladimiro, para bien o para mal en esta Isla ya hace unos años que lo único que es noticia es todo aquello que tiene que ver con el piche y con el cemento. O las desgracias o tragedias humanas, como la del caso de una niña que lleva meses ocupando las primeras páginas de los periódicos, sin que nadie ofrezca otra cosa que el simple relato sensacionalista de lo que no es más que un ejemplo dramático de los centenares de tragedias que, en materia de menores, estamos sufriendo en este tierra.
Pero esto es lo que hay, y mientras la prensa encabezaba unos días antes con un disparatado proyecto, aprobado por los trillizos del Cabildo, de un ¡tren de alta velocidad al Sur!, el PTEOR, acaso el proyecto de planificación más serio, de más trascendencia y más trabajado de los que haya hecho ese Cabildo nunca; ha pasado prácticamente de puntillas por un pleno que, en este asunto, resultó verdaderamente patético. Aunque hay quien dice que siempre esos plenos son igual de patéticos.
Este Plan, si políticamente importara algo a alguien -cosa que no está nada clara- no sólo podría organizar de manera sensata uno de los problemas ambientales más graves a los que se enfrenta Tenerife, sino que, en términos económicos y sociales, podría ser fuente de generación de empleo, de recuperación de suelos degradados, de potenciación de una agricultura verdaderamente sostenible, de recuperación de materias primas -de las que carecemos- para procesos industriales, de recuperación de paisaje, de ordenación de todo lo que tiene que ver con el gravísimo asunto del tratamiento de áridos... lo que podría volver a esta Isla del revés. Para bien, por supuesto.
Y yo creo, lo digo honestamente, que la parte verdaderamente positiva del Plan, de la otra hablaremos después, ha sido posible gracias a que por primera vez -y desde que uno alcanza a recordar- el Cabildo ha admitido un proceso de debate que, porqué no decirlo, en ocasiones ha sido verdaderamente duro y hasta crispado. Y eso nunca es malo, por mucho que algunos pretendan imponer el pensamiento único o censurar cualquier planteamiento crítico ante los grandes proyectos que determinarán el futuro de esta tierra.
Pero acaso Wladimiro ha olvidado un aspecto importante en su artículo, que no es otro que el de llamar a toda la sociedad de Tenerife a un último proceso participativo importante, que no es otro que el periodo de información pública que se abrirá una vez se haga público el proyecto. Y es ese proceso participativo la última oportunidad que tenemos no sólo para conseguir el consenso deseable -y desde nuestro punto de vista necesario- para sacar adelante un plan de esa envergadura e importancia estratégica, sino para que, de manera definitiva, tanto los poderes públicos como los medios de comunicación -fundamentales en un asunto como éste- le den la verdadera trascendencia e importancia al tema.
Y si no fuera porque mantienen la incineración, que no es otra cosa que la renuncia expresa a un modelo verdaderamente sostenible, y porque consideramos necesario implementar algunos aspectos del modelo descentralizado, principalmente en lo que tiene que ver con el tratamiento de la materia orgánica recogida selectivamente, ¡para nuestros suelos, para la salud de nuestra agricultura y la nuestra propia, para la vida!, el proyecto contaría con nuestro incondicional apoyo. Lo cual, por otro lado, no deja de tener más trascendencia de la que tiene. Seguramente ninguna.
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Plan Territorial Especial de Ordenación de Residuos de Tenerife
Wladimiro Rodríguez Brito *
EL VIERNES, 11 de mayo, el pleno del Cabildo Insular de Tenerife aprobó el Plan Territorial Especial de Ordenación de los Residuos de Tenerife (PTEOR), que pretende articular las medidas futuras de la gestión insular de los residuos en función de las características y necesidades de Tenerife. Se trata, aunque haya pasado desapercibido para mucha gente a pie de calle, de una aprobación histórica y que condicionará una parte importante de la vida doméstica de los ciudadanos las próximas décadas, en un tema tan crucial para nuestra sociedad como los residuos urbanos. A lo largo de todo el desarrollo del Plan, desde febrero de 2006, no hemos parado de buscar la máxima participación ciudadana posible y del resto de administraciones locales, más de 30 reuniones y continuas visitas al Complejo Ambiental. De esta manera, creemos poder afirmar que hemos alcanzado un nivel de consenso político y social sin parangón en la historia reciente de la Administración canaria.
Por todo ello, y por la trascendencia del tema, se ha tratado sin lugar a dudas de uno de los principales logros de la legislatura que se encuentra a punto de terminar. Su proceso de creación ha sido largo y muy duro, ha requerido de un compromiso político y técnico nada fácil de asumir en los tiempos que corren. Como hemos dicho, la primera prioridad en la elaboración de este documento crucial fue lograr la mayor información, participación y consenso de todos los agentes sociales y económicos de la isla. Finalmente, y en contra de los argumentos iniciales, el PSOE se desmarcó en la votación del consenso generalizado del resto de la sociedad insular, todavía no sabemos muy bien por qué razón, a pesar de su participación activa en todo el proceso de elaboración y discusión del documento.
El plan establece hasta 12 modelos distintos de ordenación y tratamientos de residuos según su tipología y complejidad: desde los residuos urbanos convencionales a un amplio espectro que abarca desde los neumáticos, los residuos sanitarios, agrícolas o industriales hasta los aparatos eléctricos y electrónicos, animales muertos, residuos de construcción, forestales, etc.
Es prácticamente imposible resumir en un pequeño artículo la complejidad y la magnitud de lo aprobado la semana pasada. Sin embargo, sí que queremos insistir en que se han definido hasta siete ejes fundamentales, cuyo desarrollo ordenará cada uno de los modelos específicos. Así, cada Eje lleva aparejada una serie de medidas específicas para hacerlo viable. De esta manera, tenemos desde el fomento de la minimización de la generación de residuos y de su peligrosidad, basada en la jerarquía comunitaria en esta materia; el impulso a la máxima recogida selectiva de materiales y su reciclaje, la recogida selectiva de materia orgánica y su compostaje, el tratamiento previo de los residuos no recogidos selectivamente así como su valorización energética de los rechazos, la eliminación segura de los residuos secundarios generados hasta la creación de un organismo público para la gestión de residuos en la Isla y de un órgano de participación ciudadana en dicha gestión, y, por último, la implantación de sistemas específicos de gestión de la información y control de los distintos flujos de residuos y de acciones para el desarrollo del PTEOR.
Asimismo, se acabó el modelo centralizado de gestión de residuos en un macrocomplejo, en Arico. Se promoverá un sistema global, integrado e interrelacionado de puntos logísticos, en los que se realizarán procesos de gestión a lo largo del ciclo que sigue cada tipo de residuos desde su generación hasta el reciclaje, valoración o eliminación. Para ello se establecen reservas de suelo para dotar a cada comarca de infraestructuras de tratamiento selectivo de los residuos recogidos en origen, así como generar "Puntos y Minipuntos limpios" en las cercanías de todas las poblaciones. Diversificar, repartir, redistribuir y facilitar al ciudadano la recogida selectiva son también objetivos fundamentales del Plan. Para incidir en la importancia que se da a la conversión de los residuos en un recurso, se acometerá la creación de un Polígono Industrial para procesos e industrias recicladortas, situado en el Complejo Ambiental de Arico, con el objeto de desarrollar una economía de escalas, cerrar ciclos de reciclaje y generar puestos de trabajo y nuevas fuentes de riqueza.
Otro elemento fundamental de este plan es el modelo de financiación que establece, en donde pagarán más los que menos residuos separen de forma selectiva en origen.
En definitiva, la Ordenación de los Residuos de Tenerife cobra un nuevo impulso y tiene un camino a seguir las próximas décadas que marcará este Plan. El horizonte se aclara y sobre todo permite establecer un método para afrontar un problema ambiental de primer nivel y de difícil solución, como es la generación de ingentes cantidades diarias de residuos en un territorio frágil y limitado como es la isla de Tenerife. El futuro ofrece soluciones a este tema que sólo serán posibles con la plena participación de toda la sociedad insular. Sin esa colaboración, este plan y su ambiciosa apuesta no será viable.
* Consejero del Área de Medio Ambiente y Paisaje del Cabildo Insular de Tenerife
Fuente: El Día, 20-05-07
11-05-07 El Cabildo podría aprobar este viernes el Plan Territorial Especial de Ordenación de los Residuos